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El Despertar del Estratega - Capítulo 7

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  4. Capítulo 7 - 7 Capítulo 7 La Campana de la Traición y los Escudos de Carne
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7: Capítulo 7: La Campana de la Traición y los Escudos de Carne 7: Capítulo 7: La Campana de la Traición y los Escudos de Carne [Ubicación: Tejado de los Establos Comunales – Vista al Distrito Noble] La noche había caído sobre Elmsworth como un sudario.

La luna estaba oculta tras nubes de tormenta, dejando al pueblo en una oscuridad casi total, rota solo por las antorchas de los guardias en el Distrito Noble.

Leo estaba agazapado en las sombras del tejado.

A su lado, flotando en el aire a la altura de su hombro, estaba la Espada Corta de Acero.

No la sujetaba con las manos; la sujetaba con su mente.

Un leve zumbido, inaudible para los oídos normales, emanaba del arma mientras el campo de fuerza de la [Mano de Mago] la mantenía estable.

—Consumo de Maná en reposo: Despreciable —calculó Leo—.

Control vectorial: Calibrado.

Su plan original de defender la brecha en solitario había sido descartado.

«Analicemos las variables», pensó.

«El Lobo Sombrío es una bestia de Rango 1 Pico.

Yo soy un Mago de Rango 1 Bajo con un cuerpo de papel.

Si fallo un solo bloqueo, muero.

No puedo permitirme un duelo justo.» Leo miró hacia la mansión del Alcaide Varic.

Había cuatro guardias patrullando el perímetro interno, bien alimentados y con armaduras de cuero endurecido.

Varic estaba dentro, probablemente bebiendo vino y admirando su nuevo anillo, seguro de que los muros protegerían su pellejo mientras los plebeyos eran devorados.

—Recurso disponible: 4 Guardias Armados y 1 Caballero Pionero (Varic).

—Leo sonrió en la oscuridad—.

¿Por qué gastar mi salud cuando puedo gastar la de ellos?

En ese momento, el viento cambió.

El olor a ozono y sangre podrida golpeó la nariz de Leo antes que el sonido.

CRASH.

En el límite del Distrito Pobre, la vieja empalizada de madera se astilló como si fuera de cristal.

Un aullido, no de un animal, sino de una pesadilla, rasgó el silencio.

—Ha llegado —susurró Leo.

Los gritos comenzaron inmediatamente.

Gritos de granjeros despertando para encontrar la muerte en su puerta.

Leo miró hacia la Mansión.

Los guardias se detuvieron, miraron hacia el distrito pobre, intercambiaron unas palabras y…

se rieron.

No se movieron.

Se quedaron en sus puestos, protegiendo al Alcaide.

—Predicción confirmada —dijo Leo con frialdad—.

Cero empatía.

Son activos desechables.

Leo extendió su mano hacia la torre de la campana de alarma, situada en el centro de la plaza, a unos diez metros de su posición.

La campana era de bronce macizo, pesada.

Demasiado pesada para levantarla (más de 17.5 kg), pero no necesitaba levantarla.

Solo necesitaba mover el badajo.

El badajo de hierro pesaba unos 3 kilos.

—[Mano de Mago: Vector de Impacto].

Leo visualizó una mano invisible agarrando el badajo y lanzándolo con violencia contra el borde de la campana.

¡DONG!

El sonido fue ensordecedor en la noche silenciosa.

¡DONG!

¡DONG!

¡DONG!

Leo lo hizo sonar con ritmo frenético, el código universal para “¡Invasión Inminente en el Distrito Noble!”.

En la mansión, las luces se encendieron.

Varic salió al balcón en camisón, con su espada en la mano.

—¡¿Qué demonios pasa?!

—gritó Varic—.

¡¿Por qué suena la alarma?!

—¡Señor!

—gritó uno de los guardias—.

¡La campana suena sola!

¡No hay nadie ahí!

—¡Magia!

—bramó Varic, su paranoia disparándose—.

¡Es un ataque mágico!

¡Formación defensiva en la plaza!

Los guardias, temiendo un ataque de bandidos o magos, corrieron al centro de la plaza, abandonando la seguridad de los muros internos.

—Fase 1: Despliegue de los Escudos de Carne completa —dijo Leo—.

Fase 2: Atracción del Agresor.

El Lobo Sombrío estaba masacrando ovejas en el sector pobre, pero el sonido de la campana lo irritó.

Sus orejas sensibles captaron el ruido metálico.

Sin embargo, seguía centrado en las presas fáciles.

Leo necesitaba un incentivo.

Apuntó su dedo hacia un pajar seco que estaba justo entre el Lobo y la Plaza Central.

—[Runa de Encendido].

¡FWOOSH!

El fuego estalló, iluminando la noche.

Luego otro pajar más cerca de la plaza.

Y otro.

Leo creó una “pista de aterrizaje” de fuego que conectaba visualmente al Lobo con los guardias agrupados bajo la luz de las antorchas.

El Lobo Sombrío, viendo el movimiento, el fuego y a los hombres armados (que él percibía como rivales territoriales), dejó de matar campesinos.

Giró su cabeza masiva hacia la plaza.

Sus ojos rojos brillaron.

Con un salto que desafiaba la gravedad, superó los tejados de las cabañas pobres y aterrizó con un golpe sordo en el pavimento de piedra de la Plaza Central.

El silencio cayó de nuevo.

Los cuatro guardias se quedaron helados.

Varic, en el balcón, palideció.

—¡Lobo Sombrío!

—chilló un guardia—.

¡Es enorme!

La bestia no les dio tiempo.

Era un borrón de oscuridad.

El Lobo atacó al guardia más cercano.

El hombre intentó levantar su lanza, pero la bestia era más rápida.

Con un zarpazo que llevaba la fuerza de un ariete, el Lobo le arrancó el brazo y la mitad del pecho.

La sangre salpicó la fuente de la plaza.

—¡Matadlo!

—aulló Varic desde la seguridad de su balcón—.

¡Disparad las ballestas!

Los otros tres guardias dispararon.

Dos virotes rebotaron en el pelaje denso del Lobo (Rango 1 Pico tiene piel dura como el cuero hervido).

Uno se clavó en su hombro, pero solo sirvió para enfurecerlo más.

Leo observaba desde el tejado, calculando.

—El Lobo tiene Fuerza 30+.

Los guardias tienen Fuerza 12.

No tienen oportunidad.

Necesito que Varic baje.

El Lobo descuartizó al segundo guardia.

Quedaban dos.

Estaban retrocediendo hacia la mansión.

Si entraban y cerraban la puerta, el Lobo volvería a por los aldeanos o, peor, olfatearía a Leo.

Leo movió dos dedos.

Su espada flotante salió disparada hacia la mansión.

No atacó al Lobo.

Atacó la lámpara de aceite que colgaba justo encima de la puerta principal de la mansión.

La espada cortó la cadena.

La lámpara cayó y se rompió en el umbral, creando un muro de fuego que bloqueaba la retirada de los guardias hacia la casa.

—¡La puerta está bloqueada!

—gritaron—.

¡Alcaide, ayúdenos!

Varic, viendo que sus hombres iban a morir y que el fuego amenazaba su preciada mansión, no tuvo opción.

Si el Lobo mataba a los guardias, treparía al balcón y lo mataría a él.

Varic saltó desde el balcón (una caída de tres metros que sus estadísticas de Rango 1 le permitieron absorber rodando) y desenvainó su espada ceremonial.

La hoja brillaba con un leve encantamiento.

—¡Bestia inmunda!

—gritó Varic, canalizando su Maná (pobre, pero existente) en el arma.

—Ahora empieza la verdadera batalla —analizó Leo—.

Varic es un Caballero Pionero (Rango 1 Medio).

Tiene equipo mágico.

Puede tanquear al Lobo por…

aproximadamente 60 segundos antes de fatigarse.

Varic cargó.

Su espada chocó contra las garras del Lobo.

Saltaron chispas.

CLANG.

Varic fue empujado hacia atrás tres metros por el impacto, pero su armadura aguantó.

El Lobo gruñó, sorprendido por la resistencia de la presa.

Se centró totalmente en Varic, olvidando a los guardias muertos y al niño oculto en el tejado.

Varic luchaba por su vida, lanzando estocadas desesperadas.

Logró cortar el flanco del Lobo, haciéndolo sangrar sangre negra y humeante.

—¡Muere!

—gritó Varic, clavando la espada en la pata delantera del Lobo.

El Lobo aulló y mordió.

Sus dientes se cerraron en el hombro de Varic.

La hombrera de acero crujió.

Varic gritó de dolor, soltando su espada.

El Lobo lo tenía.

Iba a arrancarle la garganta.

—Ahora —dijo Leo.

El Lobo estaba inmóvil, con las fauces ocupadas mordiendo a Varic.

Su cuello estaba expuesto y estirado.

Su atención estaba al 100% en la presa que tenía debajo.

Leo se puso de pie en el tejado.

Sus ojos brillaban con la frialdad de la Inteligencia 25.

Extendió ambas manos.

—[Mano de Mago: Aceleración Máxima].

La Espada Corta de Acero, que había estado flotando pacientemente en las sombras detrás del Lobo, giró en el aire, apuntando a la base del cráneo de la bestia.

Leo no solo la empujó.

Usó la gravedad.

Saltó del tejado hacia el Lobo, sumando su propia energía cinética mental al empuje.

—¡Ejecución!

La espada salió disparada como un misil.

SCHLICK.

El sonido fue húmedo y definitivo.

La espada entró por la nuca del Lobo Sombrío, cortó la médula espinal y salió por la garganta, justo debajo de la mandíbula, pasando a centímetros de la cara aterrorizada de Varic.

El Lobo se quedó rígido al instante.

La señal cerebral a sus pulmones y corazón se cortó.

Cayó como un edificio derrumbado, aplastando las piernas de Varic bajo su peso inerte.

[Notificación: Has asestado un Golpe Crítico Letal a una Amenaza de Rango 1 (Pico).] [Has derrotado al Lobo Sombrío.] [Calculando Experiencia de Combate…] [Diferencia de Nivel Extrema.] [Solo Kill Bonus (Técnico): Aplicado.] Una cascada de notificaciones inundó la visión de Leo, pero él las ignoró por un segundo.

Cayó al suelo, rodando para amortiguar el impacto (Agilidad 5 apenas ayudó, se raspó todo).

Varic, sangrando y atrapado bajo el cadáver del lobo, miró hacia arriba.

Vio al niño huérfano, sucio y flaco, de pie frente a él.

Vio la mano del niño levantada.

Vio la espada ensangrentada salir del cuello del lobo y flotar en el aire, goteando sangre negra, hasta colocarse junto al niño como un perro fiel.

—¿Tú…?

—jadeó Varic, con los ojos desorbitados—.

¿Un mago?

¿Tú mataste a mi guardia?

¿Tú rompiste la lámpara?

Leo miró al Alcaide.

Varic estaba herido, atrapado y agotado.

Leo tenía el Maná lleno y una espada voladora.

El niño sonrió.

—Alcaide Varic —dijo Leo con su voz infantil y educada—.

Gracias por su valiente sacrificio para proteger el pueblo.

Lástima que las heridas del lobo fueran…

fatales.

La espada flotante giró lentamente, apuntando ahora al cuello de Varic.

—¿Qué?

—Varic intentó moverse, pero el lobo pesaba demasiado—.

¡Espera!

¡Soy el Alcaide!

¡Tengo oro!

¡Te daré el libro!

¡Te daré todo!

—Ya tengo el libro —dijo Leo—.

Y el oro del pueblo estará mejor administrado sin parásitos.

Leo no sentía odio.

Sentía eficiencia.

Si dejaba vivo a Varic, lo denunciaría al Reino.

Lo cazarían como a un mago renegado.

Si Varic moría “heroicamente” luchando contra el Lobo, Leo sería libre.

—El Lobo te mató, Varic.

Yo solo llegué tarde.

[Mano de Mago: Empuje.] La espada descendió.

El silencio volvió a la Plaza de Elmsworth.

[Notificación: Amenaza Hostil Secundaria Eliminada.] [Has subido de Nivel.] [Has subido de Nivel.] [Has subido de Nivel.] [Atención: Has absorbido el Núcleo de Maná residual del Lobo Sombrío debido a la proximidad y el uso de Magia Letal.] [Talento [Modo Hombre Lobo] está reaccionando…] [Evolución de Talento Disponible.] Leo se quedó solo en la plaza, rodeado de cadáveres, bañado en la luz de la luna que finalmente se asomaba entre las nubes.

Había ganado.

Pero el Sistema acababa de ofrecerle algo que cambiaría las reglas del juego para siempre.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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