EL DESPERTAR DEL DRAGÓN EL INICIO DEL LEGAGO - Capítulo 53
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53: El Valle de las Lágrimas Doradas 53: El Valle de las Lágrimas Doradas Capítulo 56: El Valle de las Lágrimas Doradas Un mes después, el equipo de búsqueda recibió información sobre un lugar en el norte de Long Quốc llamado el Valle de las Lágrimas Doradas —un lugar donde se decía que las lágrimas de los Primeros Nacidos habían formado ríos de líquido dorado, pero que ahora estaba cubierto de una niebla oscura que nadie se atrevía a cruzar.
El grupo se preparó para el viaje, llevando consigo flores de la memoria y amuletos con agua bendita del Lago Cristalino.
Al llegar al borde del valle, encontraron que la niebla era tan densa que no podían ver nada más allá de sus propios pies.
“La niebla está hecha de tristeza y olvido”, dijo Luna, cerrando los ojos para sentir lo que el agua en su amuleto le decía.
“Alguien muy poderoso dejó aquí una carga de dolor que se ha convertido en esta barrera”.
Sol avanzó primero, haciendo que su fuego sagrado creciera hasta formar una antorcha brillante que iluminaba el camino: “El fuego puede disipar la oscuridad, pero solo si lo hacemos con paciencia y respeto”.
A medida que avanzaban por el valle, comenzaron a escuchar voces que lloraban en la distancia.
Las sombras en la niebla tomaban formas de seres que parecían estar atrapados en momentos de dolor y desesperación.
“¡No os dejéis llevar por la tristeza!”, gritó Tierra, haciendo que las raíces de los árboles se extendieran por el suelo, creando un camino seguro.
“Cada uno de vosotros tiene la fuerza para superar el pasado”.
Llegaron al centro del valle, donde un lago de líquido dorado brillaba bajo la niebla.
En la orilla, una figura grande y oscura se arrodillaba, llorando lágrimas negras que caían al agua y se convertían en sombras.
“Yo soy Dorian, guardián de las lágrimas de los Primeros Nacidos”, dijo la figura sin girarse.
“Hace milenios, fallé en proteger a mi pueblo de una plaga que acabó con todos ellos.
Mi culpa se convirtió en esta niebla, y he estado atrapado aquí desde entonces”.
Viento se acercó a él con calma: “La culpa no es un castigo que debas llevar para siempre.
Es una lección que te ayuda a crecer y a asegurar que no vuelva a pasar”.
El grupo formó un círculo alrededor de Dorian, y cada uno usó su magia para crear una luz que envolvía al guardián.
Luna usó el agua para limpiar sus lágrimas negras, Sol usó el fuego para calentar su corazón, Tierra usó la tierra para darle un lugar seguro y Viento usó el aire para llevarle las historias de todos los seres que habían sido ayudados.
“Gracias”, dijo Dorian, finalmente girándose hacia ellos.
Su rostro, que antes estaba cubierto de sombras, ahora brillaba con luz dorada.
“Pensé que mi culpa era lo único que me quedaba, pero ahora veo que puedo usar mi experiencia para ayudar a otros a superar el dolor”.
Con la ayuda de Dorian, la niebla del valle comenzó a disiparse, revelando un paisaje hermoso donde flores de colores brillaban alrededor del lago dorado.
El guardián decidió quedarse en el valle para ayudar a otros seres que llegaran con dolor en sus corazones, enseñándoles que la tristeza no tiene que ser un fin —sino un nuevo comienzo.
El grupo regresó a la escuela con la noticia de su éxito, y Dorian se convirtió en un aliado importante de Long Quốc, ayudando a muchos otros a encontrar la luz en medio de la oscuridad.
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