El despertar de selene - Capítulo 33
- Inicio
- Todas las novelas
- El despertar de selene
- Capítulo 33 - 33 capítulo 33Advertencias y promesas
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
33: capítulo 33:Advertencias y promesas 33: capítulo 33:Advertencias y promesas Selena quedó paralizada, en shock absoluto.
Solo pudo hacer una pregunta, con la voz temblorosa: —¿Quién eres tú?
¿Por qué apareces en esas fotos con mi madre?
Jazmín se acercó con calma, y con una mirada profunda le respondió: —Soy tu abuela, una de las mejores brujas de todos los tiempos.
Sé que tu madre, aunque estuviera viva, no hubiera querido que te conociera… pero yo he venido a contarte la verdad, antes de que ella te cuente una mentira.
Selena la miraba sin entender del todo, esperando que Jazmín continuara.
—Yo me enamoré de un estúpido hombre —dijo Jazmín con tristeza—.
Se llamaba Matías.
Era un hombre apuesto y conquistó todo mi corazón.
Nos casamos apenas cumplimos los dieciocho años y tuve a tu madre a los diecinueve.
Fue maravilloso…
hasta que en el pueblo comenzaron a decir que había un hombre que quería ser más que yo.
Jazmín bajó la mirada, recordando aquel tiempo oscuro.
—Él era mitad mestizo y mitad brujo, hijo de humanos y brujos.
Intentaba descubrir quién era el hombre que quería quitarme mi lugar.
Nunca imaginé que sería Matías, tu abuelo.
Selena sintió un nudo en la garganta.
Jazmín continuó: —Matías me lo confesó una noche de luna sangrienta, cuando yo tenía veinticuatro años.
Me dijo que solo buscaba la manera de derrotarme, y que para eso me había enamorado.
Luego, buscaba a los demás.
La voz de Jazmín se quebró.
—Me sentí devastada.
A los veinticinco años me mató con fuego.
Pero yo, como ya lo sabía, hice un hechizo para quedarme viva, atrapada entre los muertos y los vivos.
Te he buscado, Selena, porque quiero que seas una de las mejores brujas y que no caigas ante un hombre como él.
Selena apenas podía responder, aún en shock.
—No sé qué decir…
Siento mucho lo que te pasó, abuela.
Jazmín le sonrió con ternura.
—Eso es solo el comienzo, Selen.
Hay mucho más que debes saber.
Selene, aún sorprendida, preguntó con voz temblorosa: —¿Por qué no me habías venido a ver antes?
Jazmín la miró fijamente y respondió con gravedad: —Tu madre se comunicó conmigo y me advirtió que si me acercaba a ti, ella me destruiría, dejándome solo la muerte.
No iba a permitir eso.
Así que esperé el momento adecuado.
Selen bajó la mirada, asimilando lo que escuchaba.
Jazmín prosiguió: —Pero te pido que no le cuentes nada a tu madre.
Solo quiero advertirte algo importante: un chico llegará a tu vida, y no debes dejarte caer ante él.
Quizás ya está cerca… Ese chico te puede destruir, como me destruyó tu abuelo.
Selen tomó aire, tratando de calmarse, y dijo con determinación: —No te preocupes, no cometeré ese error.
Puedes quedarte tranquila.
Jazmín sonrió, aliviada, y añadió: —Gracias por recibirme, Selena.
Vendré a visitarte todas las noches, para que aprendas más de mí, y para que yo aprenda de ti.
Quiero que seas una bruja fuerte, a la que nadie pueda manipular, como me manipularon a mí.
Su voz se volvió firme, como un consejo grabado en piedra: —Nunca te dejarás caer por un hombre, ni mucho menos por amor.
El amor te hace débil.
Jazmín habló con una voz llena de esperanza: —Solo necesito que tú vengas por mí.
Estoy atrapada en el cuerpo de una joven de diecisiete años, pero en otro tiempo fui respetada y valorada por todos.
Lo que tú puedes llegar a ser, si te lo propones, Selen.
Tú puedes ser lo que quieras ser.
Y yo te ayudaré a lograrlo.
Selene sonrió con una mezcla de ilusión y sorpresa, pero no pudo responder.
En ese instante, la puerta se abrió lentamente: Madea, su madre, estaba a punto de entrar.
Jazmín, con rapidez, observó la escena y comentó: —Tu madre interrumpe nuestra conversación.
Me tengo que ir.
Hasta luego.
Una neblina suave y misteriosa empezó a recorrer la habitación, deslizándose silenciosa como un suspiro.
Poco a poco, Jazmín desapareció, dejando atrás solo a Selena y su cuarto vacío.
Un momento después, Madea cruzó el umbral, sin saber lo que había ocurrido.
Madea entró al cuarto con paso firme y preguntó con curiosidad: —¿Acaso estabas hablando con alguien?
Selen, con una sonrisa tímida, respondió desde su cama: —¡Por supuesto que no!
¿Con quién iba a hablar?
Madea frunció el ceño un instante y dijo: —Sonó como una voz familiar que creí haber escuchado… Pero bueno, será mejor que te duermas.
Mañana tienes escuela.
Con eso, su madre salió del cuarto dejando a Selen sola.
Sentada en la oscuridad, Selena no podía dejar de pensar en lo que le había contado su abuela Jazmín.
Por primera vez, sentía que conocía un poco más de su pasado y eso la llenaba de una felicidad inesperada.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com