Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

El despertar de selene - Capítulo 8

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. El despertar de selene
  4. Capítulo 8 - 8 capítulo 8ojos que vigilan
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

8: capítulo 8:ojos que vigilan 8: capítulo 8:ojos que vigilan La figura había desaparecido… pero Selene no podía moverse.

Seguía sentada en la cama, con la respiración contenida, mirando el espejo como si en cualquier momento pudiera volver a mostrarse algo más.

Todo a su alrededor estaba en silencio.

Un silencio espeso, demasiado perfecto, como si el mundo hubiese dejado de respirar por unos segundos.

De repente, escuchó un crujido.

No venía de la casa, sino de dentro de su habitación.

Giró lentamente la cabeza y sus ojos se clavaron en la vela, cuya llama azul seguía temblando con desesperación.

Un nuevo crujido.

Más fuerte.

Esta vez, fue el suelo.

Selene se bajó de la cama con cuidado, caminando de puntillas, sin saber por qué, como si no quisiera que algo supiera que estaba despierta.

Se acercó al espejo, estiró la mano… y justo antes de tocarlo, una grieta finísima lo cruzó, como una telaraña de cristal.

Saltó hacia atrás del susto, y entonces lo sintió.

Una presencia.

Detrás de ella.

Giró de golpe, pero no había nadie.

El cuarto estaba igual que siempre, pero algo era distinto.

El aire estaba más pesado.

Más oscuro.

Y fue ahí cuando lo notó: en la pared frente a ella, donde no había ventanas ni reflejos, se dibujaba… una sombra.

La forma de alguien, quieto, observándola.

Pero no había nadie allí para proyectarla.

El corazón de Selene golpeaba con fuerza.

La sombra no se movía, pero ella sí.

Dio un paso atrás.

Luego otro.

Hasta que su espalda chocó contra el frío marco de la puerta.

La sombra seguía allí.

Y entonces, una voz sonó dentro de su cabeza, como un eco lejano: “Los ojos están abiertos, Selene.

Y ya no puedes volver atrás.” La sombra seguía fija en la pared, oscura y temblorosa, como si el fuego azul de la vela la alimentara.

Selene tragó saliva.

Quería gritar, pero algo dentro de ella le decía que no debía hacerlo.

Entonces, la sombra se movió.

No caminó, no flotó: simplemente cambió de lugar.

Un parpadeo, y ya no estaba en la pared, sino justo delante de ella… sin cuerpo, sin ojos, solo esa silueta negra que parecía hecha de humo y susurros.

Selene retrocedió instintivamente, pero una voz calmada, profunda y sin boca la detuvo: —No temas.

Yo no vine a hacerte daño.

Ella se aferró a la pared, con la piel erizada.

—¿Qué… eres?

La sombra no respondió de inmediato.

Se quedó en silencio, como si la pregunta hubiera sido más complicada de lo que parecía.

—Soy uno de los antiguos.

Un guardián de tu linaje.

Y he venido… porque despertaste antes de tiempo.

Selene frunció el ceño.

—¿Antes de tiempo?

¿Por qué todos repiten eso?

¿Qué significa?

La sombra pareció inclinar la cabeza, como si sonriera, aunque no tenía rostro.

—Significa que algo ha cambiado.

Algo que no debía ocurrir aún.

Tu sangre, Selene… no es como la de las demás brujas.

Un escalofrío recorrió la espalda de la niña.

—¿Qué soy entonces?

—Eso —dijo el espíritu, con una calma que helaba— aún no debe ser respondido.

Pero escucha con atención: tú no fuiste quien eligió el ritual.

El ritual te eligió a ti.

La vela tembló una vez más.

La sombra se deshacía lentamente, como niebla al amanecer.

—¿Por qué me estás diciendo esto?

—preguntó Selene, casi en un susurro.

—Porque pronto otros vendrán.

Y no todos vendrán a ayudarte.

La figura se desvaneció por completo, dejando tras de sí una marca negra en el suelo, como una quemadura en forma de espiral.

Y con ella, un murmullo final: “Recuerda, cuando escuches el crujido… no estás sola, pero tampoco a salvo.”

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo