Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

El Despertar del Estratega - Capítulo 37

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. El Despertar del Estratega
  4. Capítulo 37 - 37 Capítulo 37 El Horizonte de Sucesos y el Código de los Dioses
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

37: Capítulo 37: El Horizonte de Sucesos y el Código de los Dioses 37: Capítulo 37: El Horizonte de Sucesos y el Código de los Dioses [Ubicación: El Pozo de Aetheria – Zona de Tránsito Espacial] La caída no fue física.

Fue conceptual.

Leo no sentía el viento en la cara.

Sentía cómo la realidad se estiraba a su alrededor, convirtiéndose en líneas de luz de neón que pasaban a velocidades imposibles.

Su cuerpo, cargado con el 200% de Maná tras drenar a Varian, actuaba como un ancla pesada en medio de una tormenta de datos.

—No es un pozo —analizó Leo, forzando a su mente a no colapsar ante la sobrecarga sensorial—.

Es un ascensor orbital o un túnel de gusano estabilizado.

La gravedad cambió.

Dejó de tirar hacia “abajo” y comenzó a tirar hacia “el centro”.

Leo vio el final del túnel.

No era suelo.

Era una red de luz hexagonal.

—[Pozo de Gravedad: Inversión de Vector].

Leo gastó una cantidad masiva de su Maná robado (500 puntos de golpe) para crear un colchón de gravedad invertida debajo de él.

El impacto no fue contra piedra.

Fue contra un campo de fuerza.

BZZZT.

Leo rebotó, giró en el aire y aterrizó sobre una superficie sólida, fría y metálica.

El sonido de sus botas resonó con un eco metálico, limpio y artificial, muy diferente al sonido de la piedra y la tierra al que estaba acostumbrado.

Se levantó, sacudiéndose la energía estática que erizaba su cabello.

Abrió los ojos.

Y el Estratega, por primera vez en mucho tiempo, se quedó sin palabras.

La Ciudad Plateada No estaba en una cueva.

Estaba en una metrópolis.

Frente a él se extendía una caverna subterránea tan inmensa que tenía su propio clima.

El techo estaba a kilómetros de altura, cubierto de cristales bioluminiscentes que imitaban un cielo nocturno eterno.

Y bajo ese cielo, yacía Aetheria.

No eran ruinas de piedra cubiertas de musgo.

Eran estructuras de metal plateado, obsidiana y cristal flotante.

Torres que desafiaban la geometría, conectadas por puentes de luz sólida.

Ríos de maná líquido puro (de un color azul eléctrico) fluían por canales perfectamente tallados, alimentando la ciudad como si fuera un circuito impreso gigante.

—Esto no es una civilización antigua —susurró Leo—.

Esto es una civilización futura.

O una que avanzó tanto que la magia se convirtió en programación.

Todo estaba en silencio.

Un silencio de tumba, pero no de muerte.

Era el silencio de una máquina en modo de espera.

Leo miró sus manos.

El maná aquí era denso.

Rico.

Respirar era como beber bebida energética pura.

Su recuperación de maná, normalmente de 3 MP/minuto, se disparó.

[Entorno Detectado: Zona de Alta Densidad de Éter.] [Recuperación de Maná Pasiva: 50 MP / minuto.] [Advertencia: La exposición prolongada puede causar mutación de maná si el Núcleo no es estable.] —Cincuenta por minuto —Leo se rió—.

Aquí soy una batería inagotable.

Comenzó a caminar por una avenida ancha de metal blanco.

No había polvo.

Los sistemas de limpieza automáticos debían seguir activos después de…

¿cuántos siglos?

¿Milenios?

A su alrededor, vio estatuas.

Pero no eran de reyes o dioses.

Eran hologramas estáticos, congelados en el tiempo, mostrando a seres altos y delgados (parecidos a los elfos, pero sin orejas largas) manipulando paneles de luz flotantes.

Leo llegó a una plaza central.

En medio, había una estructura que reconoció del mapa que vio en la biblioteca, pero la escala era colosal.

El Núcleo de Procesamiento.

Una pirámide invertida que flotaba sobre un pozo sin fondo, girando lentamente.

De ella salían cables de luz que se conectaban a toda la ciudad.

Y conectada a uno de esos cables, de manera tosca y brutal, había una tubería de metal oxidado que subía hacia el techo de la caverna, hacia la superficie.

Hacia la Torre de Alquimia.

—Kaelen es un parásito —dijo Leo con asco—.

Ha taladrado el techo y ha metido una pajita para robar energía.

Ni siquiera entiende lo que está robando.

Solo está bebiendo la electricidad estática de la carcasa.

Leo se acercó a la base de la Pirámide.

Quería saber qué había dentro.

Pero Aetheria no estaba deshabitada.

El Guardián de la Lógica Cuando Leo cruzó un anillo de runas en el suelo de la plaza, el aire vibró.

Una luz roja escaneó su cuerpo de arriba abajo.

[Alerta de Seguridad.] [Detectada firma biológica no autorizada.] [Especie: Humano / Híbrido Bestia.] [Nivel de Acceso: Nulo.] El sonido no venía de una boca, sino del aire mismo.

