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El despertar de selene - Capítulo 25

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  4. Capítulo 25 - 25 capítulo 25esa visión en el futuro no será buena
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25: capítulo 25:esa visión en el futuro no será buena 25: capítulo 25:esa visión en el futuro no será buena Quizás lo de Benjamín y Felipe debía pensarlo con más calma.

Al fin y al cabo, solo tenía once años.

Las emociones se le mezclaban en el pecho como un torbellino, pero aún era una niña.

Y aunque todo parecía tan grande y tan real, la verdad era que apenas estaba comenzando a entender el mundo… y a sí misma.

Cuando salió de la escuela, sus pensamientos regresaron a lo que realmente importaba: el ritual de anoche.

Sus nuevas visiones.

Sus extraños poderes.

Había algo diferente en ella ahora.

Lo sentía.

Pero no sabía cómo dominar esos dones.

Madea, como siempre, era un caos.

No le explicó nada con claridad.

No le enseñó a usarlos, ni qué significaban, ni cuáles eran sus límites.

—¿Y si los intento usar?

—se dijo a sí misma, con una mezcla de miedo y emoción.

Justo en ese momento, vio unas gafas tiradas en la vereda.

Seguramente alguien las había perdido.

Alzó la mano con suavidad, apuntó a ellas…

y en un movimiento rápido, como si su cuerpo reaccionara por instinto, las gafas volaron hacia su rostro y se acomodaron solas.

Telequinesis.

Un poder magnífico.

Le recorrió una energía por todo el cuerpo, y sonrió.

Quiso probar más.

Así que buscó otros objetos pequeños: una flor, por ejemplo, al borde del camino.

La miró con atención, concentró su mente, y apuntó.

La flor se arrancó del suelo y flotó suavemente en el aire.

Sin tocarla.

Sin mover los pies.

Era asombroso.

Casi mágico.

Pero como todo poder nuevo, también tenía sus riesgos.

Intentó jugar con un árbol.

Solo mover un poco sus ramas, como si le hiciera cosquillas al viento.

Pero no era un árbol pequeño.

Era mediano.

Y no se movieron solo las ramas.

El árbol entero se sacudió, se levantó de raíz unos centímetros, como si algo invisible lo empujara desde abajo.

Selene se asustó.

Dio un paso atrás.

Por suerte, el árbol volvió a su lugar, como si nada hubiera pasado.

—Uff… qué alivio —murmuró—.

Espero que no vuelva a pasar.

Tengo que aprender a usarlos mejor.

Pero justo cuando pensó que lo más impactante del día ya había pasado… sucedió otra cosa.

Una nueva visión.

Su cuerpo comenzó a flotar.

No había nadie a su alrededor.

Nadie que pudiera verla.

Sus ojos se tornaron verdes.

El mundo desapareció por un instante, y de pronto, estaba en otra escena.

Una versión de ella más grande, de unos trece años, iba en un coche.

Miraba por la ventana con tristeza, el cabello más corto, las manos apretadas sobre sus piernas.

Y se preguntaba: ¿Por qué lo rechacé?

¿Por qué no le di otra oportunidad?

Ahora lo extraño más que nunca.

La visión terminó.

Sus pies volvieron a tocar el suelo.

Sus ojos recobraron su color natural.

Parpadeó.

Confundida.

Asustada.

—¿Qué acaba de pasar?

—susurró—.

¿Por qué tuve esa visión?

¿Por qué estoy… con el cabello corto?

No entendía nada.

Solo sabía una cosa: algo dentro de ella estaba cambiando, y rápido.

Muy rápido.

Estaba confundida.

Muy confundida.

Al sentir el peso de la visión aún latente en su mente, Selene sacó su giratiempo de la mochila y lo sostuvo entre las manos.

—¿Y si esto… tuvo algo que ver?

—murmuró, con miedo y curiosidad entrelazados.

El objeto brillaba débilmente bajo la luz del sol.

Su forma de reloj de arena rosa tenía algo hipnótico, casi mágico.

Tal vez demasiado mágico.

Pero, enseguida, un pensamiento le cruzó como un relámpago: No.

No debe ser esto.

Es solo un colgante, un recuerdo.

Nada más.

Lo guardó apresuradamente.

Aun así, algo no encajaba.

Esa visión había sido tan real.

No era como soñar despierta.

Se había visto mayor, pensándose cosas que en su presente no comprendía del todo.

¿Cómo podía extrañar a alguien que todavía formaba parte de su vida?

No lo sabía.

Y eso la inquietaba.

Necesitaba despejarse.

Así que, casi por impulso, volvió a usar sus poderes.

Estiró los brazos hacia el cielo, y de nuevo, congeló el mundo.

Las hojas del árbol se detuvieron en el aire.

Un pájaro quedó suspendido en pleno vuelo.

Las voces, los autos, los pasos… todo en silencio absoluto.

Y entonces voló.

No alto, no lejos, pero lo suficiente como para ir más rápido.

Flotó por las calles, deslizándose con el viento como si siempre hubiese sabido cómo hacerlo.

Cuando llegó a casa, soltó un pequeño suspiro y descongeló el mundo.

Todo volvió a moverse como si nada hubiese pasado.

Entró a su casa como si fuera un día normal.

Pero no lo era.

Porque aunque sus poderes eran impresionantes, magníficos incluso, Selene no sabía todavía que aquella visión… le traería más problemas de los que podía imaginar.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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