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El Despertar del Estratega - Capítulo 9

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  4. Capítulo 9 - 9 Capítulo 9 La Herencia del Muerto y el Mapa del Reino
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9: Capítulo 9: La Herencia del Muerto y el Mapa del Reino 9: Capítulo 9: La Herencia del Muerto y el Mapa del Reino [Ubicación: Mansión del Alcaide – Estudio Privado] Elmsworth era un hormiguero pateado.

En la plaza, el carpintero y el herrero dirigían la construcción de una pira funeraria para los guardias y el Alcaide.

El pueblo estaba sumido en el caos administrativo; sin líder, nadie vigilaba las puertas, y mucho menos la propiedad privada del difunto.

Para Leo, el luto ajeno era una ventana de oportunidad táctica.

Mientras el pueblo lloraba, Leo se había deslizado de nuevo por el tejado de los establos, usando su nueva Agilidad Base de 10 (el promedio de un adulto).

Ya no necesitaba arrastrarse penosamente; se movía con la fluidez de un gato callejero.

Entró en el estudio de Varic.

El lugar estaba exactamente como lo recordaba, pero ahora el aire se sentía viciado, como si la casa supiera que su dueño ya no volvería.

—Inventario y extracción —murmuró Leo, cerrando la puerta con pestillo.

Fue directo al escritorio.

El Botín Intelectual Primero, aseguró el libro azul: “Tratado sobre Vectores y la Cinética del Maná”.

Aunque ya lo tenía memorizado, el objeto físico tenía valor.

Podía venderlo por cientos de monedas de oro en una ciudad grande, o usarlo para intercambiar favores con otros magos.

Lo metió en un saco de arpillera que había traído.

Luego, comenzó a registrar los cajones.

Encontró documentos, libros de contabilidad y cartas.

La mayoría era basura burocrática, pero una carta lacrada con el sello real, abierta y arrugada sobre la mesa, captó su atención.

Leo la leyó.

“A la atención del Alcaide Varic: El Reino de Aethelgard suspende el envío de refuerzos a la Frontera Este.

Los recursos militares se están reconcentrando en la Capital para el [Evento de la Selección Real].

Se le autoriza a abandonar Elmsworth si la amenaza de Rango 2 se confirma.

La población civil se considera…

prescindible.” Leo soltó una risa fría.

—Así que no era solo cobardía de Varic.

Era política de estado.

El Reino nos ha abandonado.

Esto confirmaba su decisión para el futuro: quedarse en Elmsworth era un suicidio.

Si venía una amenaza de Rango 2 (diez veces más fuerte que el Lobo), el pueblo desaparecería.

La Caja Fuerte Leo buscó detrás del cuadro de un paisaje genérico en la pared.

Ahí estaba: una caja fuerte de hierro con un mecanismo de disco giratorio.

No tenía la combinación.

Pero tenía [Mano de Mago] e Inteligencia 30.

Leo pegó su oreja a la caja y cerró los ojos.

—[Mano de Mago: Micro-Manipulación].

En lugar de mover objetos grandes, Leo visualizó dedos de maná delgados como agujas entrando en el mecanismo de la cerradura.

Empujó los pernos internos.

Sintió la resistencia de los resortes.

Click.

Un perno cayó.

Click.

El segundo.

Su maná bajaba rápidamente.

La micro-manipulación requiera una concentración brutal.

Click.

La puerta de hierro se abrió con un gemido.

Dentro no había montañas de oro.

Varic no era tan rico.

Pero había algo mejor.

Tres Lingotes de Oro Puro: Moneda universal.

Suficiente para vivir bien un año.

Un Mapa Cartográfico del Reino: Detallado, con rutas comerciales y zonas de peligro marcadas.

Vital para la navegación.

Una Daga Negra: No era acero.

La hoja parecía hecha de obsidiana o vidrio volcánico, y no reflejaba la luz.

Leo tomó la daga.

[Objeto Identificado: Daga de Vidrio de las Sombras (Rango F+)] [Efecto: Silencio.

Los cortes realizados con esta arma no producen sonido al rasgar el aire o la carne.] [Durabilidad: Baja.

Se recomienda para asesinatos, no para combate de choque.] —Perfecto para mí —dijo Leo, envainándola y guardándola junto a su espada corta.

La Salida y el Encuentro Con el saco lleno (Libro, Mapa, Oro, Daga), Leo se preparó para salir.

Pero al acercarse a la ventana, escuchó voces en el pasillo.

No eran sirvientes.

—…dice que vio al niño en la plaza.

—El niño sabe algo.

Varic no muere así como así.

Eran los dos guardias restantes del pueblo.

Habían decidido investigar la mansión por su cuenta, probablemente para saquearla ellos mismos antes de que el pueblo se organizara.

Leo maldijo en silencio.

Estaban bloqueando la salida hacia el pasillo, y si salía por la ventana a plena luz del día con un saco lleno, lo verían desde la plaza.

Tenía que pasar a través de ellos.

Leo miró sus manos.

Podía usar magia.

Podía usar la daga.

Pero entonces, sonrió.

Tenía una nueva herramienta.

[Activar Talento: Licantropía Arcana.] No hubo dolor esta vez.

Solo una expansión fluida de poder.

El maná fluyó (1 MP/s), y su cuerpo creció.

Su ropa, que ya le quedaba holgada por ser de un niño pobre, se tensó pero no se rompió del todo, excepto las mangas.

En dos segundos, un Lobo Humanoide de metro ochenta, cubierto de pelaje negro y con ojos azules inteligentes, estaba de pie en el estudio.

Leo tomó el saco con una mano garra.

Abrió la puerta del estudio de golpe.

Los dos guardias saltaron hacia atrás, desenfundando sus espadas.

—¡¿Qué demonios es es…?!

No terminaron la frase.

Leo no atacó.

Simplemente…

caminó.

Pasó entre ellos con una calma absoluta, ignorando sus espadas temblorosas.

Su aura de Rango 1 (Fuerza 27) era aplastante para dos milicianos de Rango 0.

El instinto primitivo de los hombres les gritaba: No te muevas.

Si te mueves, te come.

Leo se detuvo un segundo frente al guardia más joven.

Lo miró a los ojos con sus orbes azules, fríos y racionales.

El guardia soltó su espada del miedo.

Clang.

Leo gruñó —un sonido bajo que resonó en el pecho de los hombres— y siguió caminando hacia las escaleras.

Bajó al primer piso, salió por la puerta trasera de la cocina y se internó en el callejón, desactivando la transformación en cuanto estuvo fuera de la vista.

Los guardias se quedaron arriba, temblando.

—¿Viste eso?

—susurró uno.

—Era el espíritu de Varic…

—dijo el otro, pálido—.

Maldito por su avaricia.

Leo, ya de nuevo en su forma de niño y con el saco al hombro, se alejó del pueblo.

Había creado un nuevo mito local para cubrir su rastro.

Ahora tenía el mapa, el oro y el poder.

Elmsworth ya no tenía nada que ofrecerle más que recuerdos de hambre.

Era hora de irse.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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