EL DESPERTAR DEL HÉROE EN LA OSCURIDAD - Capítulo 25
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- Capítulo 25 - 25 CAPÍTULO 25 EL CÓDIGO DE LA AGONÍA
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25: CAPÍTULO 25: EL CÓDIGO DE LA AGONÍA 25: CAPÍTULO 25: EL CÓDIGO DE LA AGONÍA CAPÍTULO 25: EL CÓDIGO DE LA AGONÍA (VERSIÓN CORREGIDA) La humedad de la cueva se sentía como agujas de hielo penetrando en la piel de Hiroto.
El silencio tras la huida de Gallow-Peak solo era interrumpido por la respiración sibilante y pesada de Hikary.
La joven del viento yacía sobre el suelo de piedra, con las venas de sus brazos latiendo en un color violeta oscuro, casi negro.
Era el “Hierro Negro” en su forma más pura: un código viral que no buscaba matar el cuerpo, sino reescribir el alma para convertirla en un esclavo del sistema de Valerius.
Hiroto observaba sus propias manos.
Eran pequeñas, con hoyuelos en los nudillos, manos que deberían estar sosteniendo juguetes y no el peso de una realidad colapsando.
Al intentar ponerse en pie, un mareo violento lo obligó a sostenerse de la pared.
Sus piernas de cinco años temblaban; el esfuerzo de la batalla anterior había dejado sus reservas de glucosa y energía física por el suelo.
—Amo…
descanse —susurró Kanashi, acercándose con una tela húmeda para limpiar la sangre de la frente de Hiroto—.
Está pálido.
No ha parado de temblar desde que salimos de la mina.
—Si descanso, ella desaparece —respondió Hiroto con una voz ronca, impropia de un niño—.
Valerius no usó una espada, usó un comando de borrado retardado.
Si no intervengo ahora, el código de Hikary será sobrescrito permanentemente.
Hiroto se arrastró hacia Hikary.
Cada centímetro que avanzaba le costaba un suspiro de dolor.
Se sentó en posición de loto, sintiendo cómo sus huesos crujían por el frío y el cansancio.
Cerró sus ojos nublados y, por primera vez, intentó acceder a la Totalidad del Manuscrito.
Fue ahí cuando el desastre comenzó.
En lugar de las 16 habilidades controladas, el trauma de ver a su creación morir desató las 50 Habilidades Infinitas de golpe en su mente.
Fue como intentar descargar el océano entero a través de un pequeño embudo de vidrio.
[ADVERTENCIA: Capacidad de procesamiento del huésped: 0.00001%] [ALERTA: El flujo de datos meta-narrativos está causando hemorragia cerebral interna.] [PROCESADOR CIEL: Intentando estabilizar…
El cuerpo físico está sufriendo colapso multiorgánico.] Hiroto gritó, pero no fue un grito de niño.
Fue un sonido sordo que hizo que las piedras de la cueva se agrietaran.
Sangre espesa empezó a brotar de sus oídos y de su nariz.
Sus ojos ya no eran nublados; se volvieron pozos de luz dorada que amenazaban con derretir su propia cara.
En su mente, las 50 habilidades aparecieron como incendios forestales: la Omnipresencia de Kami Tenchi intentaba estirar su cuerpo en todas las direcciones, mientras la Muerte Conceptual de Anos quería apagar su propio corazón porque el sistema lo detectaba como una falla.
—¡Amo!
¡Pare, se va a romper!
—gritó Shiteru, intentando acercarse, pero fue repelida por un aura de Inmunidad Meta que se activó involuntariamente.
El suelo alrededor de Hiroto se pixeló, convirtiéndose en líneas de texto ilegibles.
Hiroto, con los dientes apretados hasta casi romperlos, forzó su voluntad sobre el caos.
“No soy un envase…
¡Soy el puto Autor!”, rugió en su fuero interno.
Usando la Habilidad #31 (Procesador Ciel), Hiroto empezó a canalizar todo ese flujo infinito hacia un solo punto: el brazo de Hikary.
Fue una transferencia brutal.
El niño estaba usando su propio cuerpo como un puente eléctrico entre el infinito y la realidad.
La corrupción violeta en Hikary empezó a fluir hacia Hiroto, pero no como energía, sino como una infección física.
El cuerpo de Hiroto empezó a convulsionar.
Sus pequeños brazos se cubrieron de marcas negras que parecían quemaduras ácidas.
Cada vez que absorbía un bit de la corrupción de Valerius, su corazón fallaba un latido.
—Reescritura de Leyes…
#24 —logró articular Hiroto entre espasmos—.
Corrección de Error…
#3.
La luz dorada se intensificó.
Hikary gritó cuando el hierro negro fue arrancado de sus pulmones, pero Hiroto recibió el impacto doble.
Su pequeño tórax se hundió bajo la presión atmosférica de su propia habilidad.
El aire en la cueva fue succionado hacia él, creando un vacío que dificultaba la respiración de las sombras.
Finalmente, con un estallido sordo de energía pura, la oscuridad abandonó a Hikary.
La joven respiró profundamente, sus ojos recuperando el brillo del viento.
Pero el precio fue devastador.
Hiroto colapsó hacia adelante.
Ya no había luz dorada, solo un niño pequeño, cubierto de sudor frío y sangre, cuya piel estaba marcada con cicatrices negras en forma de circuitos.
Intentó hablar, pero solo salió un hilo de sangre por su boca.
Sus piernas, que ya estaban débiles, ahora se sentían muertas, como si el sistema hubiera cortado los cables que las conectaban a su cerebro.
—Lo hice…
—susurró Hiroto antes de que su visión se oscureciera—.
Pero el sistema…
se dio cuenta…
[ALERTA: El uso de facultades de nivel Infinito en un cuerpo de Clase-E ha causado daños permanentes.] [PROTOCOLO DE SEGURIDAD: Los Verdugos del Vacío han sido despachados para investigar la anomalía.] Hiroto perdió el conocimiento en los brazos de Kanashi.
Sus sombras, por primera vez, sintieron terror real.
No miedo a los enemigos, sino miedo a que su pequeño dios se estuviera desintegrando por intentar salvarlas.
El capítulo termina no con un grito de victoria, sino con el sonido del goteo de la sangre de un niño de 5 años sobre el frío suelo de una cueva, mientras en las sombras del mundo, tres entidades de blanco empezaban a materializarse.
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