EL DESPERTAR DEL DRAGÓN EL INICIO DEL LEGAGO - Capítulo 65
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65: El Valle de las Sombras y la Luz 65: El Valle de las Sombras y la Luz Capítulo 69: El Valle de las Sombras y la Luz Al año siguiente de la llegada de la Estrella Caída, los guardianes recibieron noticias de un valle en el sur de Long Quốc que había sido tomado por una niebla oscura tan densa que nadie podía entrar.
Los aldeanos de la región contaban historias de cómo el valle había sido un lugar de paz y prosperidad hasta hace unos cien años, cuando una fuerza oscura lo había envuelto, haciendo que las plantas murieran y el agua se volviera amarga.
El consejo decidió enviar una expedición liderada por Elara, acompañada de Valerius, Luna, Sol, Viento y Tierra.
Antes de partir, el grupo se reunió en el monumento de los Primeros Nacidos, donde Aria les entregó una botella con agua bendita del lago y una rama de olivo que había sido plantada por los primeros guardianes: “Esta rama os recordará que la paz es el camino hacia el futuro.
Nunca olvidéis que la fuerza sin compasión es solo destrucción”.
El grupo partió hacia el sur, atravesando campos de trigo dorado y bosques de árboles centenarios.
Después de cuatro días de viaje, llegaron al borde del Valle de las Sombras y la Luz.
La niebla oscura envolvía el paisaje, haciendo que fuera imposible ver más allá de sus propios pies.
“La niebla está hecha de miedo y desconfianza”, dijo Luna, cerrando los ojos para sentir la energía del agua en su amuleto.
“Alguien con mucho poder ha dejado aquí su dolor, y ahora busca venganza”.
El grupo formó un círculo, y sus poderes se combinaron para crear una luz que iluminó el camino.
Valerius se adelantó, extendiendo su mano hacia la niebla: “La fuerza sin compasión es solo debilidad.
Debemos recordar que cada ser tiene un propósito”.
A medida que avanzaban, las sombras en la niebla tomaban forma de seres que habían sido heridos por la oscuridad.
“¡No permitáis que el miedo os consuma!”, gritó Sol, haciendo que su fuego sagrado creciera y calentara el aire que los rodeaba.
Llegaron al centro del valle, donde un lago de agua oscura se extendía hasta el horizonte.
En su orilla, una figura alta y oscura se arrodillaba, envuelta en una capa negra.
Al oír los pasos del grupo, se levantó y reveló su rostro —era un hombre con ojos de color rojo oscuro y cabello como la ceniza: “Soy Marcus, guardián de este valle.
Hace cien años, mi pueblo fue destruido por una plaga que no pude detener.
Mi culpa me ha consumido, y he envuelto este lugar en tinieblas para evitar que otros sufran lo mismo”.
Elara se acercó con calidez: “La culpa no es un castigo —es una lección que nos ayuda a crecer.
No debemos dejar que el pasado defina nuestro futuro”.
El grupo formó un círculo alrededor de Marcus, y sus poderes se combinaron en una luz dorada que envolvió al guardián.
La niebla comenzó a desvanecerse, y el sol brilló sobre el valle, haciendo que el agua del lago se convirtiera en un cristal brillante.
Marcus sintió cómo su corazón se llenaba de luz, y las plantas alrededor del lago comenzaron a florecer con colores vibrantes.
“Gracias”, dijo Marcus con voz emocionada.
“Ahora entiendo que mi labor no es solo proteger, sino ayudar a otros a encontrar su camino.
Quiero unirme a vosotros para asegurar que nadie más sufra lo que yo sufrí”.
El grupo regresó al valle con Marcus, donde fue recibido con los brazos abiertos.
Esa noche, mientras la luna brillaba sobre el lago, todos comprendieron que la verdadera protección reside en la capacidad de ayudar a los demás a encontrar su luz interior.
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