El Despertar del Estratega - Capítulo 22
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- Capítulo 22 - 22 Capítulo 22 La Variable del Intruso y la Termodinámica del Asesinato
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22: Capítulo 22: La Variable del Intruso y la Termodinámica del Asesinato 22: Capítulo 22: La Variable del Intruso y la Termodinámica del Asesinato [Ubicación: Alcantarillas del Norte – Cámara de Recolección de Residuos] El sonido dentro de la burbuja telequinética era similar al chillido de una tetera olvidada en el fuego, pero amplificado mil veces.
Leo mantenía los brazos extendidos, sus dedos crispados por la tensión.
Su mente, operando a una capacidad de Inteligencia 90, visualizaba la esfera invisible no como una forma estática, sino como una membrana dinámica que debía resistir la expansión violenta de los gases internos.
Dentro de la prisión de fuerza, El Descarte —la Quimera de Limo— estaba sufriendo una metamorfosis agonizante.
La [Descarga Térmica] de Leo no estaba quemando al monstruo en el sentido tradicional.
Estaba hirviendo su matriz líquida.
El lodo verde burbujeaba, volviéndose gris y viscoso.
Los rostros de los animales absorbidos en su cuerpo (la rata, el perro, el humano) gritaban en silencio, sus bocas abiertas exhalando vapor tóxico que, al no tener dónde ir, aumentaba la presión atmosférica dentro de la burbuja a niveles críticos.
—Temperatura interna: 180°C —calculó Leo, sintiendo cómo su reserva de Maná bajaba a un ritmo alarmante (5 MP por segundo para mantener la contención y el calor)—.
Viscosidad del objetivo aumentando.
Deshidratación al 40%.
El monstruo golpeaba las paredes invisibles de su prisión.
Cada golpe hacía temblar la mente de Leo, como si alguien golpeara un tambor dentro de su cráneo.
—Solo un poco más…
—gruñó Leo, apretando los dientes.
Si lograba solidificar el núcleo de la Quimera, la inmunidad física desaparecería.
Se convertiría en una estatua de resina quebradiza.
Entonces, un solo golpe de su espada bastaría.
El lodo verde comenzó a costrificarse.
La victoria era una ecuación casi resuelta.
Pero en el campo de batalla, la variable más peligrosa no es el enemigo que ves.
Es el que no esperas.
De repente, la temperatura en la húmeda cámara de las alcantarillas cayó en picado.
No fue un cambio gradual.
Fue instantáneo.
El vapor que escapaba de las grietas de las paredes se convirtió en escarcha.
El agua sucia a los pies de Leo se congeló con un crujido seco.
Leo sintió la perturbación en el Maná ambiental.
Una fuente de poder masiva y fría acababa de entrar en el rango de percepción.
—¿Qué…?
Antes de que pudiera reaccionar, un rayo de luz azul pálido, perfectamente recto y concentrado, cruzó la oscuridad de la caverna desde la pasarela superior.
El rayo impactó directamente contra la burbuja telequinética de Leo.
¡CRACK!
La interacción entre el calor extremo del interior y el frío absoluto del ataque externo causó un choque térmico catastrófico.
La burbuja de Leo no se rompió; estalló.
La explosión de vapor resultante lanzó a Leo hacia atrás.
Su Agilidad 60 le permitió girar en el aire y aterrizar de pie, derrapando sobre el suelo congelado, pero la onda de choque le había cortado la concentración.
La Quimera, liberada y enfriada repentinamente, cayó al suelo.
Su cuerpo, a medio solidificar, se rompió en varios pedazos, pero la masa líquida restante comenzó a unirse de nuevo rápidamente, chillando con una furia renovada.
Leo levantó la vista hacia la pasarela superior, a unos diez metros de altura.
Allí, de pie sobre una barandilla de hierro oxidado, había una figura.
Llevaba una túnica inmaculada de color blanco perla, con bordados de hilo de plata que formaban patrones geométricos complejos.
En su mano derecha sostenía un bastón de madera blanca rematado con un zafiro flotante.
Su rostro era joven, hermoso y terriblemente aburrido.
[Análisis de Amenaza] [Objetivo: Mago Humano] [Rango Estimado: 2 (Alto) / Equivalente a Plata] [Afiliación: Torre de Alquimia – División de Limpieza] El recién llegado miró hacia abajo, observando la escena con una mezcla de curiosidad científica y desprecio aristocrático.
—Fascinante —dijo el mago.
Su voz, amplificada mágicamente, resonó en la caverna sin esfuerzo—.
Un aventurero de rango bajo intentando cocinar un experimento de Clase B mediante convección forzada.
La teoría es sólida, pero la ejecución es…
sucia.
Leo entrecerró los ojos.
Su mente de estratega evaluó la situación en microsegundos.
El Enemigo: Un mago de élite.
Rango superior a Leo.
Probablemente enviado para destruir la evidencia (la Quimera).
La Situación: Leo es un testigo.
Los “limpiadores” de la Torre no dejan testigos.
El Monstruo: La Quimera estaba herida, pero furiosa y regenerándose.
Ahora tenía dos objetivos.
—Interferir en una misión de Gremio es un delito, “Señor” —gritó Leo, probando las aguas diplomáticas mientras canalizaba maná discretamente hacia sus piernas.
El mago se rió suavemente.
Saltó desde la pasarela.
Leo esperaba que usara un hechizo de caída de pluma.
En su lugar, el mago creó escalones de hielo sólido en el aire bajo sus pies a medida que descendía, caminando hacia el suelo con una elegancia insultante.
—Las leyes del Gremio aplican a los ciudadanos —dijo el mago al aterrizar suavemente en el suelo de la caverna, a veinte metros de Leo y del monstruo—.
La Torre de Alquimia es la ley en esta ciudad.
Soy el Magister Valerius.
Y tú, aventurero, has visto algo que se suponía que debía disolverse en silencio.
Valerius levantó su bastón.
El zafiro brilló.
—El protocolo dicta esterilización total.
Eso te incluye a ti.
[Inicio de Combate: 1 vs 1 vs 1] La Quimera, recuperada del shock térmico, atacó primero.
No le importaba la política.
Solo quería matar.
Lanzó un tentáculo de ácido presurizado hacia Valerius.
Valerius ni siquiera miró al monstruo.
Simplemente movió su mano izquierda en un gesto despectivo.
—[Muro de Permafrost].
Una barrera de hielo azul, de medio metro de espesor, surgió del suelo instantáneamente.
El ácido de la Quimera golpeó el hielo y siseó, pero no logró penetrar.
El frío era tan intenso que el ácido se congeló al contacto.
—Repugnante —dijo Valerius—.
[Lanza de Hielo: Falange].
Del muro de hielo, se desprendieron cinco lanzas afiladas como agujas.
Salieron disparadas hacia la Quimera.
Thwack.
Thwack.
Thwack.
Las lanzas atravesaron la masa gelatinosa del monstruo, clavándolo contra la pared trasera.
El hielo comenzó a extenderse desde las heridas, congelando al monstruo desde dentro.
Leo, observando desde un flanco, sintió un escalofrío.
—Lanzamiento instantáneo.
Sin cánticos.
Sin runas visibles.
Es un Mago de Combate de alto nivel.
—Leo apretó su espada corta—.
Si me golpea con eso, mi armadura de Jade podría aguantar el impacto, pero el frío…
el frío ralentizará mis músculos.
Valerius giró su atención hacia Leo.
—Ahora tú, rata.
¿Prefieres hielo o rayo?
Valerius apuntó su bastón hacia Leo.
Leo no esperó.
—[Pozo de Gravedad: Vector Lateral].
Leo no lanzó la gravedad sobre el mago (sabía que Valerius tendría un escudo de maná personal que resistiría).
Lanzó la gravedad sobre sí mismo, pero en dirección horizontal.
Fue como caer de lado.
Leo salió disparado hacia la derecha a una velocidad antinatural, esquivando el rayo de escarcha que Valerius acababa de disparar.
El rayo golpeó la columna de piedra detrás de Leo, congelándola instantáneamente hasta que se quebró por la tensión térmica.
Leo rodó y se puso de pie.
—Rápido —admitió Valerius, arqueando una ceja—.
Magia cinética.
Raro para un sucio mercenario.
Pero inútil.
Valerius comenzó a caminar hacia Leo, golpeando su bastón contra el suelo rítmicamente.
Con cada golpe, una onda de frío se expandía por el suelo, reduciendo el área segura de Leo.
—[Tormenta de Granizo Confinada].
El aire sobre Leo se condensó.
Cientos de proyectiles de hielo del tamaño de puños comenzaron a caer como balas.
Leo no podía esquivar todo eso.
—[Campo Telequinético: Cúpula Rotatoria].
Leo levantó su mano.
En lugar de un escudo estático (que el hielo rompería), creó un vórtice de fuerza giratoria sobre su cabeza.
Los granizos de hielo golpearon el campo invisible y fueron desviados hacia los lados por la fuerza centrífuga, estrellándose contra el suelo alrededor de Leo.
Valerius se detuvo.
—Oh.
Deflexión vectorial.
Sabes matemáticas.
Qué lástima que tengas que morir.
Tienes más cerebro que los estudiantes de primer año.
Leo estaba sudando.
Mantener la defensa contra el bombardeo constante le costaba mucho Maná.
Valerius, en cambio, parecía no estar gastando nada.
Su bastón…
el zafiro era una batería de Maná.
«Desventaja tecnológica confirmada», pensó Leo.
«Él tiene reservas externas.
Yo dependo de mi núcleo.
No puedo ganar una batalla de desgaste.» Necesitaba cambiar la dinámica.
Necesitaba caos.
Miró hacia la pared del fondo.
La Quimera estaba clavada, congelándose lentamente, pero su núcleo seguía brillando con un verde furioso.
El monstruo estaba tratando de transmutar su propio cuerpo para escapar del hielo.
Leo sonrió.
—Magister Valerius —gritó Leo—.
Tu hielo es impresionante.
Pero tu química es deficiente.
—¿De qué hablas?
—El “Mutágeno de Quimera” reacciona violentamente a las bajas temperaturas si se le aplica una vibración externa.
Se vuelve inestable.
Valerius frunció el ceño.
—¿Qué?
Eso es absurdo.
No existe tal reac…
Leo no le dejó terminar.
Apuntó su mano libre no hacia Valerius, sino hacia la Quimera congelada.
—[Mano de Mago: Resonancia de Impacto].
Leo golpeó telepáticamente el hielo que atrapaba al monstruo.
No era una reacción química real (Leo había mentido para distraerlo), era física pura.
El hielo es frágil bajo tensión.
Al golpearlo en el punto de resonancia, el hielo que atrapaba a la Quimera se quebró.
La Quimera, libre y furiosa, no atacó a Leo.
Atacó a la fuente del dolor: El Mago de Blanco.
El monstruo se desprendió de la pared, dejando atrás trozos de su propia carne congelada, y se lanzó en un salto suicida hacia Valerius, abriendo su boca deforme para vomitar un torrente de lodo ácido.
Valerius abrió los ojos con sorpresa.
—¡Bestia estúpida!
El mago tuvo que romper su concentración en Leo para levantar un escudo defensivo.
—[Prisma Glaciar].
Un diamante de hielo sólido envolvió a Valerius justo cuando el ácido golpeaba.
SSSSSHHHH.
El ácido cubrió el escudo, siseando y devorando el hielo.
Valerius estaba a salvo dentro, pero ciego momentáneamente por el lodo que cubría su prisma.
—Ahora —dijo Leo.
Esta era su única oportunidad.
El mago estaba a la defensiva.
La Quimera estaba gastando su último cartucho.
Leo necesitaba un golpe que atravesara el escudo de hielo, la defensa mágica de Valerius y su armadura de arrogancia.
Su magia no era suficiente.
Su espada de acero no era suficiente.
Necesitaba al Depredador.
Leo corrió hacia el prisma de hielo.
Mientras corría, dejó que la bestia saliera.
—[Activar Talento: Licantropía de Jade (Forma Completa)].
El cambio fue violento.
La ropa de Leo (excepto los pantalones mágicamente extensibles que había comprado) se rasgó.
Su cuerpo se expandió.
Placas de jade verde oscuro brotaron de su piel, cubriendo sus hombros, pecho y brazos como una armadura de caballero demoníaco.
Su Fuerza Base (55) se multiplicó por 3.
Fuerza Actual: 165.
Pero Leo no se detuvo ahí.
—[Sobrecarga de Maná: Garras Térmicas].
Leo inyectó su magia de fuego (Descarga Térmica) en sus propias garras de jade.
El cristal verde brilló con un rojo interno, supercalentándose.
Leo saltó.
Valerius, dentro de su prisma, limpió el ácido con un pulso de maná y vio venir el ataque.
Pero no vio a un aventurero humano.
Vio a un monstruo acorazado de dos metros volando hacia él con las garras ardiendo.
—¡¿Qué dem…?!
—Valerius intentó reforzar el escudo.
Demasiado tarde.
Leo impactó el Prisma Glaciar.
Calor extremo (Garras) + Fuerza Bruta (165) + Velocidad (AGI 180 transformado).
¡CRASH!
El escudo de hielo, diseñado para resistir magia, no pudo soportar el impacto cinético de una bestia de asedio.
Explotó en mil fragmentos.
Valerius gritó cuando la onda de choque lo lanzó hacia atrás.
Su bastón salió volando.
El mago rodó por el suelo sucio de la alcantarilla, su túnica blanca ahora manchada de lodo y sangre.
Valerius intentó levantarse, con terror en sus ojos.
Su arrogancia se había evaporado.
—¡Un Cambiapieles!
—gritó Valerius, buscando desesperadamente su bastón—.
¡Eres una aberración!
Leo aterrizó pesadamente frente a él.
El suelo de piedra se agrietó bajo sus pies de garra.
La Quimera, viendo una nueva presa (el mago caído), intentó atacar a Valerius desde el otro lado.
Leo, en su forma de Lobo de Jade, ni siquiera miró al monstruo.
Simplemente extendió su brazo izquierdo hacia atrás, sin mirar, y atrapó a la Quimera en el aire por el “cuello”.
Sus garras de jade se cerraron.
El ácido de la Quimera siseó contra su armadura de cristal, pero no penetró.
Leo apretó.
SPLAT.
Con una fuerza de 165, Leo aplastó el núcleo físico de la Quimera en su mano.
El monstruo se disolvió instantáneamente en un charco de lodo inerte.
Leo soltó los restos y se volvió hacia Valerius.
El mago estaba en el suelo, temblando, con una mano levantada en un gesto patético de defensa.
—Espera…
—balbuceó Valerius—.
Soy un Magister de la Torre.
Si me matas, te cazarán.
Te marcarán.
Leo dio un paso adelante.
Su voz, distorsionada por la garganta del lobo, sonó como piedras moliéndose.
—Ya me cazaste tú, Valerius.
Dijiste “esterilización total”.
—¡Fue una orden!
—chilló el mago—.
¡Puedo pagarte!
¡Puedo darte acceso a la Torre!
¡Tengo conocimientos!
La palabra “conocimientos” hizo que el lobo se detuviera.
La Inteligencia de Leo, atrapada dentro de la bestia, procesó la oferta.
Matar a Valerius era seguro.
Pero Valerius tenía un anillo en su dedo.
Un anillo de almacenamiento espacial.
Y su mente tenía códigos de acceso.
Leo se agachó, acercando su hocico blindado a la cara del mago.
—Dame una razón —gruñó Leo— para no comerme tu cabeza ahora mismo y absorber tus recuerdos directamente de tu corteza cerebral.
(Era un farol; Leo no podía hacer eso, pero Valerius no lo sabía).
Valerius se rompió.
Llorando, se quitó el anillo y lo arrojó a los pies de Leo.
—¡Toma!
¡Tiene mis notas de investigación!
¡Tiene créditos de la Torre!
¡Solo déjame ir!
Leo miró el anillo.
Luego miró a Valerius.
Su [Alma del Estratega] calculó las probabilidades.
Si lo dejo ir: Volverá con refuerzos.
Dirá que un monstruo lo atacó.
Leo será buscado.
Si lo mato: Desaparecerá.
La Torre investigará, pero tardará días.
Tiempo suficiente para que Leo desaparezca o culpe a la Quimera.
—Gracias por la donación —dijo Leo.
—¿Entonces tenemos un trato?
—preguntó Valerius con esperanza.
—No —dijo Leo.
La garra de Leo descendió.
No hubo crueldad.
Solo eficiencia.
Un golpe rápido al cuello.
Valerius dejó de respirar antes de saber que estaba muerto.
[Combate Finalizado.] [Has derrotado a: Quimera de Limo (Rango 2 Medio).] [Has derrotado a: Magister Valerius (Mago de Hielo Rango 2 Alto).] [Experiencia Masiva Obtenida.] [¡Has subido de Nivel!] [¡Has subido de Nivel!] Leo se destransformó lentamente.
La fatiga lo golpeó, pero la adrenalina lo mantuvo en pie.
Se agachó y recogió el Anillo Espacial de Valerius y su Bastón de Zafiro.
—Limpieza completada —dijo Leo a la caverna vacía—.
Ahora, veamos qué secretos esconde la Torre de Alquimia en este anillo.
Leo no solo había ganado una pelea.
Había ganado acceso a la tecnología del enemigo.
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