Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

EL DESPERTAR DEL HÉROE EN LA OSCURIDAD - Capítulo 27

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. EL DESPERTAR DEL HÉROE EN LA OSCURIDAD
  4. Capítulo 27 - Capítulo 27: CAPÍTULO 27: EL PESO DE LA CORONA DE BARRO
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

Capítulo 27: CAPÍTULO 27: EL PESO DE LA CORONA DE BARRO

CAPÍTULO 27: EL PESO DE LA CORONA DE BARRO

La lluvia golpeaba las hojas de los árboles con una violencia que parecía querer borrar el rastro de las tres sombras que huían. Kanashi corría con Hiroto pegado al pecho; el cuerpo del niño estaba tan frío que, por momentos, ella temía que su corazón hubiera dejado de latir. Las piernas de Hiroto colgaban inertes, balanceándose con cada paso, un recordatorio cruel de que el sistema le había cobrado con creces el milagro del capítulo anterior.

Habían pasado seis horas desde el encuentro con los Verdugos. El grupo finalmente encontró refugio en una cabaña de cazadores abandonada, devorada por la maleza y el olvido, en lo profundo del Valle de las Nieblas. El aire allí olía a madera podrida y a tierra mojada, pero era lo suficientemente discreto para ocultar la firma de energía que Hiroto, incluso inconsciente, seguía emitiendo.

—Póngalo en la cama de paja —ordenó Shiteru, mientras ella misma se desplomaba contra la puerta, con su espada rota aún en la mano—. Hikary, usa tu viento para secar su ropa. Si le da neumonía en este estado, ni todas sus habilidades podrán salvarlo.

Hiroto despertó entre espasmos. El dolor no era una sensación, era una presencia constante que ocupaba cada centímetro de su ser. Intentó mover sus pies, pero la conexión simplemente no estaba ahí. El Deus Ex Machina había salvado sus vidas, pero había “quemado” los circuitos nerviosos de su médula espinal.

—[ESTADO: Crítico] —la voz del Procesador Ciel resonó en su mente, más débil que de costumbre—. [Las funciones motoras inferiores han sido archivadas para priorizar la integridad del núcleo mental. Tiempo estimado de recuperación: Indefinido.]

—Indefinido… —susurró Hiroto, soltando una risa amarga que terminó en una tos con sangre—. El sistema tiene sentido del humor. Me deja la mente de un Dios en el cuerpo de un lisiado de cinco años.

Kanashi se acercó con un cuenco de agua estancada que Hikary había filtrado con sus poderes.

—Amo… no hable. Su cuerpo está al límite. Shiteru dice que debemos buscar a los rebeldes del sur, ellos tienen sanadores que…

—Los sanadores no pueden arreglar una ley narrativa, Kanashi —la interrumpió Hiroto, forzándose a sentarse con la ayuda de sus manos, que aún conservaban algo de fuerza—. Mi parálisis no es médica. Es un bloqueo de guion. El universo decidió que yo no debería poder caminar hacia el trono de Valerius.

Hiroto miró a sus tres subordinadas. Estaban sucias, heridas y agotadas, pero sus ojos brillaban con una lealtad que lo asustaba. Él las había creado, pero ahora ellas eran las que sostenían su mundo.

—Escúchenme bien —dijo Hiroto, y su voz recuperó ese tono de acero que hacía que la cabaña pareciera un palacio—. Valerius cree que ha ganado porque mi cuerpo está roto. Él está celebrando en su palacio, preparándose para la Ceremonia del Despertar. Pero cometió el error más grande que un villano puede cometer: me dejó con vida y me dejó con la pluma.

Hiroto extendió su mano temblorosa. Aunque sus piernas no funcionaban, su conexión con la Habilidad #10 (Inserción de Contexto) seguía viva, aunque fuera a un nivel mínimo. En el aire frente a él, empezaron a formarse letras de luz dorada que flotaban como luciérnagas.

—Si no puedo caminar, el mundo se moverá hacia mí —sentenció Hiroto—. Hikary, quiero que uses tus ráfagas para llevar un mensaje a las aldeas fronterizas. No un mensaje de auxilio, sino una profecía. Diles que el Autor ha regresado y que el hierro negro que los esclaviza empezará a cantar mañana.

—¿Cantar? —preguntó Hikary, confundida.

—El hierro negro es código de Valerius —explicó Hiroto con una sonrisa cruel—. Y yo acabo de descubrir la frecuencia para hackearlo. Cada clavo, cada espada y cada armadura de la realeza se convertirá en un pararrayos para mi voluntad.

Mientras Hiroto hablaba, su mente trabajaba a una velocidad infinita gracias a la Habilidad #31 (Procesador Ciel). Estaba diseñando un plan de contraataque que no requería que él diera un solo paso. Iba a convertir su debilidad física en su mayor arma de engaño. Si Valerius pensaba que Hiroto estaba fuera de combate, bajaría la guardia.

Sin embargo, el esfuerzo de mantener la luz dorada en el aire hizo que Hiroto sufriera un nuevo síncope. Sus ojos se pusieron en blanco y su cuerpo cayó hacia atrás.

—¡AMO! —gritaron las tres al unísono.

En la oscuridad de su mente, Hiroto se encontró de nuevo en el Espacio del Autor. Pero esta vez no estaba solo. Una figura hecha de sombras y tinta, con su misma estatura pero con ojos que contenían el fin de los tiempos, lo observaba desde el escritorio.

—¿Vas a rendirte tan pronto, pequeño creador? —preguntó la sombra.

—Nunca —respondió la voluntad de Hiroto—. Si tengo que quemar este cuerpo para terminar el capítulo, lo haré.

—Entonces prepárate —dijo la sombra, extendiendo una pluma hecha de hueso—. Porque para recuperar tus piernas, tendrás que sacrificar tu humanidad. En el capítulo 30, ya no quedará nada del niño de cinco años. Solo quedará el Verdugo.

Hiroto despertó de nuevo en la cabaña, empapado en sudor frío. El sol empezaba a asomarse por las rendijas de la madera podrida. Se sentía más débil que nunca, pero su mente estaba clara.

—Kanashi —dijo Hiroto, mirando sus piernas muertas—. Consígueme madera de fresno y cuerdas de cáñamo. Si no puedo caminar, construiré un trono que se mueva con el pensamiento. Mañana empezamos el asedio psicológico. Valerius va a descubrir que un Autor herido es más peligroso que un Dios enojado.

El capítulo 27 cierra con la imagen de Kanashi tallando madera bajo las órdenes de un niño que, a pesar de no poder moverse, está empezando a tejer la red que atrapará a un reino entero. La esperanza es poca, pero la rabia de Hiroto es infinita.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo