El despertar de selene - Capítulo 43
- Inicio
- Todas las novelas
- El despertar de selene
- Capítulo 43 - 43 capítulo 43Entre luces magias y celos
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
43: capítulo 43:Entre luces magias y celos 43: capítulo 43:Entre luces magias y celos Antes de que pudieran enfrentarse al ejército, selen sintió un escalofrío de inseguridad: sabía que no estaba listo para aquello.
Con rapidez, sacó el collar de sus bolsillos y lo giró entre sus dedos.
Luego, tomó las manos de Franco, Elías y Bárbara, y giró el collar dos veces, con fuerza y decisión.
Un instante después, todo comenzó a volverse borroso.
Los sonidos del combate, el olor a tierra y fuego, desaparecieron, y una sensación extraña de desplazamiento los envolvió.
Cuando abrieron los ojos, ya no estaban donde habían estado.
El aire era más fresco, el cielo más luminoso, y la luz parecía teñida de un tono dorado.
A su alrededor, un mundo completamente diferente se desplegaba ante ellos.
Personas vestían ropas elegantes, con coronas y túnicas bordadas con hilos de oro; los caballeros lucían armaduras impecables y trajes que los hacían parecer sacados de un cuadro.
Todo brillaba con un aura de nobleza y misterio.
Los cuatro cayeron al suelo, tambaleándose por la extraña sensación de gravedad y luz.
Poco a poco, se levantaron, maravillados y confundidos.
Cada paso que daban parecía resonar en aquel mundo nuevo, como si las calles estuvieran hechas de ecos de historia y magia.
—¿Dónde… estamos?
—murmuró Bárbara, con los ojos abiertos de par en par.
—No lo sé… —respondió Elías, observando los caballeros pasar con elegancia y las damas que conversaban con risas delicadas—.
Pero no parece nuestro tiempo.
Franco giró el collar entre sus manos, aún brillante, y Selene lo miró con fascinación: —El Corazón de Sirena… nos ha traído a otra época… o a otro mundo.
El aire estaba impregnado de misterio y magia, y mientras los cuatro se incorporaban por completo, una sensación extraña los recorrió: sentían que algo, o alguien, los observaba.
No estaban solos, y aquel mundo, tan hermoso y elegante, también podía esconder secretos peligrosos.
Mientras caminaban entre las calles de aquel lugar, notaron que sus ropas ya no coincidían con el estilo elegante de los habitantes.
Sus vestimentas modernas se veían fuera de lugar, casi como un insulto inadvertido a la nobleza de aquel mundo.
Fue entonces cuando el collar emitió un suave resplandor azul, envolviéndolos nuevamente.
Cuando la luz se desvaneció, Selene, Franco, Elías y Bárbara se encontraron vestidos con atuendos medievales: túnicas bordadas, capas largas y armaduras ligeras que parecían hechas a la medida.
Selene llevaba un vestido azul con hilos plateados que brillaban como el océano, mientras que los demás portaban trajes que combinaban elegancia y practicidad para la aventura.
—Esto… esto es increíble —dijo Selene, tocando su vestido con asombro.
—Ahora sí encajamos —comentó Franco, ajustando la capa sobre sus hombros—.
Aunque todavía no entiendo cómo funciona exactamente esto.
Bárbara levantó el collar, admirando cómo su magia no solo los había transportado, sino también adaptado al mundo que los rodeaba.
—El Corazón de Sirena… nos protege y nos prepara —dijo con una mezcla de orgullo y respeto—.
Nos ha dado la apariencia de este mundo para que podamos movernos sin llamar demasiado la atención.
Elías suspiró y miró a su alrededor, decidido.
—Entonces… primero debemos descubrir dónde estamos y qué nos espera.
Pero al menos ahora estamos listos… vestidos para la aventura.
El aire estaba impregnado de misterio y magia, y mientras los cuatro se dirigían hacia el corazón de la ciudad, podían sentir que este nuevo mundo, con sus secretos y desafíos, los pondría a prueba de maneras que jamás habrían imaginado.
Bárbara alzó la mano y señaló hacia una figura que se movía con majestuosidad entre la multitud.
—Hey chicos… esa debe ser una reina, ¿no?
—dijo, con los ojos brillando de curiosidad.
Los tres siguieron su mirada y quedaron boquiabiertos.
Allí, frente a ellos, estaba una mujer de belleza imponente.
Su cabello caía en cascadas de oro y plata, y sobre su cabeza descansaba una gran corona adornada con gemas que brillaban con cada rayo de sol.
La reina no caminaba sola.
Era llevada por varios hombres, que la transportaban con cuidado sobre un asiento elevado, cubierto de cojines bordados y telas de colores intensos.
Joyas y tesoros decoraban el trono improvisado, reflejando la luz como un río de diamantes y zafiros.
Cada movimiento suyo parecía estar acompañado de un aura de poder y respeto; incluso la multitud que la rodeaba se inclinaba ligeramente al verla pasar.
—Wow… —susurró Selene, sin poder apartar la vista.
—Nunca había visto algo así —comentó Elías, con una mezcla de admiración y asombro.
—Definitivamente… estamos en un lugar extraordinario —añadió Franco, mientras sus ojos recorrían cada detalle de la reina y su séquito.
Bárbara sonrió, con una chispa de emoción en su mirada.
—Si el Corazón de Sirena nos trajo hasta aquí, estoy segura de que esta reina tiene algo que ver con nuestra misión… o al menos, con lo que debemos descubrir.
Selene apretó el collar contra su pecho.
Su latido resonaba con fuerza, como si el Corazón de Sirena también reconociera a aquella mujer.
Una sensación de misterio y peligro la recorrió.
Era evidente que este mundo medieval, elegante y mágico, guardaba secretos que pronto tendrían que enfrentar.
Con pasos decididos, los cuatro comenzaron a avanzar entre la multitud, listos para acercarse a la reina y descubrir qué papel jugaría en la nueva aventura que el destino les había reservado.
Selene sonrió tímidamente ante las palabras de Kael, mientras él continuaba inclinándose ligeramente, mostrando una cortesía impecable.
—Debe ser un placer guiarla por nuestra ciudad, señorita Selene —dijo Kael—.
Hay lugares que solo pocos conocen, llenos de historia y magia.
Franco no pudo evitar fruncir el ceño.
Su mandíbula se tensó y sus ojos brillaron con un destello de celos.
No le gustaba la manera en que Kael se acercaba a Selene con tanta facilidad, con tanta confianza y encanto.
—¿Guiarla, eh?
—murmuró Franco, con un tono frío mientras cruzaba los brazos—.
¿Y qué hay de nosotros?
¿No se supone que somos su grupo, sus amigos?
Selene lo miró, sorprendida por la repentina tensión.
—Franco… —intentó calmarlo—.
No es nada, solo está siendo cortés.
Pero Franco no se calmó.
Dio un paso adelante, acercándose a Selene y colocando ligeramente su brazo junto al de ella, casi como un gesto de protección.
—Cortesía está bien… —dijo, mirándolo con firmeza—, pero no quiero que alguien más piense que puede distraerla de lo importante.
Kael arqueó una ceja, divertido por la intensidad de Franco, aunque sin perder la sonrisa encantadora.
—Ah… entiendo —dijo con tranquilidad—.
No pretendía causar problemas.
Solo quería ofrecer ayuda.
Selene soltó una pequeña risa nerviosa, consciente de la tensión creciente entre los dos jóvenes.
Bárbara, por su parte, se mordió el labio para contener una carcajada, disfrutando en secreto del pequeño drama que se desarrollaba frente a ella.
—Bueno —intervino Selene, intentando calmar los ánimos—.
Lo importante ahora es descubrir más sobre la cuidad Kael, si nos guías, prometemos no meternos en problemas.
Kael asintió, inclinándose con respeto y ofreciendo su brazo a Selene, sin darse cuenta del ceño fruncido de Franco a su lado.
Mientras caminaban por las calles adornadas con luces flotantes y piedras relucientes, Selene sentía que algo dentro del Corazón de Sirena latía con más fuerza.
Como si el destino estuviera tejiendo no solo aventuras y peligros, sino también vínculos entre ellos que ninguno podía prever.
Franco apretó los puños bajo su capa, decidido a no dejar que nadie se acercara demasiado a Selene.
Pero también sabía que, por ahora, tendrían que concentrarse en el misterio del mundo en el que habían llegado.
Y así, entre calles iluminadas por faroles flotantes, secretos por descubrir y un nuevo aliado inesperado, los cuatro avanzaron, conscientes de que esta era solo la primera prueba de una aventura que los pondría a todos a prueba… corazón, valor y magia incluidos.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com