Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

El despertar de selene - Capítulo 73

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. El despertar de selene
  4. Capítulo 73 - 73 capítulo 73Academia estelar de Noctem
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

73: capítulo 73:Academia estelar de Noctem?

73: capítulo 73:Academia estelar de Noctem?

El vestido que Selene encontró en el cofre era imponente, hecho para resaltar la figura con la delicadeza de una dama medieval.

La falda caía hasta el suelo en amplias ondas, pesada pero elegante, de un profundo tono azul oscuro que recordaba la medianoche.

En el borde inferior, una franja ancha de granate intenso recorría todo el contorno, adornada con un bordado intrincado de motivos florales en tonos claros y metálicos que parecían brillar con la luz de las velas.

La parte superior del vestido estaba diseñada con un corpiño ajustado que realzaba la silueta, enmarcado con líneas de costura que dibujaban la forma del torso.

El centro era de un color marfil pálido, con costuras verticales que imitaban el estilo de los corsés antiguos, y se sujetaba a los lados con cordones finos en un entrelazado rojo vino.Las mangas largas y abullonadas, de tela marfil suave y ligera, nacían amplias desde los hombros y se ajustaban en las muñecas con cintas, formando pliegues que daban un aire delicado y noble.

Sobre los hombros, una franja decorativa azul con bordados a juego con la falda creaba armonía en todo el diseño.

Era un vestido que transmitía un aire de nobleza, como si perteneciera a una princesa o a una dama de alto linaje.

Pesado, sí, pero lleno de gracia; serio, pero con un encanto etéreo.

Al mirarse con él, cualquiera podía sentir que estaba entrando a otra época, a un mundo donde la elegancia era tan importante como el deberSelene miró su reflejo en el espejo de cuerpo entero.

El vestido medieval caía sobre su silueta como un río de telas pesadas y bordadas, pero todavía le resultaba extraño sentirse dentro de esa ropa.

Apretó los labios, con un gesto entre resignación y sorpresa, y luego volteó hacia su madre.

—Mamá, no puedo creer que ahora tengamos que vestir así… —dijo, alzando un poco los brazos para que las mangas sueltas se movieran—.

Es… es extraordinario, pero también raro.

Madea la observó desde la puerta, con una media sonrisa de paciencia.

—Hija, si queremos vivir aquí, tenemos que cumplir las reglas.

—Su voz sonó firme, como quien da un recordatorio que no admite discusión—.

Aquí todos lo hacen, no es algo opcional.Selene resopló con un gesto de fastidio, pero antes de que pudiera responder, su madre continuó: —Además… no te olvides de algo.

Los D.A., las familias más ricas de Lunaris, viven en castillos aún más grandes y lujosos que este.

Nosotros, al menos, tenemos la suerte de vivir en un castillo propio.

Algunos que no tienen tantos recursos apenas sobreviven en chozas de madera, sin luz, sin comodidades.

Así que agradece lo que tenemos.

Selene bajó la mirada al suelo de piedra pulida.

Entendía lo que su madre quería decir, pero no podía evitar sentirse atrapada.

El aire medieval de Lunaris la envolvía con fuerza, como si poco a poco se le cerraran todas las puertas al mundo que había dejado atrás.

Suspiró profundamente y, después de un largo silencio, preguntó en voz baja: —Y… bueno… ¿a dónde voy a ir a la escuela?La pregunta quedó flotando en el aire como un eco inesperado.

Madea la miró, como si ya hubiera previsto esa inquietud, pero también como si supiera que la respuesta no sería sencilla.Madea acarició la tela de la manga de Selene y respondió con voz tranquila: —Aquí, hija, no irás a una escuela común.

Lunaris tiene su propio lugar de enseñanza… un lugar que pocos forasteros conocen.

Los ojos de Selene brillaron de curiosidad.

—¿Cómo se llama?

—preguntó casi en un susurro.

—La Academia Estelar de Noctem —contestó su madre con solemnidad.

Selene sintió un cosquilleo recorrerle los brazos.

El nombre mismo parecía esconder secretos.

—Es una escuela mágica, hija.

Aquí, en Lunaris, la educación no se limita a leer y escribir.

La magia forma parte de la vida, de la historia, de las tradiciones.

