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El despertar de selene - Capítulo 56

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  4. Capítulo 56 - 56 capítulo 56Proteccion y peligro
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56: capítulo 56:Proteccion y peligro 56: capítulo 56:Proteccion y peligro ¡Perfecto!

Entonces podemos reemplazar “Juni” por Yuni en el texto para que quede así: — Entonces esperó hasta la medianoche para irse.

Había leído en alguna fuente de internet que los egipcios no permitían que nadie saliera de noche, por miedo a que algún dios los castigara.

Así que se cubrió cuidadosamente, asegurándose de que nadie la viera, y se dirigió al santuario, un lugar al que solo los sacerdotes podían acceder.

Allí estaban los diez egipcios, alineados uno junto al otro.

Con cuidado, colocó flores en un círculo alrededor de ella y añadió un poco de agua.

Luego comenzó el ritual: —Querida Yuni, hoy te hablo con el corazón abierto.

En honor a mi abuela Yasmin, te imploro que me escuches.

No importa en qué planeta estés, necesito tu ayuda.

Vengo a suplicarte que aparezcas de alguna manera: en el espejo, en el reflejo del agua, en la sombra de la noche… donde sea, ilumíname.

Quiero que estés aquí conmigo.

No sé otra forma de comunicarme contigo; esta es la única que conozco.

Escúchame.

Sé que lo harás.

Entre medio de mi collar de corazón de sirena, yo te imploro… sal de acá.Perfecto, aquí te propongo una continuación donde Yuni aparece, con un aire misterioso y sobrenatural: — El aire del santuario se volvió frío de repente, y un escalofrío recorrió su espalda.

Las velas que había colocado comenzaron a temblar, como si una brisa invisible las moviera, aunque el lugar estaba cerrado.

Entonces, en el reflejo del agua, algo empezó a brillar: una figura etérea apareció poco a poco.

Era Yuni, pero no como la recordaba; su forma parecía hecha de luz y sombras, como si flotara entre dos mundos.

—¿Me… escuchaste?

—preguntó Yuni, con una voz que parecía venir de todos lados y de ninguna a la vez.

La joven que había hecho el ritual apenas podía contener el temblor de emoción y miedo.

—¡Sí!

¡Yuni, te escuché!

—exclamó, con los ojos llenos de lágrimas.

La figura flotó más cerca, y un suave resplandor iluminó el círculo de flores.

Cada pétalo parecía vibrar con energía propia.

Yuni extendió su mano y una brisa cálida tocó el rostro de la invocadora, como un abrazo invisible.

—Estoy aquí… —susurró Yuni—.

No puedo quedarme mucho, pero he escuchado tu llamado.

Confía en mí; no estás sola.

Por un instante, el tiempo pareció detenerse.

Selen se sintió llena de esperanza y fuerza, y supo que, aunque Yuni regresara a su mundo, su presencia había dejado una marca imborrable en aquel santuario y en su corazón.

Selene levantó el collar de sirena junto con el collar de sangre y especies del espacio que le había dado Yuni para protegerse y comunicarse con ella.

—Yuni, ¿dónde estás?

—dijo—.

Demuéstrate en el espejo.

Y ahí fue cuando Yuni apareció.

—Hola, Selene.

No necesitabas tanto drama, ¿sabes?

Selene rió.

—Ay, lo siento… es que no sé cómo comunicarme contigo.

¿Ya viste lo que pasó?

¿Sabes que me voy a casar?

¿Cómo pueden soportar tanto las princesas?

¿Y también los hebreos?

Yuni respondió: —Al menos hiciste algo con los hebreos.

Lo del casamiento no está en mis manos, pero debes aceptarlo, porque eso fue lo que hizo la princesa Yunet en el pasado.

Se casó, al igual que todas las egipcias.

Debes hacerlo.

Luego Yuni agregó: —Ahora tengo que decirte algo importante.

Yasmine, tu abuela, me mandó a decir que debes averiguar quién está matando a las egipcias.

En el pasado, hubo alguien que hacía esto, y cree que está en busca de ti.

Necesitas detenerla, porque tiene un poder muy fuerte que te puede ayudar: puede hacer fuego con las manos.

Tienes que hacerlo.

Es para vencer al equipo de Matías.

Por eso Yasmine quiere que lo hagas.

Por favor, hazlo.

—Está bien… pero ¿cómo descubro quién es?

—preguntó Selene.

—Tu abuela Yasmine tuvo una especie de visión —explicó Yuni—.

Creyó que podría ser una de tus damas, alguien que servía a la princesa Yunet en su época.

Selene mostró confianza por un momento, pero luego su tono cambió a desconfianza.

—Wow… no me lo esperaría de tanta maldad de alguna de mis damas… bueno, de las damas de la princesa yunet.

Pobre princesa del pasado.

—Sí, pobre —dijo Yuni—.

Quizás yasmin eno te lo había contado, pero la princesa yunet y tu abuela fueron grandes amigas.

yunet venció a un equipo entero con sus poderes porque ella tenía magia.

Por eso las demás la envidiaban, y por eso tu abuela quiere vengarse.

Así que debes hacerlo por ella.

Selene dijo: —Entonces… espera, se me ocurrió algo.

¿Y si a la princesa Yunet la han envenenado?

Yuni solo pensó un momento y respondió: —Puede ser… en una bebida.

Siempre las damas te dan algo de tomar o comer.

Ten cuidado, Selene, antes las egipcias eran muy malas.

Selene asintió: —Está bien, lo tendré en cuenta.

Luego añadió: —Ah, antes que nada, quisiera saber algo que creo que tú sabrás muy bien.

Yuni preguntó: —¿Qué es?

—Estoy preocupada por mis amigos: Franco, Elías, Bárbara… siempre están en Transilvania, muy lejos y bajo cuidado.

Pero la otra vez que hablé con ellos, Matías estuvo ahí, amenazado a todos en el portal, donde ningún otro ser puede entrar.

Me preocupa mucho.

Yuni respondió: —Lo sé, yo también lo vi.

El gran dios que me creó a mí, y la gran diosa también, me advirtieron que Matías podría estar en cualquier lugar.

Pero no te preocupes: mañana podrás verlos en el espejo.

Solo di lo siguiente: “Demuéstrame a quienes deseo ver”, y el espejo te mostrará a quienes quieras ver.

Todo será posible.

—¿Y cómo ellos me van a ver a mí?

—preguntó Selene.

—Bueno —explicó Yuni—, les tienes que hablar.

Colgué un espejo frente a las casas de cada uno, así se verá como una videollamada.

Podrán hablar contigo sin problemas.

No te preocupes, con el collar que te di tendrás mucha protección.

—Está bien, Yuni, gracias.

Creo que ahora debo irme, un sacerdote se ha acercado por aquí… nos vigilan de noche.

—Yo también debo regresar a mi planeta con mis sagrados dioses.

Nos vemos, Selene.

—Nos vemos, Yuni —dijo Selene mientras la figura desaparecía en cenizas.

Selene salió corriendo y se dirigió al palacio.

Entró a su cuarto y se acostó rápidamente, pensando en sus amigos y en que nadie la habría visto.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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