EL DESPERTAR DEL DRAGÓN EL INICIO DEL LEGAGO - Capítulo 81
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Capítulo 81: Los Guardianes del Umbral
Capítulo 85: Los Guardianes del Umbral
Con la apertura del puente hacia las realidades paralelas, surgió una nueva necesidad: mantener el equilibrio para que los diferentes planos no colapsaran entre sí, ni se mezclaran de formas peligrosas. Nació así una nueva orden sagrada: Los Guardianes del Umbral.
Esta orden no pertenecía a ningún reino ni elemento específico. Sus miembros eran seres que habían demostrado una sabiduría suprema y una capacidad para ver la totalidad de la existencia. Entre los primeros en unirse estaban los descendientes directos de los héroes originales, pero también seres provenientes de las realidades alternativas, quienes traían consigo perspectivas únicas.
El líder de esta nueva orden fue un ser llamado Kaelen, una figura que parecía contener la esencia de Kael y de otros guerreros de líneas paralelas. Kaelen no empuñaba una espada de metal, sino una “Espada de Probabilidades”, una arma que podía cortar a través de las ilusiones y mostrar la verdad de cualquier situación, sin importar en qué plano se encontrara.
“Nuestro deber no es cerrar puertas”, enseñaba Kaelen en la academia del Umbral, “sino asegurarnos de que quien cruza, lo hace con plena consciencia. El mayor peligro no son los monstruos de otros mundos, sino la confusión de perder nuestra propia identidad al ver tantas versiones de la verdad”.
Un día, una anomalía comenzó a propagarse. Desde uno de los planos más distantes y oscuros, una energía llamada “La Nada Reflejante” comenzó a filtrarse. No era el Vacío que habían conocido antes, sino algo más sutil: era la sensación de que “nada importa porque todo es posible”. Esta energía causaba que los seres perdieran su voluntad, su pasión y su propósito, pues si todo puede ser, entonces nada es realmente especial.
Los Guardianes del Umbral debieron actuar. Luna y Tierra viajaron hasta la frontera de esa realidad para contener la expansión, creando barreras que separaban pero no aislaban. Sol y Viento trabajaron para avivar la llama de la identidad en los corazones afectados, recordándoles que aunque hay infinitos caminos, el que ellos caminan es único y precioso.
La batalla final no se libró con fuerza bruta. Se libró en el plano de la conciencia. Kaelen, junto a Eira y Kasel, se enfrentaron a la entidad que representaba esa duda existencial.
“Tienes razón”, admitió Kaelen frente a la entidad. “Todo es posible. Hay infinitos mundos donde fallamos, donde sufrimos, donde todo termina. Pero también hay infinitos mundos donde amamos, donde creamos, donde triunfamos. La belleza no está en la cantidad de posibilidades, sino en el acto de elegir y vivir una de ellas con todo el corazón”.
Al pronunciar estas palabras, la Nada Reflejante se disolvió. No fue destruida, sino transformada en un espacio de respeto y silencio. Los Guardianes del Umbral habían defendido no solo su mundo, sino el valor mismo de la existencia individual dentro de la infinitud.
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