Los estudiantes aprenden en un castillo encantado que cambia sus pasillos cada noche, como si tuviera vida propia.

Sus torres parecen moverse bajo la luz de la luna, y las estrellas se reflejan en un lago negro que rodea parte de sus murallas.

Selene escuchaba atenta, incrédula.

—Dentro, los salones no son como los de las escuelas normales.

Las aulas se iluminan con lámparas flotantes que siguen al profesor mientras camina.

Las pizarras escriben solas, y los libros susurran conocimientos a quien los abre.

En los jardines, en lugar de flores comunes, crecen plantas mágicas que brillan en la oscuridad, y algunos de sus frutos pueden curar enfermedades o mostrarte recuerdos olvidados.Su padre, Héctor, intervino con una sonrisa leve: —Los estudiantes no solo aprenden matemáticas o historia.

Allí estudian astrología antigua, hechizos básicos, arte de pociones, música encantada y hasta defensa contra criaturas oscuras.

Cada torre está dedicada a una especialidad diferente.

Madea asintió.

—Y no solo eso.

La escuela está protegida por una cúpula invisible que solo se abre a medianoche, cuando la luna ilumina su escudo en el cielo.

Nadie que no esté invitado puede entrar.

Es un lugar que respira magia en cada piedra.

Selene tragó saliva, imaginando todo aquello.

—¿Entonces… yo iré allí?Madea la miró fijamente y con ternura.

—Sí, hija.

Tu destino en Lunaris comienza en la Academia Estelar de Noctem.

Y allí descubrirás que no solo esta ciudad es diferente… sino también tú.

Selene seguía con el corazón acelerado tras escuchar el nombre de la escuela.

La idea de ir a una “Academia mágica” le parecía increíble y aterradora al mismo tiempo.

Entonces, Héctor carraspeó suavemente, como quien guarda un secreto demasiado tiempo, y sacó de su abrigo un rollo de pergamino atado con un cordón dorado.

—Tengo algo para ti, Selene —dijo mientras se lo tendía.

Ella lo tomó con cautela, notando que el pergamino estaba caliente, como si hubiese absorbido la luz de la luna.

Al desatar el cordón, el mapa se desplegó solo en sus manos, extendiéndose más allá de lo que parecía físicamente posible.Selene abrió los ojos de par en par.

Ante ella apareció un dibujo inmenso de la Academia Estelar de Noctem, con detalles tan vivos que casi se movían.

Las torres parecían inclinarse levemente, las estrellas titilaban en el cielo del mapa y el lago oscuro que rodeaba parte del castillo reflejaba una luna en miniatura.

—Este es el mapa de la Academia —explicó Héctor, con un orgullo contenido—.

No es un simple dibujo.

Es un mapa mágico.

Selene vio cómo, en las líneas de los pasillos, pequeñas luces doradas se movían como si fueran pasos.

—¿Qué… qué es eso?

—preguntó, señalando las lucecitas.

—Muestra a las personas que caminan dentro de la escuela —contestó Héctor con calma—.

Así nunca te perderás, y siempre sabrás quién anda cerca.Selene lo recorrió con la mirada: La Torre del Alba, donde se enseñaba astrología y se estudiaban las estrellas, estaba dibujada con cristales en la cima que giraban como un reloj cósmico.

La Torre del Eclipse, oscura y misteriosa, tenía símbolos que parecían cambiar de lugar en el mapa, dedicada a los secretos y las artes de defensa mágica.

El Gran Jardín de Noctem, lleno de plantas luminosas, se veía vibrante, con hojas que parecían moverse al contacto del dedo de Selene.

El Lago Estelar, profundo y negro, mostraba criaturas que nadaban bajo la superficie, dejando rastros de luz como cometas.

Y en el centro, el Salón de las Lunas, el corazón de la Academia, brillaba como si cada ladrillo estuviera hecho deplata.

Selene tragó saliva.

El mapa vibraba en sus manos como si la reconociera.

—Este mapa es ahora tuyo —dijo Héctor—.

Te guiará, pero también te pondrá a prueba.

Solo muestra lo que deseas encontrar si tu corazón es sincero.

Selene lo sostuvo contra el pecho.

Sentía que aquel pedazo de pergamino era más que un objeto: era la llave a un mundo nuevo, un mundo que apenas empezaba a descubrir.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo