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El despertar de selene - Capítulo 76

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  4. Capítulo 76 - 76 capítulo 76susurros y miedo
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76: capítulo 76:susurros y miedo 76: capítulo 76:susurros y miedo El hormigueo recorrió los brazos de Selene y se expandió por todo su cuerpo.

Sus poderes despertaban por primera vez de manera intensa, alertándola de algo que no podía ver pero que estaba allí, muy cerca.

Cerró los ojos y dejó que la energía fluyera dentro de ella, sintonizándose con la vibración oscura que impregnaba el pasillo.

Entonces lo oyó: susurros, suaves pero claros, como si una voz invisible se deslizara por su mente: “Los vencedores están aquí… los vencedores están aquí…” Un escalofrío recorrió su espalda y sus ojos se abrieron de par en par.

La presencia era fría, intensa y maligna, algo que parecía devorar la luz del corredor.Bárbara se acercó, percibiendo también el cambio en Selene.

—Selene… lo siento.

Tus poderes… están captando algo que nosotros no podemos ver —dijo con voz calmada pero firme—.

Tienes que concentrarte.

Franco tragó saliva y miró a su alrededor con inquietud.

—¿Qué es eso?

—preguntó en voz baja, casi temeroso de pronunciarlo en voz alta.

—No lo sé exactamente —dijo Selene, respirando hondo—.

Es… oscuro.

Muy poderoso.

Como si alguien o algo nos estuviera observando, evaluando.

Y los susurros… parecen dirigidos a nosotros.

Elias frunció el ceño, sus ojos recorriendo el pasillo.

—Entonces… ¿esto es peligroso?

Bárbara asintió, con expresióndecidida.

—Sí.

Pero podemos manejarlo.

Debemos mantener la calma, observar cada detalle y no acercarnos imprudentemente.

Esto es solo el principio; algo en la escuela está oculto y nos está probando.

El aire se volvió más pesado y las sombras parecían alargarse hacia ellos.

Selene sintió su magia vibrar con fuerza, caliente y alerta.

Podía percibir cada movimiento en la oscuridad, cada cambio sutil, como si la propia escuela respirara y vigilara cada paso que daban.

Por primera vez comprendió que aquel primer día en la Academia Estelar Noctem no sería solo extraño o emocionante.

Era peligroso.

Y la presencia que sentía… no estaba allí para recibirlos cordialmenteEl susurro “Los vencedores están aquí…” se repitió, más cercano esta vez, como si las sombras mismas hablaran.

Selene sintió un escalofrío recorrer su columna, y de pronto algo extraño comenzó a suceder a su alrededor.

Primero, el cabello rojizo de Bárbara se levantó del suelo, flotando suavemente como si una fuerza invisible jugara con él.

Sus mechones danzaban en el aire, brillando bajo la luz de las antorchas.

—¡¿Qué está pasando?!

—exclamó Bárbara, retrocediendo un paso, asustada.

Luego, el cabello eléctrico azul de Franco comenzó a levantarse también, chispeando sutilmente con energía mágica.

Sus ojos se abrieron de par en par, y un escalofrío recorrió su espalda—¡Mi cabello!

—gritó, mientras intentaba sujetarlo sin éxito—.

¡Esto es… imposible!

Selene se tocó la cabeza y notó que sus mechones azules empezaban a flotar, levitando como si obedecieran a una fuerza invisible.

A su lado, Elias vio cómo sus mechones rojizos se levantaban también.

Ambos se miraron, aterrados y sin comprender qué estaba ocurriendo.

—¡Esto no es normal!

—exclamó Elias, con la voz temblorosa—.

¡Algo nos está controlando!

El aire se volvió más denso y vibrante.

Las sombras parecían moverse más rápido, y los susurros sonaban ahora como un coro escalofriante, rodeándolos: “Los vencedores están aquí… los vencedores están aquí…”Selene cerró los ojos un instante, concentrándose.

Su magia vibraba con fuerza, intentando contrarrestar aquella presencia demoníaca.

Podía sentir cómo aquella energía invisible se alimentaba de su miedo y de su confusión.

—¡Manténganse juntos!

—gritó Bárbara, tratando de calmarse mientras su cabello flotaba a su alrededor como un halo rojizo—.

No dejemos que nos domine… tenemos que pensar.

Franco asintió, aunque sus ojos seguían fijos en el cabello flotante y los destellos eléctricos.

—Esto… esto es demasiado… —murmuró.Selene respiró hondo y extendió las manos frente a ella.

Su magia empezó a fluir, creando una especie de barrera mínima que intentaba estabilizar el aire a su alrededor.

Los mechones de todos los amigos comenzaron a bajar lentamente, pero la sensación de peligro no desapareció.

La presencia demoníaca seguía allí, observándolos y jugando con ellos.

El primer día de la Academia Estelar Noctem había dejado de ser extraño o curioso.

Ahora era oscuro, aterrador y sobrenatural, y Selene comprendió que ese pasillo ocultaba secretos que podrían cambiar sus vidas para siempre.

El cabello de Bárbara, de Selene, de Franco y Elias todavía flotaba, moviéndose como si el aire estuviera vivo.

Los susurros demoníacos llenaban la mente de Selene: “Los vencedores están aquí… los vencedores están aquí…” Bárbara dio un paso atrás, con los ojos muy abiertos y la respiración agitada.

—¡Es mejor que nos vayamos!

—dijo con decisión—.

¡Vámonos!

Los tres amigos asintieron inmediatamente, contagiados por el miedo de Bárbara.

Selene levantó su vestido con cuidado para poder correr más rápido por los pasillos, mientras Bárbara hacía lo mismo, sujetando sus faldas para no tropezar.

Franco y Elias corrieron como pudieron, esquivando las sombras y los candelabros flotantes que parecían moverse por sí solos, hasta que finalmente llegaron al patio principal, donde los demás estudiantes estaban dispersos entre las columnas y los jardines.

Selene se sentó de golpe en un banco de piedra, acomodándose el vestido y recuperando el aliento.

Bárbara se dejó caer junto a ella, respirando agitadamente.

—¡Eso… fue demasiado!

—dijo Bárbara, con el rostro pálido—.

Nunca había sentido algo así.

Selene asintió, todavía con el corazón latiendo con fuerza.

—Sí… —susurró—.

Fue como si todo el pasillo estuviera vivo… y como si nos estuviera observando.Franco y Elias se sentaron cerca, intentando calmarse, aunque sus ojos aún recorrían los pasillos como si esperaran ver surgir la presencia de nuevo.

Ambos estaban visiblemente asustados.

El patio, con su luz diurna y estudiantes despreocupados, parecía un refugio temporal después del terror que habían sentido.

Pero Selene sabía que esa presencia demoníaca no se había ido.

Solo estaba esperando.

El primer día en la Academia Estelar Noctem había cambiado para ellos: lo que comenzó como curiosidad y emoción se había transformado en miedo y alerta.

Y todos sabían, aunque ninguno lo dijera en voz alta, que ese no sería el último encuentro con lo que acechaba en las sombras.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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