EL DESPERTAR DEL HÉROE EN LA OSCURIDAD - Capítulo 17
- Inicio
- Todas las novelas
- EL DESPERTAR DEL HÉROE EN LA OSCURIDAD
- Capítulo 17 - 17 CAPÍTULO 17 EL PESO DE LA CALMA EXPANSIÓN
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
17: CAPÍTULO 17: EL PESO DE LA CALMA (EXPANSIÓN)[…] 17: CAPÍTULO 17: EL PESO DE LA CALMA (EXPANSIÓN)[…] 📖 CAPÍTULO 17: EL PESO DE LA CALMA (EXPANSIÓN) […] Mientras Kanashi y las demás terminaban su comida, los ojos de Hiroto se fijaron en una mesa al rincón de la taberna.
Allí, tres hombres de aspecto curtido, con ropas de viaje manchadas por el polvo de rutas prohibidas, hablaban en susurros.
No eran simples comerciantes; la forma en que cuidaban sus bolsas y la tensión en sus manos delataban que transportaban algo más que seda o especias.
Hiroto se bajó de su silla con la agilidad de un gato y caminó hacia ellos con una expresión de inocencia fingida que resultaba casi insultante para quien conocía su verdadera naturaleza.
—Señores —dijo Hiroto, interrumpiendo la conversación con una voz chillona y dulce que hizo que Kanashi se pusiera alerta de inmediato—.
Ese mapa que tienen ahí tiene un error en el paso del norte.
Si intentan cruzar por el Valle Sombrío, las patrullas de la Orden los colgarán antes del amanecer.
Los mercaderes se quedaron tiesos.
El más robusto, un tipo con una cicatriz que le cruzaba el ojo, miró al niño con desprecio, pero una chispa de duda brilló en su mirada.
—¿Qué sabe un mocoso como tú de rutas comerciales?
—gruñó el hombre, intentando cubrir el mapa con su brazo corpulento.
Hiroto soltó una risita infantil que erizó la piel de los presentes.
Se acercó un paso más, apoyando sus pequeñas manos en el borde de la mesa de madera pegajosa.
—Sé que el hierro negro que llevan en las carretas no es para herramientas de labranza —susurró Hiroto, y esta vez su voz bajó de tono, volviéndose fría como el acero—.
Y sé que el hombre que los contrató no tiene intención de pagarles la última cuota.
Los está usando como cebo para distraer a la guardia del pueblo mientras el verdadero cargamento entra por el sur.
El silencio que siguió fue absoluto.
Los mercaderes intercambiaron miradas de puro pánico.
¿Cómo podía un niño de cinco años saber sobre el cargamento de hierro negro y, lo que es peor, sobre la traición de su contratista?
Hiroto disfrutó del caos mental que acababa de sembrar.
Su Sabiduría de Autor no necesitaba grandes poderes para leer a la gente; solo necesitaba observar las microexpresiones y conectar los hilos de la codicia humana.
—Si quieren conservar sus cabezas, díganme quién les dio el sello de transporte —ordenó Hiroto, y por un microsegundo, su aura de autoridad se filtró, haciendo que los vasos de la mesa temblaran sutilmente.
El hombre de la cicatriz, sudando frío, sacó una pequeña moneda de madera con un símbolo grabado: un ojo envuelto en espinas.
—Un tipo con túnica gris…
nos pagó en la frontera —balbuceó el mercader—.
Dijo que el cargamento era para “la ceremonia del despertar”.
No sabemos nada más, ¡lo juro!
Hiroto tomó la moneda de madera con un gesto rápido.
La inspeccionó con desprecio y luego la guardó en su bolsillo.
—Váyanse del pueblo ahora mismo —les dijo con una sonrisa que no llegó a sus ojos—.
Si los vuelvo a ver, me aseguraré de que sus nombres sean borrados de cualquier registro de este mundo.
Los hombres no esperaron una segunda advertencia.
Recogieron sus cosas y salieron de la taberna casi tropezando, dejando atrás una atmósfera de miedo que se podía cortar con un cuchillo.
Hiroto regresó a su mesa, donde Kanashi lo miraba con una adoración renovada.
Ella había visto cómo ese pequeño niño había doblegado a tres hombres armados sin siquiera levantar la mano.
—Ya tenemos el hilo, Amo —susurró Kanashi, acercándose a él—.
“La ceremonia del despertar”…
¿Son ellos los que usted presintió?
Hiroto tomó un sorbo de agua, mirando hacia la puerta por donde habían escapado los mercaderes.
—Son solo peones, Kanashi.
Pero los peones son necesarios para llegar al Rey.
El hierro negro es un catalizador de energía muerta.
Alguien está intentando forzar una ruptura en el tejido de este universo para traer algo que no pertenece aquí.
Se puso de pie, haciendo una señal para que todas lo siguieran.
El sol ya empezaba a ocultarse, tiñendo el cielo de un rojo sangre que parecía una premonición.
—El entrenamiento de mañana no será para fortalecer sus cuerpos —dijo Hiroto mientras salían a la calle empedrada—.
Será para fortalecer su resistencia mental.
Si esa ceremonia ocurre, verán cosas que harían que un dios se arrancara los ojos.
Y yo necesito que sus ojos permanezcan bien abiertos.
El regreso al bosque fue silencioso.
Hiroto caminaba en medio de sus tres sombras, sintiendo la moneda de madera en su bolsillo.
La información estaba recolectada, el entrenamiento estaba en marcha y el escenario estaba listo.
La paz del capítulo 17 se cerraba con la certeza de que el “disfrute” había sido solo el combustible para la guerra que estaba a punto de estallar.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com