El despertar de selene - Capítulo 50
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50: capítulo 50:el poder revelado 50: capítulo 50:el poder revelado Selen se quedó muy confundida y no supo más que hacer y decidió llamar a sus amigos, y la incertidumbre le pesaba en el pecho.
Entonces, una idea comenzó a formarse en su mente: podía usar el espejo mágico que había encontrado en el bosque encantado.
Con determinación, se acercó al cristal y pronunció las palabras que le parecieron más adecuadas: —Espejito, espejito, ¡revelame dónde están mis amigos!
El espejo brilló suavemente y, como si respondiera, mostró imágenes en movimiento: Franco, Elías y Bárbara estaban sentados juntos en un claro del bosque de Transilvania, rodeados por árboles altos y una niebla misteriosa que flotaba sobre el suelo.
Selen tocó la pantalla del espejo con cuidado, y de repente, Bárbara levantó la vista, como si pudiera sentir que alguien la estaba observando.
Rápidamente se giró hacia donde parecía venir la llamada.
Selen sonrió con alivio y un destello de emoción.
Gracias al espejo mágico, no solo podía localizar a sus amigos, sino también sentir que la distancia no importaba: la magia del cristal conectaba mundos y corazones.
Selen tocó el espejo con firmeza, concentrándose en sus amigos.
De repente, Franco, Elías y Bárbara aparecieron claramente en la superficie del cristal, como si estuvieran justo frente a ella.
—¡Franco!
¡Bárbara!
¡Elías!
—llamó Selen, sorprendida y emocionada.
Bárbara, al sentir la conexión, levantó la vista y habló con voz seria: —Selen… Matías estuvo en mi tierra —dijo—.
Vino a advertirnos que algo grave podría suceder… que algo nos podría pasar si no actuamos con cuidado.
Selen frunció el ceño.
—¿Qué clase de advertencia?
¿Qué hizo exactamente?
—No lo sé completamente —respondió Bárbara—, solo dijo que debíamos estar preparados y no confiarnos.
Elías miró a Selen y luego a Bárbara, con el ceño fruncido.
—Entonces no podemos quedarnos de brazos cruzados —dijo—.
Necesitamos organizar un plan y descubrir qué amenaza viene hacia nosotros.
Franco cruzó los brazos, preocupado.
—Pero… ¿cómo enfrentamos algo así?
—preguntó—.
No tenemos entrenamiento como Selen.
Selen tocó el collar que Yuni le había dado, sintiendo nuevamente el poder fluir a través de ella.
—No estamos solos —dijo con firmeza—.
Aunque Yuni se haya ido, su poder está conmigo.
Y con esto, podremos protegernos y comunicarnos para actuar juntos.
Bárbara asintió, respirando hondo.
—Entonces debemos confiar en que podemos hacerlo —dijo—.
Ahora más que nunca, necesitamos mantenernos unidos y atentos.
Elías puso la mano sobre el hombro de Selen y dijo con determinación: —Bien.
Si Matías viene con intenciones peligrosas, lo enfrentaremos juntos.
Ninguno de nosotros estará solo.
Selen sonrió levemente, tocando el espejo.
Aunque Yuni ya no estaba físicamente, su guía y su poder seguían con ellos, y el grupo sintió que, unidos, podrían enfrentar cualquier amenaza que Matías y su ejército trajeran consigo.
Selen respiró hondo y miró a sus amigos a través del espejo.
Franco, Elías y Bárbara la observaban con atención, esperando sus palabras.
—Hay algo que debo explicarles —comenzó Selen, sosteniendo el collar con cuidado—.
Este collar no es un simple accesorio.
Yuni me lo dio antes de irse, y contiene un poder especial.
Bárbara frunció el ceño.
—¿Poder especial?
¿Qué tipo de poder?
—Es magia —dijo Selen con firmeza—.
Pero no cualquier magia.
Tiene un toque de sangre de vampiro de hace siglos y energía de la galaxia de Yuni.
Eso significa que me permite sentir y controlar fuerzas que normalmente no podría.
Elías dio un paso adelante, intrigado.
—¿Como qué?
Selen tocó el colgante y concentró su energía, haciendo que una pequeña chispa de fuego surgiera de su mano.
—Puedo generar fuego, moverme más rápido y reaccionar más ágilmente.
También me conecta con el espejo, así que podemos comunicarnos incluso si estoy lejos.
Franco cruzó los brazos, con una mezcla de asombro y preocupación.
—Entonces… si Matías o su ejército vienen, esto nos da una ventaja.
Pero también suena… peligroso.
Selen asintió.
—Sí.
Cada vez que usemos este poder, debemos ser cuidadosos.
No es solo fuerza; es responsabilidad.
Si lo usamos mal, podría ser peligroso para nosotros y para los que queremos proteger.
Bárbara sonrió levemente, respirando hondo.
—Entonces tendremos que entrenar y aprender a controlarlo.
No solo tú, Selen, sino todos nosotros.
Selen miró al espejo y luego a sus amigos.
—Exactamente.
No estoy sola.
Tenemos que estar unidos y aprender rápido, porque lo que se acerca no será fácil.
Una brisa invisible recorrió la habitación, como si el propio collar confirmara sus palabras, recordándoles que el verdadero poder estaba en la unión y en la confianza entre ellos.
Selen respiró hondo, sintiendo el calor del colgante contra su pecho.
Sus amigos, Franco, Elías y Bárbara, la miraban con expectación, preparados para ver de lo que era capaz.
—Les voy a mostrar lo que puedo hacer —dijo Selen, concentrándose en el collar—.
Pero recuerden, no es solo un truco… esto requiere control.
Primero, levantó la mano y, de sus dedos, surgió una chispa de fuego que flotó en el aire, girando lentamente.
Las llamas iluminaban la habitación con un resplandor cálido y vibrante.
—¡Wow!
—exclamó Bárbara, impresionada—.
Eso es increíble.
Selen sonrió y continuó.
Extendió ambas manos, y de repente, el aire a su alrededor comenzó a vibrar y moverse.
Pequeñas ráfagas de viento la rodearon, levantando hojas y polvo, mientras sentía cómo la energía del collar la fortalecía.
—Puedo moverme más rápido y sentir la energía de todo a mi alrededor —explicó Selen—.
El collar me da reflejos y fuerza que normalmente no tendría.
Elías dio un paso atrás, sorprendido.
—¡Eso es como… súper velocidad!
Selen asintió, cerrando los ojos y concentrándose nuevamente.
El fuego en sus manos se transformó en una bola luminosa que giraba y crepitaba con energía pura.
Lentamente, la lanzó hacia un árbol cercano; la bola explotó en un destello brillante, pero sin causar daño real.
—Eso fue… espectacular —dijo Franco, boquiabierto—.
Si esto es solo una demostración, ¿qué más podrías hacer en serio?
Selen bajó las manos y respiró hondo, sintiendo el poder que fluía por todo su cuerpo.
—Esto es solo el principio —dijo—.
A medida que practique, podré controlar el fuego, la velocidad y otras habilidades que Yuni me enseñó.
Y cuando trabajemos juntos, podremos enfrentarnos a lo que venga.
Bárbara sonrió con determinación.
—Entonces debemos entrenar y aprender a usar esto también.
No podemos depender solo de ti, Selen.
Selen asintió, tocando el colgante.
—Exactamente.
El verdadero poder está en nosotros unidos, no solo en el collar.
Pero verlo funcionar… sí, esto nos da esperanza.
Una luz tenue del colgante iluminó la habitación, y por un instante, todos sintieron que estaban conectados no solo por la magia, sino por la confianza y la amistad que los mantenía juntos.
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