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El Despertar del Estratega - Capítulo 11

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  4. Capítulo 11 - 11 Capítulo 11 Treinta Días de Sangre y la Ecuación del Ápex
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11: Capítulo 11: Treinta Días de Sangre y la Ecuación del Ápex 11: Capítulo 11: Treinta Días de Sangre y la Ecuación del Ápex [Ubicación: Profundidades de las Tierras Baldías – Zona de los Cañones Rojos] [Tiempo: Un mes después de la partida de Elmsworth] El sol del mediodía caía a plomo sobre los cañones, convirtiendo el aire en un horno vibrante.

Para cualquier ser vivo normal, este clima era una sentencia de muerte por deshidratación en pocas horas.

Pero la figura que estaba sentada en la cima de un pilar de roca no era normal.

Leo estaba inmóvil, envuelto en una capa hecha con la piel dura y grisácea de varios Lagartos de Roca cosidos toscamente con tendones.

Su piel humana estaba bronceada, curtida por el viento y llena de pequeñas cicatrices blancas que ya habían sanado.

No sudaba.

Su [Meditación Básica] había evolucionado.

Ahora, su cuerpo regulaba la temperatura interna usando micro-pulsos de Maná para enfriar su sangre.

—Objetivos a las tres en punto —susurró Leo.

Su voz había cambiado; era más profunda, más segura.

Abajo, en el desfiladero, una manada de Hienas de Azufre (Nivel 12) trotaba buscando carroña.

Eran cinco.

Bestias rápidas, con mandíbulas capaces de romper acero y una saliva ácida corrosiva.

Hace un mes, Leo habría huido o usado una trampa elaborada.

Hoy, Leo solo verificó sus números.

[Estado Actual] Nivel: 15 (Rango 1 – Pico) Maná: 450 / 450 Fuerza Base: 18 Inteligencia Base: 45 —Cálculo de combate: 12 segundos.

Costo de Maná estimado: 30 MP.

Rentabilidad: Positiva.

Leo saltó desde el pilar.

Una caída de veinte metros.

No usó magia para frenar.

En el aire, activó su talento.

[Licantropía Arcana: Activación Parcial (Piernas).] Solo sus piernas se transformaron, hinchándose con músculos negros y garras.

Aterrizó con un impacto sordo que agrietó la roca, absorbiendo toda la inercia cinética.

Las hienas giraron, sorprendidas.

Leo no les dio tiempo.

Desactivó las piernas de lobo y extendió su mano derecha.

—[Mano de Mago: Dispersión de Metralla].

De su cinturón, cinco dagas toscas (hechas de dientes de lagarto afilados) salieron flotando.

No apuntó a los cuerpos.

Apuntó a los ojos.

Ziiiing.

Las dagas volaron con la precisión de un misil guiado por una Inteligencia de 45.

Tres hienas cayeron instantáneamente, con los cerebros perforados a través de las cuencas oculares.

Las otras dos, las más grandes, cargaron contra él, esquivando los proyectiles por puro instinto animal.

—Error —dijo Leo.

La hiena alfa saltó hacia su garganta, con la boca babeando ácido.

Leo no retrocedió.

Dio un paso adelante, entrando en la guardia de la bestia.

[Runa de Encendido: Modo Plasma (Sobrecalentamiento).] Su mano izquierda se iluminó con una luz blanca cegadora.

No era fuego; era aire supercalentado.

Leo metió su mano directamente en la boca abierta de la hiena.

BOOM.

La expansión térmica reventó la cabeza de la bestia desde dentro.

La última hiena, viendo a su líder decapitado en un segundo, intentó frenar y huir.

Pero Leo ya estaba en movimiento.

Giró sobre su talón, desenvainando la Daga de Vidrio de las Sombras con un movimiento fluido.

Lanzó la daga.

El arma negra cortó el aire sin sonido.

Se clavó en la pata trasera de la hiena que huía, cortando el tendón limpiamente.

La bestia cayó.

Leo caminó tranquilamente hacia ella.

La hiena chillaba, intentando arrastrarse.

—Silencio —dijo Leo.

[Mano de Mago: Torsión Cervical.] Hizo un gesto de giro con la muñeca.

El cuello de la hiena giró 180 grados con un crujido seco.

[Combate Finalizado.] [Tiempo transcurrido: 11.4 segundos.] [Eficiencia: 98%.] Leo recuperó sus dagas telequinéticamente, limpiando la sangre en el pelaje de las bestias muertas antes de envainarlas.

—0.6 segundos más rápido que la simulación —anotó mentalmente—.

Mi sinergia entre magia y físico está mejorando.

El Campamento y la Auditoría de Progreso Esa noche, en su cueva (ahora mucho más profunda y protegida con runas de alarma básicas que había deducido del libro de vectores), Leo revisó su botín y su estado.

El mes había sido brutal.

Había comido carne de lagarto cruda cuando el fuego era peligroso.

Había dormido con un ojo abierto.

Había sufrido venenos y fracturas que tuvo que curar con pura fuerza de voluntad y pociones robadas.

Pero el resultado era innegable.

[Ventana de Estado: Leo] Nivel: 15 Rango: Caballero Pionero / Mago de Primer Círculo (Pico).

Fuerza: 18 (Casi el límite humano natural x2).

Agilidad: 22.

Vitalidad: 20.

Inteligencia: 45 (Nivel de Genio Arcano).

Sabiduría: 38 (Veterano de Guerra).

[Habilidades Evolucionadas]: [Mano de Mago] >[Campo Telequinético (Rango E)]: Ya no es solo una “mano”.

Es un área de 20 metros donde Leo puede manipular hasta 5 objetos simultáneamente o ejercer una presión de 50 kg.

[Runa de Encendido] >[Descarga Térmica (Rango E+)]: Capaz de disparar virotes de fuego concentrado o causar explosiones de contacto.

[Meditación Táctica]: Recuperación de Maná masiva.

Permite pensar en paralelo mientras duerme.

Leo miró sus manos.

Estaban llenas de callos y cicatrices pequeñas.

Ya no eran manos de niño aristócrata caído en desgracia.

Eran garras humanas.

—Estoy estancado —dijo Leo, mirando la barra de experiencia—.

Llevo tres días en el Nivel 15.

La experiencia de las Hienas y los Lagartos es marginal.

El Sistema ha aplicado la Ley de Rendimientos Decrecientes.

Para llegar al Nivel 16 y romper la barrera hacia el Nivel 20 (Rango 2), necesitaba una fuente de “Esencia” de mayor calidad.

Matar 100 hienas ya no servía.

Necesitaba matar a un Rey.

Leo sacó el mapa del Reino.

Había estado actualizándolo con carbón.

En el centro de la zona de los Cañones Rojos, había marcado un círculo grande con una calavera doble.

La Zona Muerta.

—El depredador alfa de esta región —murmuró Leo—.

He visto sus rastros.

La arena vitrificada.

Las rocas disueltas por ácido.

Se trataba del Escorpión Emperador de Jade.

Según sus cálculos (basados en el tamaño de las huellas y la potencia del ácido residual), la bestia era un monstruo de Rango 2 (Bajo).

Nivel estimado: 20-25.

—Un salto de Rango —Leo analizó el riesgo—.

Según la Ley Exponencial, un Rango 2 tiene estadísticas base de 50 a 100.

Mi Fuerza base es 18.

Incluso en Modo Lobo (x3), llego a 54.

Apenas igualo su fuerza bruta.

Y su caparazón será inmune a mi acero y resistente a mi fuego básico.

Era una pelea suicida sobre el papel.

Pero Leo necesitaba su Núcleo.

—Si absorbo un Núcleo de Rango 2 con mi talento de Licantropía, podría forzar una evolución de mis estadísticas base o potenciar mi magia de fuego con veneno.

Es la única llave para salir de este desierto.

Leo se levantó.

—Mañana.

Mañana cazaré al Emperador.

Pero antes, necesitaba preparar el terreno.

No podía ganar en fuerza.

Tenía que ganar en física.

Leo sacó los tres lingotes de oro que había robado a Varic.

No los había gastado (no había tiendas en el desierto).

Los había guardado para esto.

—El oro es un metal denso.

Blando, pero pesado.

Y es un excelente conductor de Maná si se graba correctamente.

Leo usó su Descarga Térmica para derretir el oro en un crisol de piedra improvisado.

Usando su Campo Telequinético, moldeó el oro líquido no en monedas, sino en hilos.

Hilos finos, casi invisibles, pero con una masa específica alta.

—Trampas de conducción —sonrió Leo—.

Si no puedo atravesar su caparazón, lo cocinaré dentro de su propia armadura.

Se pasó la noche tejiendo una red de oro y grabando micro-runas en ella con su aguja de obsidiana.

Al amanecer, Leo guardó su red, afiló su espada, comió su última ración de carne seca y salió de la cueva.

La fase de entrenamiento había terminado.

La fase de conquista comenzaba ahora.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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