EL DESPERTAR DEL DRAGÓN EL INICIO DEL LEGAGO - Capítulo 30
- Inicio
- EL DESPERTAR DEL DRAGÓN EL INICIO DEL LEGAGO
- Capítulo 30 - 30 La Ciudad de las Estrellas en Revuelta
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
30: La Ciudad de las Estrellas en Revuelta 30: La Ciudad de las Estrellas en Revuelta Capítulo 32: La Ciudad de las Estrellas en Revuelta Kasel y Rian llegaron a la Ciudad de las Estrellas al amanecer del tercer día.
Lo que encontraron los dejó sin aliento: las murallas blancas que antes brillaban como la nieve ahora tenían vetas negras que se extendían como venas corruptas, y los defensores de la ciudad caminaban con expresiones vacías, sus ojos vidriosos mientras repetían frases sin sentido sobre el “vacío que todo lo une”.
Se dirigieron directamente al Templo de las Estrellas, donde la Gran Sacerdotisa Selene los esperaba con una expresión angustiada.
“La oscuridad ha llegado hasta el corazón del templo”, dijo, llevándolos hasta el salón principal.
Allí, el gran telescopio que los sacerdotes usaban para leer los astros ahora apuntaba directamente a la estrella negra que brillaba en el cielo, y los símbolos en el suelo se habían invertido, creando un patrón que parecía un agujero negro.
“Los astros están cambiando”, explicó Selene, mostrándoles un mapa celestial que había sido actualizado cada hora.
“Las constelaciones que han guiado a Long Quốc durante siglos se están desmoronando, y la estrella negra parece estar absorbiendo su luz una por una”.
Rian se acercó al telescopio y miró hacia el cielo.
Lo que vio lo hizo estremecer: la estrella negra no era una estrella en absoluto, sino un portal que se abría poco a poco, y dentro de él podía ver rostros familiares —antiguos enemigos, incluso algunos amigos que habían caído en la oscuridad— llamándolo a unirse a ellos en el vacío.
“Es una ilusión”, dijo Kasel, colocando una mano sobre su hombro.
“No son reales —son proyecciones de nuestros propios miedos”.
Mientras tanto, los defensores de la ciudad comenzaron a acercarse al templo, liderados por uno de sus comandantes, un hombre llamado Torvin que había sido uno de los más leales protectores del reino.
“Dejad que la oscuridad nos una”, dijo Torvin con voz monótona.
“El equilibrio es una mentira —solo el vacío es verdadero”.
Kasel y Rian se colocaron delante de la entrada del templo para detenerlos, pero sabían que no podían luchar contra todos los defensores de la ciudad.
Rian recordó entonces la lección de la prueba del Aire: la claridad mental en medio del caos.
Cerró los ojos y extendió sus manos, permitiendo que la energía del aire fluyera por él.
“Escuchadme”, gritó Rian con una voz que resonó por toda la ciudad, amplificada por el viento.
“La oscuridad antigua solo quiere consumiros.
Recordad lo que hemos construido juntos —las aldeas reconstruidas, las familias reunidas, la esperanza que hemos despertado”.
Mientras hablaba, el colgante del Aire brillaba con una luz plateada que se extendió por las calles.
Los defensores comenzaron a temblar, recordando sus propios recuerdos de la paz que habían disfrutado en los últimos meses.
Uno por uno, sus ojos recuperaron el brillo, y comenzaron a retroceder.
Torvin, sin embargo, seguía firme.
“No podréis detener lo inevitable”, dijo, y su cuerpo comenzó a desvanecerse, convirtiéndose en sombra mientras se dirigía hacia el telescopio.
“Yo abriré el camino para que el vacío llegue”.
Kasel intervino en el último instante, empuñando su espada.
El choque entre la espada —fortalecida con la magia del equilibrio— y la sombra de Torvin produjo un estallido de luz que hizo que todo el templo temblara.
Cuando la luz desapareció, Torvin yacía en el suelo, exhausto pero libre de la influencia de la oscuridad.
“Gracias”, susurró Torvin.
“No pude resistirlo —el susurro me hablaba de mi familia, que perdí en la guerra antes de la renovación.
Prometió que los volvería a ver”.
Mientras Selene y los sacerdotes se encargaban de ayudar a los defensores afectados, Kasel y Rian descubrieron algo importante en los registros del templo: la estrella negra había aparecido antes, miles de años atrás, cuando los Primeros Nacidos enfrentaron por primera vez a la oscuridad antigua.
Y según los escritos, la única forma de cerrar el portal era uniendo la magia de todos los puntos de poder del reino en un solo ritual —pero para ello, necesitarían un “ancla de luz” que pudiera sostener la energía contra el vacío.
“El ancla de luz debe ser algo que represente la esencia misma de Long Quốc”, explicó Selene, revisando los pergaminos.
“Algo que haya sido creado con amor, sacrificio y la voluntad de proteger el reino”.
Kasel pensó en la espada de su padre, que había sido forjada por los primeros protectores de su aldea y había sido heredada de generación en generación.
Rian recordó el collar que le había dado su madre antes de morir, un objeto simple pero cargado de amor y esperanza.
Juntos, se dieron cuenta de que el ancla de luz no era un solo objeto —era todo lo que habían construido y protegido hasta ahora.
Decidieron dejar a Selene y Torvin encargados de la ciudad mientras regresaban al valle, llevando consigo la información crucial que habían descubierto.
Mientras montaban a caballo hacia el sur, la estrella negra brillaba con más intensidad en el cielo, y sabían que el tiempo se les acababa.
En el camino de regreso, Kasel y Rian se encuentran con un grupo de nómadas que aseguran haber visto figuras sombrías moviéndose por el Desierto de las Sombras, recogiendo objetos antiguos que podrían usarse para abrir el portal más rápido.
Además, Rian comienza a notar que la oscuridad antigua está afectando su propia magia del aire —los vientos que antes controlaba con facilidad ahora se resisten, y algunas corrientes incluso intentan llevarlo hacia el desierto.
¿Quieres que continúemos con su camino de regreso y el encuentro con los nómadas, o que pasemos a ver cómo les va a Bren y Finn en el Bosque de los Susurros?
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com