El Despertar del Estratega - Capítulo 5
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- Capítulo 5 - 5 Capítulo 5 El Arte del Ocultamiento y la Mentira Perfecta
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5: Capítulo 5: El Arte del Ocultamiento y la Mentira Perfecta 5: Capítulo 5: El Arte del Ocultamiento y la Mentira Perfecta [Ubicación: Perímetro Exterior de Elmsworth] El regreso al pueblo fue una marcha tortuosa.
Para un adulto, la distancia entre el Viejo Roble y Elmsworth era una caminata de veinte minutos.
Para Leo, arrastrando una espada de acero que pesaba casi dos kilos (una enormidad para su Fuerza 4) y con las piernas raspadas, fue una odisea de una hora.
La espada no podía entrar al pueblo visiblemente.
Si el Capataz Grom o los guardias de la puerta veían a un huérfano con un arma de acero forjado, sucedería una de dos cosas: Se la confiscarían (y se la quedaría el guardia).
Lo acusarían de robo y le cortarían una mano.
—La logística de la victoria es tan importante como la batalla —jadeó Leo, deteniéndose cerca de los antiguos pozos negros, una zona de gestión de residuos en las afueras que nadie vigilaba debido al hedor.
Leo usó la punta de la espada para cavar un agujero estrecho y profundo bajo las raíces de un arbusto espinoso.
Envolvió la empuñadura de la espada en tiras de tela arrancadas de su propia camisa para protegerla de la humedad y la tierra.
—Aquí descansas —susurró, cubriendo el agujero y esparciendo hojas secas y estiércol viejo encima para ocultar la tierra removida.
El olor enmascararía el acero—.
No eres una espada.
Eres mi póliza de seguro.
[Notificación: Has ocultado un Objeto de Rango F.] [Tu comprensión del terreno y la psicología humana (aversión al asco) ha asegurado el botín.] [Progreso de INTELIGENCIA: +0.1] Leo se limpió las manos, se frotó tierra en la cara para acentuar su aspecto miserable y caminó hacia la entrada principal.
Ahora venía la parte difícil: Grom.
La Confrontación Administrativa El Capataz Grom estaba junto al granero, contando sacos de grano con un ceño fruncido.
Cuando vio acercarse a Leo, su expresión se oscureció.
—¡Tú!
—bramó Grom—.
¡Te envié al Oeste a por raíces hace horas!
¿Dónde están mis sacos llenos?
Leo se detuvo.
No tenía sacos.
No tenía raíces.
Había pasado el día cazando goblins y robando a un lobo.
Su mente (Inteligencia 20) analizó las opciones en microsegundos: Opción A (La Verdad): Imposible.
Opción B (La Excusa de Enfermedad): Ya usada esta mañana.
Repetirla generaría sospecha o ira por inutilidad.
Opción C (El Miedo): Usar información real para justificar la falta de producción.
Leo adoptó una postura temblorosa.
Sus ojos se abrieron desmesuradamente, simulando terror puro.
No era difícil; el recuerdo de los ojos rojos del Lobo Sombrío aún estaba fresco.
—¡C-Capataz!
—tartamudeó Leo—.
¡El Oeste!
¡Usted dijo que el Oeste era seguro!
Grom parpadeó, confundido por la acusación implícita.
—¿Qué balbuceas?
—¡Huellas!
—Leo señaló hacia el bosque con una mano temblorosa—.
Fui a la parcela de raíces, pero…
vi huellas.
Grandes.
Como platos de sopa.
Y el olor…
olía a carne podrida y azufre.
Grom se tensó.
—¿Huellas grandes?
¿En el Oeste?
Eso es imposible.
Los Lobos Sombríos están en el Este.
—No lo sé, señor —lloriqueó Leo—.
Escuché un crujido de ramas que sonaba como un trueno.
Me asusté.
Me escondí en un agujero durante horas, sin atreverme a respirar.
¡Lo siento!
¡No pude recoger nada!
¡Tenía miedo de que me comieran!
Leo estaba apostando a la paranoia del pueblo.
En una zona fronteriza, el miedo a los monstruos siempre superaba a la lógica administrativa.
Grom miró hacia el bosque del Oeste, la duda cruzando su rostro porcino.
Si un Lobo Sombrío se había movido al Oeste, sus trabajadores estaban en peligro, y su producción caería.
Pero más importante, si él ignoraba la advertencia y moría alguien, el Alcaide lo culparía.
—Maldita sea…
—masculló Grom—.
Bestias inmundas.
Probablemente solo era un jabalí y te cagaste encima, cobarde.
—Sí, señor.
Seguramente fue un jabalí —admitió Leo rápidamente, alimentando el ego de Grom—.
Soy un cobarde inútil.
Pero…
¿puedo irme a mi cabaña?
Me tiemblan las piernas.
Grom lo miró con asco.
Un niño sucio, llorón e improductivo.
No valía la pena el esfuerzo de golpearlo.
—Lárgate.
Y mañana trabajarás el doble en los establos.
Es zona segura, así que no quiero excusas de huellas imaginarias.
¡Fuera de mi vista!
[Notificación: Engaño Exitoso.] [Has manipulado el miedo de un superior para evadir castigo.] [Progreso de SABIDURÍA: +0.5] [Atributo SABIDURÍA actual: 22.0] Leo salió corriendo hacia su cabaña, manteniendo la fachada de terror hasta que cerró la puerta y echó el pestillo.
Solo entonces se permitió exhalar y deslizarse hasta el suelo.
—El miedo es una moneda universal —dijo con una sonrisa cansada.
La Noche de la Recuperación y el Cálculo La cabaña estaba en penumbra.
Leo no encendió una vela; no quería atraer atención.
Se sentó en su cama de paja y cerró los ojos, dirigiendo su atención hacia adentro.
Estado Actual: Salud: Cansancio Crítico.
Músculos doloridos.
Maná: 45 / 100 (Recuperándose lentamente).
Hambre: Extrema.
Leo sacó un trozo de pan duro que había guardado de la mañana y lo royó lentamente.
Mientras comía, analizó su recurso más valioso: el Maná.
—La recuperación natural es de aproximadamente 1 punto por minuto en reposo —calculó—.
Eso significa una recarga completa en 1 hora y 40 minutos.
Es lento.
En una batalla prolongada, si gasto mis 10 tiros de Runa de Encendido, estoy indefenso durante casi dos horas.
Necesitaba optimizar no solo el gasto, sino la recarga.
Volvió a abrir el libro de Fórmulas Arcanae Menores, aunque ya estaba demasiado oscuro para leer.
No necesitaba leer.
Necesitaba recordar y deducir.
—El libro menciona la “Meditación Activa”.
Si la recuperación pasiva es el cuerpo filtrando el Maná ambiental como un pulmón pasivo…
la Meditación Activa debería ser como hiperventilar conscientemente.
Leo se colocó en posición de loto.
—Sistema, monitorea tasa de recuperación.
Cerró los ojos y visualizó su núcleo de Maná.
En lugar de dejar que la energía entrara suavemente, usó su Inteligencia 20 para visualizar el Maná ambiental como partículas de luz en el aire.
Imaginó que su piel era una red de aspiración.
Forzó la entrada.
Inhala luz.
Exhala impureza.
Sintió una resistencia mental, como empujar agua a través de un tubo estrecho.
Su cerebro dolió, pero él empujó más fuerte.
[Alerta: Estás forzando los Canales de Maná subdesarrollados.] [Talento [Alma del Estratega] interviene: Optimizando flujo para evitar daño.] De repente, el flujo se abrió.
El Maná entró de golpe, fresco y revitalizante, aliviando el dolor de sus músculos cansados.
[Notificación: Has aprendido la Habilidad [Meditación Básica].] [Tasa de Recuperación aumentada a: 3 MP / minuto mientras se medita.] —El triple de velocidad —susurró Leo, abriendo los ojos en la oscuridad—.
Ahora puedo recargar en 33 minutos.
Eso cambia la logística de combate.
Puedo hacer tácticas de “golpear y correr”, retirarme media hora, y volver con el cargador lleno.
Pero mientras disfrutaba de su pequeña victoria, un sonido lo heló hasta la médula.
A lo lejos, muy lejos, en el bosque del Este.
Auuuuuuuuuuuuuuuuu…
El aullido del Lobo Sombrío.
No era el aullido de caza territorial.
Era un sonido largo, sostenido y lleno de una promesa vengativa.
Leo se acercó a la ventana.
El aullido venía de la dirección del Viejo Roble, pero se sentía más cerca que esta mañana.
—Está rastreando mi olor —comprendió Leo—.
Quemé su nariz, lo cual compró tiempo, pero también lo enfureció.
Cuando su nariz sane (probablemente en 24 o 48 horas debido a la regeneración de Rango 1), vendrá.
Y no se detendrá en la valla del pueblo.
Los Lobos Sombríos pueden saltar empalizadas simples por la noche.
La seguridad del pueblo era una ilusión.
Grom era un incompetente.
Los guardias eran perezosos.
—Tengo 48 horas, quizás menos —dijo Leo, mirando la luna creciente—.
Para cuando esa bestia llegue aquí, no puedo ser un niño con una espada escondida.
Tengo que ser capaz de matarlo.
Miró sus manos.
—Tengo Maná.
Tengo una espada.
Tengo el Talento S (Plan Z).
Pero me falta el eslabón perdido: Técnica.
No sabía usar la espada.
Si blandía el acero con Fuerza 4, se cortaría un pie.
Si se transformaba en Lobo, sus garras eran mejores que la espada.
¿Cómo uso la espada siendo débil?
La respuesta llegó de su memoria de la vida pasada.
Telequinesis.
O en este mundo: [Mano de Mago].
Si pudiera aprender a mover objetos con Maná, podría usar la espada como un proyectil flotante.
No necesitaría fuerza física; solo fuerza mental (Inteligencia).
—Sistema —preguntó Leo—, ¿cuál es el requisito para aprender telequinesis básica?
[Habilidad: [Mano de Mago]] [Requisito: Mago de Primer Círculo (Medio).
INT > 25.] Leo miró su estado.
INT: 20.
Le faltaban 5 puntos.
Y tenía 48 horas antes de que el Lobo viniera a cenar.
—Mañana —dijo Leo, acostándose en la paja y cerrando los ojos con determinación—.
Mañana no voy a recoger raíces.
Mañana voy a romper mi cerebro estudiando hasta llegar a 25.
La carrera contra el tiempo había comenzado.
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