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EL DESPERTAR DEL HÉROE EN LA OSCURIDAD - Capítulo 24

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  4. Capítulo 24 - 24 CAPÍTULO 24 EL ECO DE LA DESTRUCCIÓN
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24: CAPÍTULO 24: EL ECO DE LA DESTRUCCIÓN 24: CAPÍTULO 24: EL ECO DE LA DESTRUCCIÓN 📖 CAPÍTULO 24: EL ECO DE LA DESTRUCCIÓN El estruendo en las profundidades de Gallow-Peak no era el de una simple explosión de pólvora o gas; era el sonido de la realidad misma siendo desgarrada.

El núcleo de Hierro Negro, ahora sin los reguladores que el Inquisidor Vane mantenía con su vida, se había convertido en un sol violeta y hambriento que devoraba todo a su paso.

Las paredes de roca milenaria se deshacían como azúcar en agua caliente, y el aire, cargado de una estática mortal, hacía que cada vello del cuerpo de Hiroto se erizara.

—¡Amo, el puente se desintegra!

—gritó Shiteru, mientras saltaba sobre una pasarela que caía al abismo de lava—.

¡Si no salimos en treinta segundos, seremos parte de la masa de datos de este lugar!

Hiroto, cargado por Kanashi, no miraba hacia la salida.

Sus ojos nublados estaban fijos en el remolino de energía que colapsaba en el centro de la cámara.

A través de la distorsión dimensional, por un breve milisegundo, vio algo que no estaba en los planos de la mina: una mirada.

Unos ojos dorados y fríos que lo observaban desde el otro lado del vacío.

No era Valerius.

Era algo mucho más antiguo, algo que los Viajeros servían con un miedo religioso.

—Sigue corriendo, Kanashi —susurró Hiroto, mientras una gota de sudor frío recorría su frente de niño—.

Lo que acaba de despertar allí abajo no tiene interés en capturarnos.

Quiere consumirnos.

La huida por los túneles de ventilación fue un descenso al delirio.

El grupo corría mientras el mundo a su alrededor se volvía inestable.

Los sonidos se invertían, la gravedad cambiaba de dirección en cada esquina, y las sombras de los esclavos que no lograron escapar quedaban impresas en las paredes como dibujos de tiza.

Hikary usaba sus últimas fuerzas para mantener una burbuja de aire limpio alrededor del grupo, pero su rostro estaba pálido, casi transparente.

El esfuerzo de resistir la presión del Hierro Negro la estaba matando lentamente.

Finalmente, una explosión de luz natural los cegó.

Salieron disparados por una de las bocas de la mina justo cuando la montaña misma soltaba un suspiro final.

Un hongo de energía violeta se elevó hacia el cielo, borrando la lluvia ácida y dejando en su lugar un silencio sepulcral.

Gallow-Peak ya no existía; en su lugar solo quedaba un cráter perfecto, liso y negro, como si un gigante hubiera usado un sacabocados sobre la tierra.

Hiroto se puso en pie, limpiándose el polvo de su túnica destrozada.

A su alrededor, Kanashi y Shiteru intentaban reanimar a Hikary, quien yacía inconsciente en el barro.

El silencio fue roto por el sonido de aplausos lentos y rítmicos.

—Impresionante.

Realmente impresionante —dijo una voz que goteaba veneno y elegancia.

Desde la linde del bosque, rodeado por una guardia de caballeros cuyas armaduras brillaban con un oro blanco impecable, apareció el Príncipe Valerius.

No lucía como el villano deforme que Hiroto esperaba.

Era un hombre joven, de una belleza casi insultante, con el cabello plateado y una sonrisa que parecía irradiar paz.

Pero detrás de esa fachada, Hiroto podía leer el código podrido: Valerius ya no era humano; era un recipiente.

—Príncipe Valerius —dijo Hiroto, su voz recuperando esa frialdad de Autor—.

Has venido a ver los restos de tu inversión.

Supongo que el Hierro Negro no es tan estable como te prometieron tus amigos de las estrellas.

Valerius se detuvo a diez metros, ignorando el cráter humeante a sus espaldas.

Miró a Hiroto con una curiosidad genuina, como quien observa un insecto raro en un frasco.

—Oh, el hierro era solo una herramienta, pequeño —respondió el Príncipe, cruzando los brazos—.

Lo que me interesa es la fuente.

El Inquisidor Vane era un idiota útil, pero me ha servido para confirmar lo que sospechaba.

No eres un mago, ni un elegido.

Eres el origen de todo esto, ¿verdad?

Eres el que escribió las leyes que yo estoy rompiendo.

Valerius dio un paso adelante, y la tierra bajo sus pies floreció con flores negras que morían al instante.

—Los Viajeros me dijeron que vendrías.

Dijeron que el “Autor” intentaría reclamar su manuscrito.

Pero te veo ahí, en ese cuerpo insignificante, protegiendo a tres mujeres heridas…

y me pregunto: ¿Cómo se siente ver que tu creación prefiere mi caos a tu orden?

Kanashi intentó levantarse para atacar, pero Hiroto la detuvo con un gesto.

Sabía que en este momento, Valerius tenía la ventaja narrativa.

El Príncipe estaba imbuido de la energía del portal que acababa de colapsar.

No era una pelea que pudieran ganar hoy.

—Te sientes seguro porque tienes el respaldo de lo que vive en el vacío —dijo Hiroto, dando un paso al frente, encarando al gigante—.

Pero recuerda esto, Valerius: un personaje nunca es más grande que el que sostiene la pluma.

Has quemado mi pueblo, has matado a mi gente y has herido a mis sombras.

En el capítulo 30, no habrá portal que te salve.

Te borraré de tal forma que ni siquiera el recuerdo de tu nombre quedará en el tiempo.

Valerius soltó una carcajada melodiosa, pero sus ojos brillaron con un odio ancestral.

—Capítulo 30…

hablas en acertijos, niño.

Pero te daré una oportunidad.

Huye.

Escóndete en los rincones oscuros de este mundo.

Fortalécete.

Quiero que cuando te consuma, tu esencia sea lo suficientemente rica como para hacerme eterno.

Con un movimiento de su capa, Valerius y su guardia desaparecieron en un destello de luz dorada, dejando tras de sí solo el olor a ozono y el sonido del viento soplando sobre el cráter de Gallow-Peak.

Hiroto se dejó caer sobre sus rodillas junto a Hikary.

El encuentro lo había dejado vacío.

Miró sus manos temblorosas y luego a sus subordinadas.

Estaban rotas.

El camino hacia el poder OP que usted, Anónimus FC, escribirá en el capítulo 30 hoy yo, se sentía ahora más largo y sangriento que nunca.

—Tenemos que movernos —susurró Hiroto—.

Valerius ha mostrado su carta.

Ahora nos toca a nosotros escribir el contraataque.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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