Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

El destinado y el elegido - Capítulo 20

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. El destinado y el elegido
  4. Capítulo 20 - 20 Capitulo 20
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

20: Capitulo 20 20: Capitulo 20 Estefi Las luces colgaban como pequeñas estrellas en el salón, y la música llenaba cada rincón con un ritmo vibrante.

El aroma de la comida recién servida se mezclaba con el perfume de las flores que mamá había colocado en cada mesa.

Todo estaba tan hermoso que por un instante olvidé lo nerviosa que me sentía.

Las miradas me perseguían desde que entré.

Podía sentir los susurros, los ojos curiosos que se posaban en mí, en mi vestido verde menta y en los dos chicos que caminaban a mi lado como si hubieran nacido para protegerme.

Iván sonreía con esa seguridad suya, saludando a todos con naturalidad.

Aiden, en cambio, se mantenía más serio, aunque sus ojos no dejaban de buscar los míos cada pocos segundos.

Y yo… yo sentía mi corazón desbocado, como si cada paso me acercara a un destino imposible de ignorar.

Fuimos recorriendo las mesas, agradeciendo a cada invitado sus palabras y buenos deseos.

Me sorprendía ver cómo la familia de Iván se mezclaba con la mía con tanta naturalidad, riendo y conversando como si siempre hubieran compartido celebraciones juntos.

Sentí una calidez especial al observarlos: la unión era real, y me hacía sentir menos sola en todo lo que estaba viviendo.

De pronto, las puertas se abrieron y la familia de Aiden hizo su entrada.

Yo misma había querido ir a recibirlos, pero antes de que pudiera moverme, dos torbellinos me envolvieron con risas: John y Johanna, los hermanos mellizos de Aiden.

—¡Así que tú eres Estefi!

—exclamó John, con una sonrisa pícara, veo porque no dejas de hablar de ella…

—Wow, hermano, ¿de verdad ella te soporta?

—añadió Johanna, fingiendo sorpresa.

—¡Ya basta!

—gruñó Aiden, dándoles un empujón suave a John, y revolviendo el pelo de Johana, mientras yo reía sin poder contenerme.

La espontaneidad de los mellizos era contagiosa, y mi corazón se alivianó un poco.

Entonces apareció Paula, la madre de Aiden.

Me rodeó con un abrazo fuerte y emocionado, como si me conociera de toda la vida.

—Por fin te tengo aquí —susurró con los ojos brillantes—.

Eres tal cual como decían los chicos… incluso más, Alfa Luis me dió un apretón de manos y una sonrisa sincera.

La emoción me dejó sin palabras.

Enseguida se acercaron Selene y Max, los padres de Iván.

Selene me tomó de las manos con cariño.

—Estamos tan emocionados de volver a verte, cariño, el día del cumpleaños de los chicos queríamos hablarte pero tu…

Necesitabas tiempo, en fin.

De pronto, noté un gesto nervioso en su rostro.

—Cariño, me imagino que estos hermosos muchachos ya te contaron que todos ayudamos a preparar esa hermosa cabaña para ti… porque ya la conoces, ¿cierto?

—se tapó la boca de inmediato—.

Mierda, creo que metí la pata.

Las carcajadas no se hicieron esperar.

—¡Mamá, por la diosa!

—rió Iván, llevándose la mano a la frente—.

Menos mal que ya la conoció.

Paula, divertida, intervino enseguida: —Te entiendo, Selene.

Estaba tan ansiosa porque la vieras… Aiden había dicho que hoy era el gran día —me miró con ternura—.

¿Te gustaron las mantas, querida?

Las hice para ustedes con mucho amor.

Aún no superaba el abrazo y el amor con que Selene y Max me recibieron apenas llegamos.

Me trataron como a una hija, sin reservas, y Selene incluso dijo con voz temblorosa que ahora tenían tres hijos, no solo uno.

Cuando me entregó su regalo, sentí que el aire se me escapaba.

Era un brazalete precioso para el brazo, delicado, con hojas de laurel forjadas en plata que parecían brillar bajo las luces.

Y junto a él, un anillo con tres lazos entrelazados, símbolo perfecto de lo que nos unía, todo delicado, todo tan pensado.

Lo amé al instante.

Tanto detalle, tanto cariño puesto en esas piezas, casi me hicieron llorar ahí mismo.

Y lo peor fue que Selene también estaba al borde de las lágrimas.

Fue tan vergonzoso que terminé riendo nerviosa mientras la abrazaba fuerte.

Salí de mis pensamientos cuando Paula me habló de nuevo.

—Mi nueva pequeña princesa.

—Luego miró a Johanna y añadió con picardía—.

No me mires así Johana, desde ahora ella serás mi princesa preferida.

—Le cerró un ojo, provocando risas a mi alrededor.

—Te trajimos un presente con Luis —continuó, tomando la mano de su esposo.

Me entregó una pequeña caja.

Dentro había una diadema griega de plata, delicada y elegante, y dos anillos que se sostenían juntos: uno con un sol radiante y otro con una luna azul.

Al verlos unidos, sentí un cosquilleo recorrerme el pecho.

—¡Vaya…!

—susurré, con la voz quebrada—.

Luna Paula, Alfa Luis… esto es demasiado, no puedo aceptar algo tan valioso.

Paula negó con firmeza.

—Claro que puedes, querida.

Si no lo haces, me sentiré muy mal.

Selene rió, dándole un codazo juguetón a su esposo.

—¿Viste, Max?

Debí traer los otros también.

Él negó divertido.

—Créeme, Iván casi trae el joyero completo con tal de hacer algo especial.

Las risas suavizaron el ambiente, y yo me sentía cada vez más especial, como si realmente perteneciera a ellos.

— Salí un momento a tomar aire.

La noche estaba hermosa, cálida, y la brisa parecía acariciarme como una amiga silenciosa.

Escuchaba la música y las risas que se escapaban del salón, y me sentí plena, agradecida… hasta que la realidad me golpeó.

Beta Sebastián, el padre de Cata, apareció frente a mí con expresión tensa.

—Me imagino que no le has contado a tu padre lo que hizo mi hija esta tarde, ella teme ser arrastrada a las mazmorras por lo sucedido, pero le prometí hablar contigo para que solo quedara entre nosotros.

Por nuestra parte ya fue reprendida y por supuesto estamos muy avergonzados por lo sucedido y te aseguramos que esto no volverá a ocurrir.

Antes de que pudiera responder, Aiden dio un paso al frente, su voz firme como un trueno.

—Claro que no volverá a ocurrir.

Porque tratar de matar a la hija del alfa de la zona y a la próxima luna de dos manadas se paga con… Iván terminó la frase con un tono helado: —Con la muerte.

Y seamos honestos, no queremos arruinar la fiesta, pero eso es hoy.

Mañana será otra cosa, Sebastián.

El hombre frunció el ceño.

—Chico, recuerda con quién hablas.

—Recuerda tú con quién hablas —replicó Aiden, implacable—.

Somos los próximos alfas de nuestras manadas.

Y Estefi es la hija de uno y la próxima luna.

Iván se inclinó apenas hacia él, con una sonrisa peligrosa.

—Te sugiero que te vayas antes de que olvidemos los títulos… y la ignorancia de los demás sobre este asunto.

Nosotros no somos Estefi, quien hoy se ha mostrado tan comprensiva.

Ambos se colocaron a mi lado, cubriéndome desde cualquier ángulo.

Me sentí segura, protegida, pero también pequeña frente a su fuerza.

La voz de la tía Berta irrumpió para evitar un escándalo.

—Vamos, Sebastián.

Ya dimos las disculpas correspondientes.

Prometemos hablar nuevamente con Catalina para que no vuelva a suceder.

—Haz más que eso, Berta —gruñó Iván—.

Porque mañana hablaremos con Alfa Erick… y no prometemos nada.

Cuando los vi alejarse, solté el aire que había estado conteniendo.

Pero no tuve tiempo de relajarme.

—O nos dicen ahora lo que pasó con Cata… o llamamos a papá y mamá, y nos enteramos todos de una vez.

Mierda.

Eran Lira y Lila.

— Luego de todo aquello, solo recuerdo a Iván y Aiden tomando mis manos y a mi loba reconociendo a sus compañeros.

—La violencia es una solución simple en estos casos —dijo Lira, con una chispa en los ojos.

—Estoy contigo, hermana —añadió Lila—.

Le patearemos el trasero a esa niñita.

—Por favor, hermanas… —suspiré, cansada.

Ellas se detuvieron, atentas a mis palabras.

—Por ahora no haremos nada —afirmé, dejando claro mi decisión.

—Ya quiero ver qué le hará papá —masculló Lira.

Sonreí con ternura.

—Son mis cuñadas favoritas.

Por eso, apenas vayamos a mi manada, les prometo mostrarles a cada hombre y mujer hasta que encuentren a su compañero.

—¡Me encanta la idea!

—rió Lira, dándole un codazo a Iván.

—Y de tu manada esperamos lo mismo, Aiden —dijo Lila.

Aiden sonrió de lado.

—Por supuesto.

Iván y yo ya tenemos un plan de acción.

Si no encontramos a sus compañeros en una manada, lo intentaremos en la otra.

Y si no… seguiremos buscando.

Será nuestra misión, lo prometemos.

Mis hermanas me abrazaron con fuerza.

—Aiii, te amamos Estefi —dijeron juntas—.

Son los mejores compañeros de vida que Lewen te dio.

El día había sido intenso, El cansancio me pesaba.

—Creo que ya estoy agotada… ¿creen que podamos irnos?

Iván arqueó una ceja.

—¿Irnos?

¿Dónde, cariño?

—Pues… a nuestra casa.

Estoy muy cansada Pensé que podíamos ir.

Aiden acarició mi rostro con dulzura.

—¿Quieres venir con nosotros, amor?

—Pensé que esa era la idea… —sonreí nerviosa—.

Ustedes la hicieron para los tres.

—Claro —respondieron al unísono.

Iván rió, incrédulo.

—Solo pensábamos que querrías ir después… no hoy mismo.

La decepción se reflejo en mi cara, quizás ellos no están preparados aun para que nos vayamos los 3 después de todo.

Aiden me besó la frente, con ternura.

—No pongas esa cara, amor.

Y no sientas eso, te amamos, Solo estamos sorprendidos.

Pero vamos, claro.

Esa casa es tan tuya como nuestra.

Ven, vamos a despedirnos.

-Cariño, ahora toca lo difícil decirle a tus padres que nos vamos…,- Iván se colocaba al otro lado y comenzabamos a caminar a dentro dónde ahora solo estaba la familia, la gran familia que ahora éramos.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo