EL DESPERTAR DEL HÉROE EN LA OSCURIDAD - Capítulo 31
- Inicio
- Todas las novelas
- EL DESPERTAR DEL HÉROE EN LA OSCURIDAD
- Capítulo 31 - Capítulo 31: CAPÍTULO 31: EL SERVIDOR DE CARNE Y HUESO
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 31: CAPÍTULO 31: EL SERVIDOR DE CARNE Y HUESO
📖 CAPÍTULO 31: EL SERVIDOR DE CARNE Y HUESO
La Fortaleza de Ojo-Plata ya no olía a cuartel militar; olía a ozono, a incienso rúnico y a ese aroma metálico que desprende la magia cuando es procesada como datos. En el centro del gran salón, el trono de Hiroto estaba conectado a la red de cristales de la fortaleza mediante filamentos de seda dorada. El niño parecía una pequeña araña en el centro de una red infinita.
Sus ojos estaban cerrados, pero tras sus párpados, el Procesador Ciel trabajaba a una velocidad que haría estallar el cerebro de cualquier sabio del reino.
[ESTADO DE SINCRONIZACIÓN: 42%]
[RED DE NODOS: 1 activo, 89 en espera.]
[RECURSOS: 1,200 soldados en modo “Esclavo de Código”.]
—Dios me ha dado una mente que no conoce fronteras, aunque este cuerpo sea mi propia cárcel —susurró Hiroto, sintiendo una punzada de dolor en su columna—. Si mis piernas no pueden llevarme al trono de Valerius, entonces haré que el mundo entero se arrodille ante mi trono flotante.
Kanashi entró al salón, arrastrando su daga por el suelo de piedra. Se veía diferente. Sus ojos, antes negros, ahora tenían destellos plateados. Hiroto la había estado “actualizando”.
—Amo, los soldados dormidos ya están patrullando el perímetro —dijo ella, arrodillándose ante el niño—. Pero sus cuerpos son débiles. El Hierro Negro que Valerius les puso les está consumiendo la fuerza vital ahora que usted cortó la conexión con el servidor central.
Hiroto abrió un ojo, brillando con una sabiduría ancestral.
—Eso es porque Valerius diseñó sus cuerpos para ser parásitos. Yo los voy a convertir en Unidades Autónomas. Kanashi, acérquese.
La joven se aproximó y Hiroto puso su mano pequeña sobre su frente. No usó las 50 habilidades prohibidas, pero usó un fragmento de la Habilidad #24 (Reescritura de Leyes).
—Ustedes tres —dijo Hiroto, refiriéndose a Kanashi, Hikary y Shiteru— ya no son simples sombras. De ahora en adelante, son mis Extensiones de Autor. Les voy a dar acceso al 1% de mi capacidad de edición.
Kanashi gritó cuando una descarga de información pura atravesó su sistema nervioso. Vio líneas de código, vio la estructura de las moléculas, vio el “guion” de su propia vida. Cuando el brillo cesó, Kanashi ya no era solo una asesina; era una Comandante de Realidad. Su daga ya no era de metal, era un “borrador” físico.
—Vayan al patio —ordenó Hiroto, con el rostro pálido por el esfuerzo—. Entrenen a esos soldados. No les enseñen a usar la espada; enseñenles a ignorar el dolor mediante el código que les he implantado. Necesito un ejército que no muera, porque yo no puedo permitirme perder ni una sola pieza de este tablero.
Mientras las sombras salían a cumplir sus órdenes, Hiroto se sumergió en el monitoreo de larga distancia. Usando las torres de la fortaleza como antenas, proyectó su conciencia hacia la capital, hacia el Palacio de Cristal.
En la Capital: El Despertar del Villano
El Príncipe Valerius estaba de pie frente a un mapa holográfico del reino. De repente, el punto que representaba a la Fortaleza de Ojo-Plata se volvió negro. No desapareció, simplemente dejó de responder a sus comandos.
—¿Señor? —un oficial se acercó, temblando—. Hemos perdido la señal de Iron-Hand. El sistema dice que hubo un “Error Crítico de Privilegios”.
Valerius no se inmutó. Apretó su puño y el holograma estalló en mil pedazos.
—No fue un error. Fue él. El niño ha dejado de correr y ha empezado a construir su propia narrativa.
El príncipe se volvió hacia una figura que permanecía en las sombras, alguien que ni siquiera los Verdugos se atrevían a mirar.
—Preparen al Inquisidor de la Tercera Trama. Si el Autor quiere jugar a ser el administrador, le mandaremos un virus que no podrá borrar.
De vuelta en la Fortaleza
Hiroto sintió el cambio en la atmósfera. Un escalofrío le recorrió la espalda. Sabía que Valerius ya se había dado cuenta. Sus piernas muertas le recordaron de nuevo su fragilidad, pero Hiroto solo sonrió.
—Anónimus FC… —murmuró para sí mismo, recordando el nombre que su propia leyenda empezaba a forjar—. El mundo cree que soy un pequeño débil. Dios sabe que soy el único límite que este universo no podrá superar.
El niño cerró los ojos y empezó a trabajar en el diseño de su próximo gran movimiento: El Parche de Realidad 1.1. Si no podía usar sus 50 habilidades aún, convertiría la Fortaleza de Ojo-Plata en una trampa mortal que ni los dioses podrían desarmar.
El capítulo 31 cierra con Hiroto levitando en su trono, rodeado de miles de líneas de código dorado que forman una cúpula de protección sobre la fortaleza, mientras afuera, bajo la lluvia, Kanashi lidera un ejército de soldados cuyos ojos brillan con la misma luz que la de su pequeño y temible amo.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com