Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

El despertar de selene - Capítulo 75

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. El despertar de selene
  4. Capítulo 75 - 75 capítulo 75Precensias en noctem
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

75: capítulo 75:Precensias en noctem 75: capítulo 75:Precensias en noctem Mientras caminaban por los pasillos de la Academia Estelar Noctem, Bárbara miraba cada detalle con atención: los candelabros flotando suavemente, los estandartes de estrellas bordadas que parecían moverse ligeramente, y las sombras que parecían alargarse por sí solas.

Su mente no podía evitar notar que algo en aquel lugar no estaba del todo bien.

—Oigan… —dijo de repente, deteniéndose en seco—.

Creo que esta escuela… está rara.

No es solo por los trajes o las normas medievales.

Siento que oculta algo.

Selene la miró sorprendida.

—¿Oculta algo?

¿A qué te refieres?

Bárbara frunció el ceño, como evaluando cada rincón del pasillo.

—No lo sé exactamente… —admitió—, pero mi intuición me dice que hay secretos detrás de estas paredes.

Cosas que no nos cuentan, cosas que no deberíamos ver tan fácilmente.

Elias levantó una ceja.

—¿Te refieres a magia secreta?

—preguntó, con un tono entre curioso y nervioso—.

—Sí, algo así —respondió Bárbara, con seguridad—.

Y no se trata de cualquier cosa… esta escuela no es como las demás.

Todo aquí está diseñado para enseñar magia, sí, pero también para proteger algo, o para mantener algo oculto.

Franco se pasó la mano por el cabello, sonriendo ligeramente.

—Siempre tienes que encontrar el misterio, ¿no, Bárbara?—No es cuestión de buscarlo, Franco —replicó ella con calma, pero con firmeza—.

Lo siento.

No es una corazonada cualquiera.

Algo no encaja, y voy a averiguarlo.

Selene sintió un escalofrío recorrerle la espalda.

Bárbara siempre había sido la más inteligente y perspicaz del grupo, y cuando decía algo con tanta convicción… había que tomarlo en serio.

—Entonces… —dijo Selene en voz baja—, ¿tenemos que estar atentos?

—Exactamente —asintió Bárbara—.

Cada detalle importa.

Cada pasillo, cada sala, cada regla… todo puede ser una pista de lo que esta escuela realmente es.Mientras continuaban su camino, Selene miró a sus amigos.

Franco parecía intrigado, Elias preocupado, y Bárbara decidida.

Una cosa era clara: aquel primer día no sería solo clases y juegos.

Había secretos por descubrir, y ellos iban a estar en el centro de todo.

Después de recorrer algunos pasillos, Bárbara se detuvo frente a una puerta tallada con símbolos que parecían moverse ligeramente bajo la luz de las antorchas.

Su ceño se frunció.

—Esto no me gusta —murmuró—.

Algo en esta puerta… no es normal.

Selene se acercó, tratando de ver lo que Bárbara veía, pero solo notó los símbolos antiguos y brillantes.

—¿Qué sientes?

—preguntó, intrigada y un poco nerviosa.

—Que oculta algo importante —dijo Bárbara con voz baja, como si temiera que alguien los escuchara—.

Y no es magia cualquiera… es algo más profundo, algo que esta escuela no quiere que descubramos todavía.

Franco se inclinó hacia la puerta, intentando leer los símbolos.

—Se ven como… runas o algo así.

Pero no entiendo nada.Elias cruzó los brazos y miró a Bárbara con respeto.

—Siempre te das cuenta de todo, Bárbara… ¿Qué propones?

—Tenemos que observar primero —dijo ella—.

No hagamos nada imprudente, pero tomemos nota de todo lo que parezca fuera de lugar.

Las pistas están aquí, solo hay que encontrarlas.

Selene sintió un escalofrío, mezclado con emoción.

Con Bárbara guiándolos, sabían que cada pasillo y cada sala podría contener secretos.

Y aunque la curiosidad la excitaba, también sabía que aquel castillo no era un lugar común; cada decisión que tomaran podría traer consecuencias inesperadas.

Franco sonrió nervioso, casi excitado por la idea de aventuras.

—Bueno… si vamos a investigar, ¡yo me apunto!Elias suspiró, pero finalmente asintió.

—Está bien.

Pero vamos con cuidado.

Bárbara los miró a todos, sus ojos brillando con determinación.

—Entonces… comencemos.

La Academia Estelar Noctem tiene secretos, y nosotros vamos a descubrirlos.

Pero recuerden: nadie debe saber que estamos buscando.

Selene se ajustó la capa y respiró hondo.

La emoción del primer día se transformaba en algo más grande: una aventura secreta dentro de la escuela más extraña y mágica que jamás habían visto.Mientras avanzaban por un pasillo apenas iluminado, Bárbara se detuvo y levantó la mano, señalando un tramo donde las sombras parecían moverse por sí solas.

—¿Lo sienten?

—susurró— Hay algo… extraño aquí.

Selene frunció el ceño.

Una sensación fría recorrió su espalda.

Podía sentir la magia de la escuela en cada piedra, en cada candelabro flotante, pero ahora había algo más: algo oscuro, pesado, que oprimía el aire.

—Sí… —dijo Selene, bajando la voz—.

Hay… una vibra extraña.

Como si el pasillo respirara.

Franco y Elias se miraron, inquietos.

Ninguno de los dos podía percibirlo con claridad, pero sentían la tensión en el aire.Selene cerró los ojos un instante, concentrándose.

Sus poderes comenzaron a despertar, sutiles, apenas perceptibles, y de pronto pudo distinguir una presencia demoníaca.

Oscura, intensa, como si un ser invisible los estuviera observando desde las sombras.

—Algo… nos está mirando —susurró, con la voz temblorosa—.

No es un estudiante, ni un profesor.

Es… diferente.

Bárbara dio un paso adelante, con los ojos brillando de inteligencia y coraje.

—Lo siento también —dijo—.

Pero tu sensación es más fuerte.

Selene, creo que tus poderes pueden percibir cosas que nosotros no.

Franco tragó saliva y miró alrededor, con un leve temblor en las manos.

—¿Demoníaca?

—dijo en voz baja— ¿Estás segura?Selene asintió lentamente.

—Sí… y no me gusta.

Es como si esta escuela tuviera secretos que no quieren que descubramos.

Y ahora… siento que esa presencia nos está observando, evaluando.

El aire se volvió más denso.

Las sombras parecían alargarse, los estandartes se movían con un viento que no existía, y un frío sobrenatural recorrió los huesos de los cuatro amigos.

Bárbara cruzó los brazos, seria y concentrada.

—Tenemos que mantener la calma.

No sabemos qué es, pero podemos enfrentarlo… juntos.

Solo debemos usar la cabeza y seguir atentos a cualquier señal.

Selene respiró hondo, dejando que su poder fluyera por su cuerpo.

Su magia vibraba ante la presencia, lista para reaccionar, aunque ella aún no entendía del todo su alcance.

Sentía que aquel primer día de escuela había dejado de ser solo extraño o divertido: ahora era peligroso, y el peligro estaba más cerca de lo que jamás imaginaron.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo