El Despertar del Guardián - Capítulo 17
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- Capítulo 17 - 17 El Protocolo del Viento Estático
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17: El Protocolo del Viento Estático 17: El Protocolo del Viento Estático El interior de la Catedral de los Datos desafiaba la lógica arquitectónica de los suburbios.
No había vigas de acero ni ladrillos; las paredes eran inmensos paneles de cristal líquido por los que fluían cascadas de código dorado.
En el centro de la nave principal, suspendido por seis haces de luz cian, el Núcleo de Aire giraba sobre sí mismo, emitiendo un zumbido que hacía vibrar los dientes de Caleb.
—Es hermoso —susurró Caleb, pero su HUD no compartía su entusiasmo.
—Caleb, el Sincronizador —dijo Lyra, desenvainando su espada.
La luz azul del núcleo se reflejaba en su hoja, dándole un aspecto fantasmal—.
No puedes simplemente agarrarlo.
El Núcleo está anclado a la realidad por un Bloqueo de Lógica Cuántica.
Si intentas forzarlo, la energía se liberará de golpe y Neo-Vaticano se convertirá en un cráter en el cielo.
El Puzle: La Cerradura de los Santos Caleb se acercó a la consola central, una mesa de luz que proyectaba miles de engranajes holográficos interconectados.
Como mecánico, su mente se activó de inmediato.
Reconoció el patrón: era un sistema de distribución de carga, pero a una escala microscópica y mística.
—Es una transmisión —murmuró Caleb, sus dedos moviéndose con duda sobre los hologramas—.
Pero las piezas no son de metal.
Son secuencias de ADN y código binario.
—No me digas las probabilidades —gruñó Caleb a su sistema—.
Encuentra el nodo maestro.
Mientras Caleb se sumergía en el mapa de datos, las puertas laterales de la catedral se abrieron.
No entraron soldados, sino Ecos de Datos: proyecciones de luz sólida con forma de caballeros antiguos, armados con lanzas que vibraban con frecuencia ultrasónica.
—Yo me encargo de ellos —dijo Lyra, colocándose en posición defensiva—.
No apartes los ojos del sistema.
Si fallas una sola conexión, estaremos muertos antes de que los caballeros nos toquen.
La Defensa de la Protectora Lyra se movió como un vendaval.
A diferencia de sus combates anteriores, aquí no había espacio para tácticas de guerrilla.
Debía mantener una línea absoluta para proteger a Caleb.
Su espada de plata chocó contra la primera lanza de datos, creando una explosión de píxeles brillantes.
Caleb escuchaba el fragor de la batalla a sus espaldas: el metal contra la luz sólida, los gritos de esfuerzo de Lyra y el sonido sordo de los Ecos siendo destruidos.
Pero su mundo ahora eran los engranajes.
“Si muevo el Nodo A hacia la derecha, la presión del aire aumenta en el Sector 3…
eso liberaría el pestillo térmico”, pensó Caleb.
Sus dedos empezaron a moverse más rápido.
Su Sincronización de Conciencia empezó a subir, calentando sus terminales nerviosas.
La visión de Caleb cambió.
Ya no veía hologramas; veía la intención de los creadores del Núcleo.
Vio cómo la Orden había encadenado este poder natural, forzándolo a servir a una ciudad de élites mientras el mundo de abajo moría de hambre.
Una rabia fría, la rabia de un chico que creció entre chatarra, le dio la claridad que necesitaba.
—No es una cerradura —dijo Caleb en voz alta—.
Es una prisión.
Y yo sé cómo abrir celdas.
El Despertar: “Sobrecarga de Interfaz” De repente, los Ecos de Datos se multiplicaron.
Una docena de caballeros rodearon a Lyra, quien empezaba a mostrar signos de fatiga.
Su armadura estaba agrietada y el sudor corría por su frente plateada.
—¡Caleb!
¡Hazlo ya!
—gritó ella mientras bloqueaba tres ataques simultáneos.
Caleb vio el último nodo.
Estaba protegido por un cortafuegos de energía roja.
No podía hackearlo, no a tiempo.
Solo había una opción: integrarse con el sistema.
—Sistema, elimina todas las restricciones de seguridad del Exo-Traje —ordenó Caleb.
—¡Hazlo!
Caleb gritó cuando el flujo de datos del Núcleo de Aire entró directamente en su mente.
Por un momento, él no era Caleb; era el viento mismo.
Podía sentir cada corriente de aire en Neo-Vaticano, cada turbina, cada respiración de los habitantes.
Con un gesto de su mano física, que ahora brillaba con una luz cian cegadora, Caleb “reordenó” el código de la cerradura.
Los engranajes holográficos giraron salvajemente y luego, con un sonido de cristal rompiéndose, el Bloqueo de Lógica se disolvió.
La Captura del Núcleo El Núcleo de Aire descendió lentamente hacia las manos de Caleb.
Al tocarlo, una onda expansiva de aire puro barrió la catedral, desintegrando instantáneamente a todos los Ecos de Datos.
El silencio que siguió fue absoluto, solo roto por el sonido de la ciudad empezando a temblar.
Sin el núcleo principal, los sistemas de sustentación secundaria de Neo-Vaticano entraron en modo de emergencia.
Lyra se dejó caer sobre una rodilla, usando su espada como apoyo.
Miró a Caleb, quien permanecía de pie, rodeado de un aura de viento que hacía que su armadura pareciera líquida.
—Lo hiciste —dijo ella, con una mezcla de miedo y admiración—.
Pero ahora la ciudad sabe que lo tenemos.
Y no nos dejarán salir por la puerta principal.
Caleb guardó el Núcleo de Aire en el receptáculo de su pecho, justo encima del Núcleo Dorado original.
La combinación de ambos poderes hizo que su HUD se reiniciara con nuevas funciones.
—No vamos a salir por la puerta, Lyra —dijo Caleb, mirando hacia el techo de cristal de la catedral—.
Vamos a salir por donde pertenece el viento.
Caleb extendió sus manos hacia el techo.
La presión del aire dentro de la catedral aumentó hasta que el cristal reforzado estalló hacia afuera.
Un túnel de viento ascendente se formó, creando un camino directo hacia el cielo abierto.
El Salto al Vacío Salieron de la catedral volando, literalmente, impulsados por la nueva habilidad de Caleb.
Debajo de ellos, Neo-Vaticano empezaba a inclinarse peligrosamente.
Las alarmas eran un rugido constante.
A lo lejos, Caleb vio una flota de naves de combate de la Corporación Aethelgard dirigiéndose hacia ellos.
Eran cientos.
—Esto se va a poner difícil —dijo Lyra, aferrándose al brazo de Caleb mientras planeaban sobre las nubes.
—No —respondió Caleb, sus ojos brillando con una luz cian y dorada—.
Esto es solo el principio.
Sistema, marca las coordenadas del segundo núcleo.
El de Agua.
—Espero que sepas nadar, Lyra —dijo Caleb con una sonrisa desafiante antes de sumergirse en un banco de nubes, dejando atrás la ciudad que alguna vez fue un dios y que ahora solo era un gigante de piedra cayendo lentamente hacia la realidad.
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