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El Despertar del Guardián - Capítulo 20

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  4. Capítulo 20 - 20 Sincronía en el Refugio de Sombras
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20: Sincronía en el Refugio de Sombras 20: Sincronía en el Refugio de Sombras El refugio era poco más que una burbuja de aire y acero oxidado oculta en una cueva volcánica a las afueras de las Tierras del Magma.

El calor residual de la tierra filtraba un resplandor anaranjado por las grietas de las paredes, contrastando con el frío azul que aún emanaba de la armadura de Caleb.

Caleb se dejó caer en un banco de trabajo metálico, el sonido de su armadura golpeando el acero resonó como una campana fúnebre.

Sus dedos temblaban mientras activaba los cierres hidráulicos para liberar las placas pectorales.

—Quince por ciento de integridad —susurró Caleb, observando las grietas en la fibra de carbono—.

Un golpe más de ese Guardián de las Profundidades y habría terminado esparcido por el fondo del océano.

Lyra estaba al otro lado de la pequeña estancia, despojándose de su capa empapada.

Por primera vez en todo el viaje, no parecía una guerrera invencible.

Tenía una quemadura de frío en el hombro y sus movimientos eran lentos, pesados.

—Pero no lo hizo —respondió ella, sentándose frente a él—.

Sobreviviste a la presión que aplasta submarinos, Caleb.

No muchos pueden decir que han “discutido” con el agua y han salido con su corazón en la mano.

Interfaz de Estado: El Salto Cualitativo Caleb cerró los ojos y activó su HUD interno.

El sistema, ahora alimentado por dos núcleos elementales, había cambiado radicalmente.

Ya no eran simples líneas de código; era un ecosistema vivo de datos.

Termorregulación Etérica: Capacidad de resistir temperaturas extremas (Necesario para Tierras del Magma).

Cálculo de Fluidez: Mejora del 25% en la esquiva de proyectiles.

Caleb se concentró en la reparación.

Usando su Precisión de Mecánico, empezó a canalizar la energía del Núcleo de Agua para “soldar” las micro-grietas de su traje.

El agua no solo limpiaba; bajo su control, se convertía en un adhesivo molecular que sellaba la armadura con una resistencia superior a la original.

—Es extraño —dijo Caleb, mientras veía cómo las líneas doradas y azules de su brazo se entrelazaban—.

Siento que los núcleos están empezando a hablar entre ellos.

El Aire quiere volar, el Agua quiere profundizar…

y el Dorado…

el Dorado solo quiere ordenarlos.

—Eso es porque el Dorado es el Núcleo de la Voluntad —explicó Lyra, acercándose para ayudarlo a ajustar una placa dorsal—.

Los otros seis son herramientas.

Pero el séptimo, el que Malphas quiere, es el trono.

Si logras armonizar los seis antes de enfrentarlo, no solo serás un Guardián.

Serás el Nexo mismo.

Un Momento de Fragmentación La cercanía de Lyra hizo que Caleb se tensara.

Ya no había un Velo de Éter que los obligara a estar juntos, pero la conexión entre ellos se sentía más fuerte que cuando estaban encadenados.

Él podía sentir el pulso de ella, una vibración constante y valiente.

—¿Por qué me sigues, Lyra?

—preguntó de repente—.

Eres libre.

El Séptimo Cristal rompió el vínculo.

Podrías haberte ido hace tres ciudades.

Podrías estar oculta, lejos de la Inquisición.

Lyra se detuvo, sus manos enguantadas descansando sobre los hombros de la armadura de Caleb.

Miró hacia la oscuridad de la cueva antes de responder.

—Durante trescientos años, mi único propósito fue ser una sombra para un hombre que no conocía, esperando a que despertara para poder morir por él —dijo ella, con una voz cargada de una melancolía milenaria—.

Contigo es diferente.

No te sigo porque el destino lo dicte.

Te sigo porque eres el primer Guardián en milenios que se preocupa más por arreglar una radio vieja que por gobernar un imperio.

Eres…

humano, Caleb.

Y en este mundo de santos de silicio, eso es lo más revolucionario que existe.

Caleb se giró para mirarla a los ojos.

El brillo plateado de Lyra parecía más cálido bajo la luz naranja.

Por un momento, el peso de la guerra, los núcleos y la traición de Malphas desaparecieron.

Solo eran dos personas en el fin del mundo, buscando algo real a lo que aferrarse.

—No voy a dejar que te conviertas en una sombra de nuevo —prometió Caleb.

La Sombra del Fuego El momento fue interrumpido por una vibración sísmica que sacudió el refugio.

En el mapa mental de Caleb, el tercer punto —el Núcleo de Fuego— estalló en una señal de alarma roja.

—El pulso de búsqueda de Aethelgard —dijo Caleb, poniéndose el casco de un tirón—.

Han detectado la anomalía que causé en el océano.

Están moviendo todas sus unidades hacia el sector volcánico.

Saben que vamos hacia allí.

Caleb se puso en pie.

Su armadura ahora lucía un tono tornasolado, una mezcla de obsidiana, oro y cian.

Se sentía más ligera, más fuerte.

La reparación no solo había cerrado las heridas del traje, sino que había integrado la esencia del agua en sus circuitos.

—Jax me envió un mensaje cifrado antes de que perdiéramos la señal —dijo Caleb, cargando sus guanteletes—.

El Núcleo de Fuego no está en una cámara acorazada como los demás.

Está en el interior de un reactor de fusión viva llamado La Forja de Vulcano.

—Esa es la base de operaciones de los Afinadores de Élite —advirtió Lyra, recuperando su postura de combate y desenvainando su espada—.

El lugar donde Malphas crea sus armas más destructivas.

Si entramos allí, estaremos caminando directamente hacia la boca del lobo.

Caleb ajustó el Núcleo de Aire y el de Agua en su pecho.

La combinación de ambos empezó a generar un vapor blanco que lo envolvía, una capa de invisibilidad térmica.

—Entonces es bueno que el lobo no sepa que el mecánico ha traído sus propias herramientas —sentenció Caleb—.

Lyra, activa el modo de sigilo.

Vamos a convertir ese reactor en la mayor fogata que este planeta haya visto jamás.

Salieron del refugio justo cuando los drones de la corporación empezaban a barrer la ladera con sus luces rojas.

Ante ellos se extendía el horizonte de las Tierras del Magma: un paisaje de ríos de lava y torres de acero negro que escupían fuego hacia un cielo oscurecido por las cenizas.

La caza continuaba, pero el cazador ya no estaba solo, y su presa ahora tenía el poder de los cielos y los mares en su interior.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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