Una voz sintética, sin género, fría como el cero absoluto.

El suelo frente a Leo se abrió.

De la plataforma surgió un Constructo.

No era un gólem torpe de barro o piedra.

Era un androide de combate de tres metros de altura, hecho de un metal dorado que fluía como líquido.

No tenía rostro, solo un único ojo vertical brillante.

En sus manos, no llevaba espadas.

Llevaba dos discos giratorios de energía pura.

[Identificación de Enemigo] [Unidad: Centurión Prime – Modelo de Defensa de Perímetro] [Rango Estimado: 3 (Medio) – Equivalente a Platino] —Rango 3 Medio —Leo tragó saliva—.

Nivel 40 o 50.

Fuerza incalculable.

Velocidad de procesamiento digital.

El Centurión no rugió.

Simplemente desapareció.

¡ZAP!

Se teletransportó.

Leo reaccionó por puro instinto de supervivencia, activando su [Licantropía de Jade] completa en un microsegundo.

Se giró y cruzó los brazos blindados frente a su pecho.

¡BOOM!

El impacto lo lanzó a través de la plaza.

Leo atravesó una pared holográfica y se estrelló contra una estatua, destrozándola.

Su armadura de Jade, que había resistido flechas y magia de Rango 2, tenía una grieta profunda en el antebrazo izquierdo.

—Rápido.

Fuerte.

Y usa teletransporte de corto alcance —analizó Leo, levantándose entre los escombros—.

No puedo ganarle en combate cuerpo a cuerpo.

Me desmontará.

El Centurión giró sus discos.

El zumbido subió de tono.

Se preparaba para cortar a Leo por la mitad a distancia.

Leo miró a su alrededor.

Estaba en una ciudad de tecnología mágica.

Si esto fuera una mazmorra normal, tendría que matar al monstruo.

Pero esto era un sistema de seguridad.

—Los sistemas tienen reglas.

Tienen lógica.

El Centurión lanzó uno de los discos.

El disco voló en un arco curvo, cortando el aire y dejando una estela de vacío.

—[Telequinesis Vectorial: Repulsión].

Leo empujó el disco.

Apenas logró desviarlo unos centímetros.

El disco rozó su hombro, cortando las placas de jade y la carne como si no existieran.

Sangre caliente manchó su pelaje verde.

—El escudo cinético del disco es demasiado denso.

Mi magia de Rango 2 no lo afecta.

El Centurión preparó el segundo disco.

Leo desactivó su forma de lobo.

Volvió a ser humano.

—¿Rendición?

—preguntó la voz sintética, deteniendo su ataque por un milisegundo.

La lógica del robot evaluaba el cambio de amenaza.

—No —dijo Leo, levantando las manos—.

Autenticación.

La voz del Centurión vaciló.

[Comando de voz reconocido.

Presente credenciales.] Leo no tenía credenciales.

Pero tenía Inteligencia 100.

Y tenía el libro que había robado, el Manual del Devorador.

El libro estaba escrito en una lengua antigua.

La misma lengua que las inscripciones de esta ciudad.

Leo comenzó a hablar.

No en el idioma común del Reino, sino en Alto Aetheriano, decodificando la fonética en tiempo real con su mente.

—”Acceso de emergencia.

Protocolo: Heredero de la Voluntad.

Código: Omega-Cero-Nueve.” (Leo estaba inventando el código basándose en los patrones numéricos que veía en las paredes.

Era una apuesta probabilística).

El Centurión procesó.

[Código inválido.] El disco de energía comenzó a girar de nuevo.

—Mierda —dijo Leo.

El robot se lanzó hacia él.

Leo rodó por el suelo, esquivando el tajo que partió el suelo de metal.

—¡Piensa, Leo!

¡Piensa!

—se gritó a sí mismo—.

No es un código numérico.

Es un sistema mágico.

La llave no es una palabra.

Es…

una firma de energía.

El Centurión lo agarró por el cuello con su mano libre.

El metal frío apretó su garganta.

Leo sintió que sus vértebras crujían.

Estaba a un segundo de morir.

El ojo del robot brilló rojo.

[Ejecución inminente.] Leo miró al ojo del robot.

—Si quieres energía…

toma esto.

Leo activó [Drenaje de Contacto].

Pero no intentó robar energía del robot (eso lo mataría por sobrecarga).

Hizo lo contrario.

Invirtió el flujo de nuevo.

Inyección.

Leo tomó todo el Maná que había robado a Varian (Maná de Hielo, ordenado, académico, de la Torre) y se lo inyectó al robot de golpe.

Pero envolvió ese Maná con su propia firma: la firma del Estratega.

Una firma de orden absoluto, de lógica pura, de cálculo matemático.

El robot se convulsionó.

[Detectada inyección de datos.] [Analizando patrón de onda…] [Patrón: Lógico / Estructurado / No-Caótico.] [Comparando con base de datos de Ciudadanos…] El ojo rojo parpadeó.

Se volvió amarillo.

Luego azul.

El agarre en el cuello de Leo se aflojó.

El Centurión soltó a Leo.

El robot dio un paso atrás y se arrodilló, con un movimiento mecánico fluido.

[Bienvenido, Administrador Provisional.] [Se ha detectado una Intelecto de Clase Alpha.] [El sistema de defensa entra en modo de espera.] Leo cayó al suelo, tosiendo y frotándose el cuello.

—Hackeado…

—jadeó Leo con una sonrisa torcida—.

Le he dado una sobredosis de lógica a una calculadora mágica.

No había ganado por fuerza.

Había ganado porque su alma, su [Alma del Estratega], resonaba con la naturaleza de este lugar.

Aetheria no era una ciudad de guerreros.

Era una ciudad de científicos.

Y el sistema había reconocido a uno de los suyos.

La Interfaz y la Verdad El Centurión, ahora dócil, señaló hacia la Pirámide Invertida.

[El Núcleo Central requiere mantenimiento.

La extracción parasitaria externa (La Torre) ha desestabilizado la red.] Leo se puso de pie.

—Llévame allí.

El robot lo escoltó.

Entraron en la Pirámide.

Por dentro, era una sala de control digna de una nave espacial.

Pantallas de luz flotaban en el aire, mostrando datos en cascada.

En el centro, había una columna de luz que subía hacia el techo.

Era el flujo de energía que Kaelen estaba robando.

Leo se acercó a la consola principal.

Puso su mano sobre el panel.

La información fluyó directamente a su cerebro.

[Historia de Aetheria] Hace 3,000 años: La civilización alcanzó el pináculo de la magia técnica.

Crearon el “Sistema” para gestionar el crecimiento de las especies y evitar la extinción por guerras de recursos.

El “Sistema” que Leo veía (sus ventanas azules) no era un dios.

Era la interfaz de usuario global creada por esta ciudad.

Hace 2,000 años: Cataclismo.

La Red colapsó.

Aetheria se selló para preservar el Núcleo.

Actualidad: Una facción primitiva (La Torre de Alquimia) ha perforado el casco y está drenando el fluido refrigerante del Núcleo para alimentar sus juguetes (Golems y Barreras).

—Idiotas —dijo Leo, leyendo los diagnósticos—.

No están robando maná infinito.

Están drenando el refrigerante.

Si siguen así, el Núcleo de Aetheria se sobrecalentará y detonará.

La explosión no destruiría solo la Torre.

Borraría Arcanópolis y la mitad del Reino del mapa.

Una bomba nuclear mágica.

[Tiempo estimado para fallo crítico del Núcleo: 14 días.] Leo miró el contador.

Dos semanas.

Ese era el tiempo que le quedaba a la ciudad.

Kaelen, en su ignorancia y codicia, había condenado a todos.

—Tengo dos opciones —dijo Leo al Centurión—.

Opción A: Desconectar el Núcleo y apagar la ciudad para siempre.

La Torre perderá su poder, pero Aetheria morirá.

Opción B: Cortar la conexión parasitaria desde arriba.

[Opción B recomendada], dijo el Centurión.

[Sin embargo, la conexión está anclada físicamente en la superficie.

Debe ser destruida manualmente.] —Tengo que destruir la Torre del Archimago —concluyó Leo.

No era solo política.

No era solo justicia para Cian o los huérfanos.

Ahora era supervivencia global.

Leo miró la consola.

Había algo más.

Un archivo parpadeante.

[Recompensa por Acceso de Administrador] [¿Descargar Paquete de Datos: “Matemáticas de Combate Avanzado”?] —Sí.

Un rayo de luz golpeó la frente de Leo.

Gritó mientras el conocimiento se grababa en sus neuronas.

No eran hechizos.

Eran algoritmos.

Cómo calcular la trayectoria perfecta.

Cómo predecir el movimiento muscular del enemigo.

Cómo optimizar el flujo de maná al 100%.

[¡Has subido de Nivel!] [¡Has subido de Nivel!] [¡Atributo INTELIGENCIA ha aumentado a 120!] [Nueva Habilidad Pasiva: [Ojo de Laplace].] Efecto: Permite ver los vectores de movimiento futuros de objetos y enemigos 0.5 segundos antes de que ocurran (Predicción basada en cálculo probabilístico instantáneo).

Leo abrió los ojos.

El mundo se veía diferente.

Veía líneas.

Veía números sobre la cabeza del Centurión.

Veía la trayectoria del polvo en el aire.

—Veo el futuro —susurró Leo—.

O al menos, su cálculo más probable.

El Regreso Leo se giró hacia el Centurión.

—Quédate aquí.

Protege el Núcleo.

Nadie entra.

Si Kaelen intenta bajar, mátalo.

[Orden aceptada.

Modo Centinela activado.] Leo caminó hacia la plataforma de transporte.

Tenía 14 días.

Tenía una guerra civil en la superficie.

Tenía a un Archimago furioso buscándolo.

Pero ahora, tenía el Ojo de Laplace y un ejército de un solo hombre esperándolo en el mercado negro.

—Es hora de subir —dijo Leo—.

Y es hora de que la Torre caiga.

La plataforma se activó, disparándolo hacia arriba, de vuelta al mundo de los primitivos, de vuelta a la guerra.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo