El Despertar del Estratega - Capítulo 12
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- Capítulo 12 - 12 Capítulo 12 La Jaula de Oro y la Resistencia de Jade
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12: Capítulo 12: La Jaula de Oro y la Resistencia de Jade 12: Capítulo 12: La Jaula de Oro y la Resistencia de Jade [Ubicación: La Zona Muerta – Nido del Emperador] [Tiempo: Mediodía] El cañón que Leo había elegido para la emboscada era un corredor de la muerte natural.
Paredes de roca roja de treinta metros de altura y un suelo de arena vitrificada que actuaba como un espejo térmico.
Leo estaba colgado de una grieta en la pared, a diez metros del suelo, oculto por su capa de camuflaje.
Su respiración era superficial.
Abajo, brillando bajo el sol implacable, estaba su obra maestra: La Red de Inducción.
Los hilos de oro que había fundido y grabado la noche anterior estaban enterrados a pocos milímetros de la superficie de la arena, formando un pentagrama complejo de diez metros de diámetro.
En el centro, Leo había colocado el cebo: el cadáver fresco de un Lagarto de Roca, con el vientre abierto para que el olor a sangre y vísceras se expandiera con el calor.
—Costo de la trampa: Tres lingotes de oro y 300 Puntos de Maná para cargar las runas pasivas —calculó Leo—.
Si esto falla, estoy en bancarrota energética y financiera.
El suelo tembló.
No fue un temblor sutil.
Fue como si un tren subterráneo se acercara.
La arena en el extremo norte del cañón comenzó a hundirse y fluir como agua.
Sssssshhhhhh…
De la arena surgió una pesadilla biológica.
El Escorpión Emperador de Jade.
Era inmenso.
Su cuerpo principal tenía el tamaño de un carruaje de guerra.
Su caparazón no era quitina marrón; era mineral puro, placas de cristal verde translúcido que brillaban con una luz interior tóxica.
Sus pinzas eran lo suficientemente grandes para partir a un caballo por la mitad.
Y su cola…
su cola se arqueaba sobre su espalda, goteando un líquido verde que siseaba al tocar la arena.
[Análisis de Objetivo] [Especie: Escorpión Emperador de Jade] [Rango: 2 (Bajo)] [Nivel Estimado: 22] [Estado: Hambriento / Territorial] —La diferencia de presencia es abrumadora —notó Leo, sintiendo cómo su instinto de Lobo interior (el Núcleo de Rango 1) se encogía de miedo.
Un Rango 1 era comida para un Rango 2.
El Escorpión avanzó hacia el cebo.
Sus patas múltiples hacían un sonido de clic-clic-clic sobre la arena cristalizada.
Ignoró las rocas.
Ignoró el calor.
Solo veía la carne gratis.
Entró en el círculo.
Leo esperó.
Su mente contaba los milisegundos.
El monstruo tomó el lagarto con una pinza.
—Ahora.
Leo cerró el puño.
—[Activación de Circuito: Horno de Inducción].
El oro enterrado no explotó.
Vibró.
Una cúpula de distorsión térmica se levantó instantáneamente alrededor del escorpión.
Los hilos de oro canalizaron el Maná almacenado y lo convirtieron en microondas de alta frecuencia.
La temperatura dentro del círculo saltó de 45°C a 800°C en un segundo.
¡SCREEEEEE!
El aire dentro de la trampa brilló en rojo.
La arena se convirtió en lava instantáneamente.
El Escorpión chilló, un sonido que hizo sangrar los oídos de Leo incluso desde la altura.
—¡Cocínate!
—gruñó Leo, manteniendo el hechizo con su propia reserva de Maná activa.
El plan era sólido: el caparazón de jade era resistente a los golpes, pero como todo cristal, si se calentaba demasiado rápido y de manera desigual, se quebraría o cocinaría los órganos internos.
El caparazón verde comenzó a brillar intensamente, volviéndose naranja.
El monstruo se retorcía, golpeando el suelo invisible con su cola, tratando de encontrar al atacante.
—Funciona —pensó Leo—.
Su movilidad está bajando.
Diez segundos más y sus fluidos internos hervirán.
Pero entonces, Leo vio algo que no estaba en sus cálculos.
El Escorpión dejó de retorcerse.
Clavó sus ocho patas profundamente en la arena fundida y su cola golpeó el suelo con un ritmo específico.
Thump.
Thump.
Thump.
El caparazón de jade comenzó a pulsar.
No estaba absorbiendo el calor; lo estaba conduciendo.
—¿Qué…?
—Leo abrió los ojos.
El Escorpión Emperador no era solo un monstruo físico.
Era una bestia elemental de Tierra.
El cristal de su espalda brilló con una intensidad cegadora y, de repente, descargó toda la energía térmica acumulada hacia el suelo.
¡CRACK!
Una onda de choque sísmica recorrió el cañón.
Los hilos de oro de Leo, sobrecargados por el retorno de energía, se vaporizaron.
El circuito se rompió.
La trampa de inducción colapsó.
La explosión de Maná resultante lanzó una nube de polvo y arena hirviendo.
Cuando el polvo se asentó, el Escorpión seguía allí.
Su caparazón estaba ennegrecido en algunas partes y humeaba, pero no estaba roto.
Estaba intacto.
Y estaba mirando directamente hacia arriba.
Hacia Leo.
[Alerta: El enemigo ha anulado la trampa mediante [Toma de Tierra Elemental].] [Fallo de Cálculo Estratégico: Subestimación de la Conductividad Mágica del Jade.] —Mierda —dijo Leo.
El Escorpión levantó su cola.
El aguijón brilló.
No disparó veneno.
Disparó un rayo de energía verde concentrada (Maná de Tierra comprimido).
Leo saltó de la grieta justo cuando el rayo pulverizaba la roca donde había estado sentado un microsegundo antes.
Cayó al suelo del cañón, rodando para amortiguar el impacto.
Se levantó, sacando su espada corta telequinéticamente a su lado y desenfundando la Daga de las Sombras con su mano.
Estaba en el suelo.
Con un Jefe de Rango 2.
Sin trampas.
Sin oro.
El Escorpión siseó, un sonido que sonaba como rocas moliéndose.
Giró su cuerpo masivo hacia el pequeño humano.
Ya no era una presa; era una amenaza que debía ser erradicada.
Leo sintió el miedo, pero su Inteligencia 45 lo reprimió, convirtiéndolo en adrenalina fría.
—Plan A fallido —dijo Leo, activando su núcleo—.
Pasando al Plan B: Fuerza Bruta.
[Activar Talento: Licantropía Arcana.] El maná estalló.
Su cuerpo creció.
El pelaje negro cubrió su piel.
Sus ojos azules brillaron con intensidad mágica.
El Mago-Lobo rugió, un desafío sonoro contra el chillido del insecto gigante.
—Ven aquí, cangrejo de cristal —gruñó Leo con su voz distorsionada—.
Vamos a ver quién es más duro.
El Escorpión cargó.
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