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El Despertar del Estratega - Capítulo 27

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27: Capítulo 27: El Error de Elian y la Sinergia del Silencio 27: Capítulo 27: El Error de Elian y la Sinergia del Silencio [Ubicación: Edificio de Ciencias – Muelle de Carga Subterráneo] El ascensor de carga descendió con un gemido metálico que resonó en el silencio opresivo del subsuelo.

El aire aquí abajo era frío, estéril y olía a productos químicos fuertes: formaldehído, cloro y ese hedor dulzón y podrido que Leo ya reconocía como maná corrupto.

El Maestro Grug iba delante, sosteniendo una linterna mágica.

Detrás de él, Elian empujaba un carrito con tres cajas de metal reforzado marcadas con runas de contención rojas.

Leo y Lyra cerraban la marcha, vigilando la retaguardia.

—Recordad —dijo Grug sin mirar atrás—.

No hagáis preguntas.

No miréis por las rejillas de ventilación.

Solo cargamos, movemos y nos vamos.

Lyra caminaba al lado de Leo.

Sus pasos eran inaudibles.

—Tus hombros están tensos, Aries —susurró ella, apenas moviendo los labios—.

¿Miedo?

—Precaución —respondió Leo en el mismo tono bajo—.

Este lugar es una bomba de relojería.

Y Elian está temblando tanto que va a detonarla.

Elian, en efecto, estaba sudando a mares.

Las cajas metálicas en su carrito vibraban ocasionalmente, como si algo dentro se moviera.

—Tranquilo, chico —dijo Leo, poniendo una mano sobre el hombro de Elian para estabilizarlo—.

Respira.

—S-sí…

es solo que…

escuché un rasguño dentro de la caja B —susurró Elian.

Llegaron al Sector 4-Alpha, un pasillo largo con suelo de rejilla metálica que daba a un abismo oscuro donde se escuchaba el correr de aguas residuales.

—Parad aquí —ordenó Grug—.

Voy a abrir la compuerta de seguridad.

No toquéis nada.

Grug avanzó hacia el panel de control en la pared.

Elian se secó el sudor de la frente con la manga.

Al hacerlo, soltó el mango del carrito por un segundo.

El suelo tenía una ligera inclinación.

El carrito se movió.

—¡Cuidado!

—siseó Lyra.

Elian intentó agarrarlo, pero tropezó con sus propios pies.

Su mano golpeó una de las cajas superiores, la Caja B.

La caja se deslizó.

Elian gritó.

Leo se movió.

Su Agilidad 60 le permitía atraparla antes de que tocara el suelo, pero Grug se estaba girando.

Si Leo se movía a velocidad supersónica, se delataría.

Leo tuvo que moverse a “velocidad humana rápida”.

Fue demasiado lento a propósito.

La caja golpeó el suelo de rejilla.

¡CLANG!

Las runas de contención rojas parpadearon y se apagaron.

El sello hermético se rompió con un siseo de gas presurizado.

El silencio que siguió fue absoluto durante un segundo.

Luego, la tapa de la caja salió volando, golpeando el techo del pasillo.

—¡Atrás!

—gritó Leo, pateando a Elian en el pecho para alejarlo del peligro.

De la caja surgió una pesadilla.

No era un animal.

Era un amasijo de músculos expuestos, dientes y cuchillas de hueso.

Tenía la forma vaga de un perro de presa, pero su cabeza estaba partida en dos mandíbulas verticales, y su espalda estaba erizada de espinas que goteaban un líquido negro.

[Análisis de Amenaza] [Especie: Sabueso de la Cripta (Quimera de Combate Fallida)] [Rango: 1 (Pico) – Inestable] [Estado: Frenesí de Hambre.] La bestia no rugió.

Chilló como un bebé humano.

Se lanzó directamente hacia la presa más cercana y débil: Elian.

Grug, en el panel de control, estaba paralizado por el terror.

—¡Sujeto 89!

¡Código Rojo!

Elian estaba en el suelo, con los ojos cerrados, esperando la muerte.

Pero la muerte no llegó.

Un destello de acero y plata interceptó a la bestia en el aire.

Lyra.

La semi-elfa había desenvainado sus dagas.

No bloqueó el ataque (la bestia pesaba 100 kilos); lo desvió.

Golpeó el hocico del monstruo con la empuñadura, redirigiendo su salto hacia una pared lateral.

¡CRASH!

La bestia rebotó en la pared, dejando marcas de garras en el metal, y aterrizó sobre sus cuatro patas, girándose hacia Lyra.

—¡Lleváos al idiota!

—gritó Lyra, poniéndose en guardia.

Su postura era perfecta.

Estilo del Loto Negro.

Leo agarró a Elian del cuello de la túnica y lo lanzó hacia Grug como si fuera un saco de patatas.

—¡Sacadlo de aquí!

—ordenó Leo con voz de mando.

Grug, viendo que los “estudiantes” estaban luchando, recuperó el sentido común de supervivencia, agarró a Elian y corrió hacia la puerta de seguridad.

Leo y Lyra se quedaron solos con el monstruo en el pasillo estrecho.

—Tiene piel reforzada —dijo Lyra, sin mirar a Leo—.

Mis dagas no penetraron profundo.

Necesito un punto blando.

—Su bajo vientre o el interior de la boca —respondió Leo, sacando su Espada Corta de Acero—.

Yo seré el cebo.

Tú eres el filo.

—¿Tú el cebo?

Te matará, “mago”.

—Confía en mí.

La bestia cargó contra Leo.

Era rápida.

Más rápida que un humano normal.

Leo no podía usar su Fuerza 55 o su piel de Jade visiblemente.

Tenía que luchar usando Física Invisible.

La bestia saltó para morderle la cabeza.

Leo plantó los pies.

Levantó su espada en una guardia alta, deliberadamente amateur.

Pero justo antes del impacto, Leo movió un dedo de su mano libre.

—[Mano de Mago: Fricción Negativa].

Leo eliminó la fricción del suelo bajo las patas traseras de la bestia en el momento del despegue.

El salto del monstruo perdió potencia y ángulo.

En lugar de caer sobre Leo, la bestia “resbaló” en el aire, cayendo torpemente frente a él.

Para Lyra, pareció que el monstruo había calculado mal.

Para Leo, fue geometría aplicada.

—¡Ahora!

—gritó Leo.

Leo pateó la mandíbula inferior del monstruo (usando solo Fuerza 15 simulada, pero reforzada con un escudo de maná de contacto para no romperse el pie).

El golpe aturdió a la bestia y levantó su cabeza, exponiendo el cuello.

Lyra se movió.

[Paso de Sombra].

Apareció al costado del monstruo.

Sus dos dagas brillaron.

Corte.

Corte.

Estocada.

Cortó los tendones del cuello y clavó una daga en el hombro, buscando el corazón.

La bestia aulló y giró sobre sí misma, lanzando un zarpazo ciego hacia atrás.

Las garras de hueso iban directas a destripar a Lyra.

Ella estaba en medio de su animación de ataque; no podía esquivar.

Leo vio la trayectoria.

—No en mi guardia —pensó.

Leo extendió su mano izquierda hacia Lyra.

—[Pozo de Gravedad: Escudo Vectorial].

Creó una zona de gravedad lateral intensa entre las garras del monstruo y el cuerpo de Lyra.

Las garras de la bestia, que deberían haber cortado carne, se encontraron con una pared invisible de fuerza G.

El ataque se desvió hacia abajo, golpeando el suelo de rejilla y sacando chispas, fallando a Lyra por milímetros.

Lyra sintió el tirón gravitacional en su cabello, pero no se detuvo.

Aprovechó la apertura.

Saltó sobre la espalda del monstruo.

Agarró las espinas dorsales con una mano y, con la otra, clavó su daga restante en la base del cráneo, girándola violentamente.

CRACK.

La bestia se convulsionó una vez y cayó muerta.

El silencio volvió al pasillo, roto solo por la respiración agitada de ambos.

Lyra se bajó del cadáver, limpiando su daga en la túnica del monstruo.

Luego miró a Leo.

Sus ojos violetas estaban muy abiertos.

—Ese golpe…

—dijo ella, señalando las marcas de garras en el suelo—.

Iba a darme.

Cambió de dirección en el último segundo.

Como si algo pesado lo empujara hacia abajo.

Leo envainó su espada, manteniendo su cara de póker.

—Tuviste suerte —dijo Leo—.

El bicho era torpe.

Tropezó dos veces.

Lyra caminó hacia él, invadiendo su espacio personal.

Lo miró fijamente.

—Tropezó al saltar.

Y “tropezó” al atacar.

—Lyra sonrió, una sonrisa de depredadora que ha encontrado a otro de su especie—.

Eres un mentiroso terrible, Aries.

Pero eres un excelente compañero de baile.

Leo se encogió de hombros.

—Solo quiero mis créditos extra, Lyra.

—¡¡Alto ahí!!

La puerta de seguridad se abrió de golpe.

Un escuadrón de Guardias de la Torre (Rango 2, armaduras completas) entró corriendo, con varitas y alabardas listas.

El Maestro Grug estaba con ellos, pálido.

Vieron el cadáver de la Quimera.

Vieron a los dos estudiantes de primer año de pie, cubiertos de sangre negra, pero vivos.

El Capitán de la Guardia, un hombre con una cicatriz de quemadura mágica, se adelantó.

Miró a la bestia muerta (un Rango 1 Pico) y luego a los novatos.

—¿Quién mató al Sujeto 89?

—preguntó el Capitán.

Leo y Lyra intercambiaron una mirada rápida.

Un pacto silencioso se selló en ese instante.

—Fue el Maestro Grug —dijo Leo, señalando al profesor tembloroso—.

Lanzó un hechizo de aturdimiento antes de correr.

Nosotros solo…

la rematamos mientras estaba débil.

Lyra asintió inmediatamente, adoptando una pose de doncella asustada (que contrastaba con la sangre en sus manos).

—¡Sí!

¡El Maestro Grug fue muy valiente!

¡Nos salvó!

El Capitán miró a Grug.

Grug, sabiendo que admitir cobardía le costaría el puesto (o la vida), tartamudeó y luego se irguió.

—Eh…

¡Sí!

¡Exacto!

—mintió Grug, sudando—.

¡Usé…

eh…

Paralisis Mayor!

¡Fue un riesgo calculado!

El Capitán no se lo creyó del todo, pero le convenía administrativamente que un Profesor fuera el héroe y no dos estudiantes externos.

—Bien.

Limpiad esto.

Y vosotros dos —señaló a Leo y Lyra—.

Id a la enfermería.

Y luego, a los barracones.

Si habláis de lo que visteis aquí…

la próxima caja que se abra será para meteros a vosotros.

Leo asintió sumisamente.

Mientras salían del Edificio de Ciencias, Lyra caminó junto a Leo.

—Me debes una —susurró ella—.

Te cubrí con la mentira de Grug.

—Te salvé la vida con la gravedad —respondió Leo en un susurro apenas audible.

Lyra se detuvo.

Sonrió de verdad esta vez.

—Lo sabía.

Gravedad.

Magia de Tercer Círculo.

—Se acercó a su oído—.

Tu secreto está a salvo conmigo, Señor Estratega.

Pero ahora somos socios.

Leo la miró.

No era una amenaza.

Era una invitación al juego.

—Socios —concedió Leo—.

Hasta que uno de los dos muera.

—Trato hecho.

Se separaron en la oscuridad del campus.

Leo miró hacia atrás, hacia el Edificio de Ciencias.

Había visto las cajas.

Había visto el monstruo.

Y ahora sabía que el Laboratorio 4 no solo creaba monstruos; los creaba inestables.

Pero lo más importante: había ganado una aliada que era tan peligrosa y mentirosa como él.

Y en una guerra de sombras, eso valía más que un ejército.

[Notificación: Vínculo con Lyra Sylvaris fortalecido.] [Nivel de Confianza: Cómplices.] [Progreso de Misión Principal (Desmantelar la Torre): 5%.] Leo sonrió en la oscuridad.

El peón había sobrevivido al tablero.

Ahora tocaba empezar a comerse a los caballos.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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