EL DESPERTAR DEL HÉROE EN LA OSCURIDAD - Capítulo 30
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Capítulo 30: CAPÍTULO 30: EL CABALLO DE TROYA NARRATIVO
📖 CAPÍTULO 30: EL CABALLO DE TROYA NARRATIVO
La Fortaleza de Ojo-Plata no era solo un castillo; era un nodo de procesamiento. Sus muros, reforzados con vetas de Hierro Negro, brillaban bajo la luna con una luz violácea que advertía a cualquiera que el poder de Valerius estaba presente. Para cualquier ejército, tomar este lugar sería un suicidio de meses; para Hiroto Kenzaki, era simplemente una línea de código que necesitaba ser comentada.
Hiroto flotaba en su trono de fresno a unos metros de la puerta principal. Sus piernas, cubiertas por una manta bordada por Kanashi, seguían sin reaccionar, pero su mente estaba más conectada que nunca.
—[CONEXIÓN EXTERNA DETECTADA] —anunció Ciel—. [El firewall de la fortaleza está intentando escanear tu núcleo. Riesgo de detección por los Verdugos: 34%.]
—Déjalos que escaneen —susurró Hiroto, mientras una gota de sudor frío bajaba por su sien—. Vamos a darles un “Falso Positivo”. Ciel, encapsula mi rastro de Autor y muéstrales el perfil de un simple error de sistema.
Frente a ellos, la muralla cobró vida. Cientos de ballestas automáticas, alimentadas por cristales de maná, giraron al unísono para apuntar al niño lisiado. Las sombras de Hiroto —Kanashi, Hikary y Shiteru— se tensaron, listas para morir en un parpadeo.
—¡Amo, las defensas están activas! —gritó Shiteru, interponiéndose con su espada—. ¡Déjenos abrir paso!
—Quédense quietas —ordenó Hiroto, y su voz, aunque suave, cortó el aire como un cuchillo—. Si usamos la fuerza, el sistema alertará a Valerius. Si usamos la lógica, nos invitarán a pasar.
Hiroto cerró los ojos y extendió su mano pálida hacia la puerta gigante. No activó ninguna de sus 50 habilidades de destrucción. En su lugar, usó la Habilidad #2 (Visión de Atributos) para encontrar algo mucho más sutil: una falla de ortografía en el grabado rúnico de la puerta.
—En el código original de este mundo, la seguridad se basa en la integridad —explicó Hiroto para sí mismo—. Pero este mundo ha sido editado tantas veces por Valerius que tiene “cicatrices”.
El niño movió sus dedos en el aire, dibujando un símbolo que no emitía luz, sino que absorbía la sombra. Estaba realizando una Inyección de Código. En las almenas, los soldados de la corona empezaron a gritar. Sus armaduras no explotaron, pero sus cascos empezaron a proyectar imágenes de sus peores miedos. El pánico se apoderó de la guarnición.
—Protocolo de Mantenimiento 00-Alpha —declaró Hiroto en voz alta.
Con un estruendo que sacudió los cimientos de la montaña, los pesados cerrojos de Hierro Negro se deslizaron hacia atrás. Las puertas de la Fortaleza de Ojo-Plata se abrieron de par en par, no por la fuerza, sino porque el sistema de la fortaleza ahora creía que Hiroto era el ingeniero encargado de repararla.
—Bienvenidos a casa, chicas —dijo Hiroto, mientras su trono avanzaba lentamente hacia la oscuridad del patio principal.
Al entrar, la escena era surrealista. Cientos de soldados estaban de rodillas, congelados en sus puestos, con sus armaduras emitiendo un zumbido constante. Hiroto no los mató. Simplemente los había “desconectado” del servidor central. Eran estatuas de carne y metal esperando órdenes.
Hiroto llegó al centro del gran salón, donde el Comandante de la fortaleza, un hombre corpulento llamado Iron-Hand, intentaba desesperadamente desenvainar su espada, pero su brazo derecho, reemplazado por una prótesis de Hierro Negro, se negaba a obedecerle.
—¿Qué… qué eres? —rugió el Comandante, con el rostro rojo de rabia y terror.
Hiroto detuvo su trono a pocos centímetros de él. El niño lo miró con una lástima infinita.
—Soy el que escribió tu tragedia, Iron-Hand. En mi borrador original, morías como un héroe defendiendo a los débiles. Pero Valerius te reescribió como un perro guardián. He venido a devolverte tu final.
Hiroto tocó la frente del Comandante. No usó poder bruto, usó Habilidad #12 (Control de NPC) de forma quirúrgica.
—A partir de ahora, esta fortaleza es mi procesador. Cada cristal de maná aquí servirá para amplificar mi señal.
Hiroto se volvió hacia sus sombras, que lo miraban con un respeto religioso.
—Kanashi, asegura el perímetro. Hikary, usa las torres para enviar señales de interferencia a todo el sector sur. Shiteru, tú serás la nueva capitana de estos “soldados dormidos”. Tenemos veinte capítulos para prepararnos.
El niño se recostó en su trono, agotado. Sus piernas seguían sin sentir nada, y una nueva mancha negra había aparecido en su muñeca izquierda, un recordatorio de que el tiempo se le agotaba.
—Valerius pensará que Ojo-Plata ha caído por una rebelión interna —dijo Hiroto, cerrando los ojos—. No sospechará que el Autor está sentado en su propia red, borrando sus defensas bit a bit. Para cuando lleguemos al Capítulo 50, él no tendrá un reino que defender… solo tendrá un cementerio de datos.
El capítulo 30 cierra con la bandera de la corona siendo quemada y reemplazada por un estandarte negro con un tintero dorado. Hiroto Kenzaki ha dejado de huir. Ha tomado su primer nodo. La guerra fría del código ha comenzado.
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