Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

El destinado y el elegido - Capítulo 21

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. El destinado y el elegido
  4. Capítulo 21 - 21 Capitulo 21
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

21: Capitulo 21 21: Capitulo 21 Luna Eva Mientras los chicos estaban afuera, yo me encargué de despedir a los invitados.

No quería oídos ajenos para lo que debía hablarse esa noche.

Una vez que el salón quedó en calma, solo permanecimos la familia: Nosotros y las lunas y los alfas reunidos alrededor de la mesa principal.

El aire cambió en ese instante en que me acerque.

Las risas se apagaron y la solemnidad ocupó su lugar.

Sabíamos que había llegado el momento de dejar las cosas claras.

La primera cuestión era inevitable: la ceremonia de apareamiento.

Debíamos acordar cómo se llevaría a cabo y bajo qué condiciones, pues el destino que unía a Estefi con Iván y Aiden no era algo que pudiera dejarse al azar, había obtenido información, pero no es una decisión de una sola persona, por lo que es el momento adecuado para hablarlo.

Pero no era solo eso.

Cada familia había recibido señales, fragmentos de viejas historias y profecías que mencionaban un lazo entre tres, un vínculo marcado por la Luna Azul.

Y ahora, frente a nosotros, ese misterio cobraba vida en nuestros propios hijos.

Selene tomó la palabra.

—Hemos estado trabajando de cerca con los ancianos.

Llevan semanas revisando viejos registros y comparando profecías.

Cada vez están más convencidos de que lo que une a los tres jóvenes no es un accidente, sino algo que ya estaba escrito.

Hizo una pausa, midiendo cada palabra.

—En esos textos aparece un nombre repetido una y otra vez: el bis abuelo de Iván narra en un diario con su propia historia con una híbrida y otro compañero, además existe una bruja poderosa que hablaba sobre el vínculo triple.

Según los ancianos, aseguraba que la Luna algún día uniría a tres destinados.

—¿Y saben quién es esa bruja?

—preguntó Erick, con el ceño fruncido.

Selene negó.

—No aún.

Los registros son confusos.

Se dice que viajó por varias manadas y dejó su influencia en distintas partes, pero nunca se quedó en un solo lugar.

Sabemos que existe, pero no hemos podido ubicarla.

Me incliné hacia adelante, sin dudar.

—Si se trata de una bruja, debo conocerla.

No es como si conociera a todas, pero mi aquelarre es de los más poderosos y respetados.

Hablaré con mi madre, y si esa mujer ha pasado cerca, lo sabremos.

En nuestra manada no hemos recibido a ninguna bruja así… estoy segura.

Paula cruzó los brazos, pensativa.

—Quizás sea Casandra —dijo—.

Esa bruja ha visitado nuestra manada un par de veces.

Siempre aparecía cuando la necesitábamos.

Y claro… siempre mostrando un interés especial por Luis.

El Alfa carraspeó con incomodidad.

—Paula, amor, ¿qué hemos hablado de eso?

Yo siempre he mantenido mi distancia.

Las lunas rieron bajo, pero la tensión se mantuvo flotando.

—Por nuestra parte —retomé— recibimos por fin el libro de hechizos que habla de las profecías de los híbridos.

Fue difícil de hallar, pero llegó a nuestras manos.

Estefi lo abrió y, de cierta manera, la profecía comenzó a cumplirse.

Hice una pausa, con la voz más baja.

—Mi madre asegura que al cumplir Estefi los dieciocho, su parte bruja tomó más poder.

Eso fue lo que selló el vínculo triple con Iván y Aiden el sello que llevan los 3 ahora.

Erick apoyó los codos en la mesa, su voz grave.

—Y ahora que su lado loba también salió a la superficie, deberíamos comenzar a preparar la ceremonia de apareamiento lo antes posible.

Quiero que mi hija sea tratada por todos como la próxima luna que será.

—Estamos de acuerdo —dijo Luis.

—También lo estamos —añadió Max.

Selene sonrió, alzando una ceja.

—Vaya… los alfas de acuerdo.

Eso es algo digno de recordar.

—Los ancianos sugirieron realizar la ceremonia bajo una luna especial —comentó Selene—.

Una que entregue estabilidad al vínculo.

—La Luna Azul —murmuró con emoción—.

Sí, es la misma bajo la cual realizamos la nuestra con Luis, es una luna anehlada para completar el vínculo.

Asentí.

—Es también la luna en que los chicos supieron que Estefi era su compañera, y según lo que e investigado es ideal continuar bajo la misma.

—Está bien —dijo Erick, directo—.

Entiendo lo de la luna especial.

Ahora díganme: ¿cuándo llega esa luna?

Respiré hondo, mirando a todos con solemnidad.

—La Luna Azul llegará en doce semanas exactas.

Es una fecha que no podemos ignorar.

Propongo que la ceremonia se realice en la cabaña de los chicos.

Es el punto de unión de las tres manadas que pronto ellos tendrán que liderar.

Los demás asintieron, veía claramente en el rostro de Selene como ya estaba planeando ropa, accesorios para los chicos y a Paula decorando el Altar con flores frescas de la zona.

—Cada familia debe continuar con su investigación, sí o sí —añadí—.

Quizás exageramos y solo sea un vínculo extraño, pero si detrás de esto hay algo más, debemos estar preparados.

—Entonces queda determinado —dictó Erick con firmeza.

Suspiré.

—Ahora viene lo difícil… decirles a los chicos que ya hemos decidido casi todo sin su consentimiento.

Como si el destino hubiera estado escuchando, la puerta se abrió de golpe.

Estefi entró de la mano con Iván y Aiden, seguidos de Lira, Lila, John y Johanna.

—Uii, esas caras no prometen nada bueno —bromeó John, con una carcajada.

—Mamá tiene cara de secreto —dijo Johanna, frunciendo el ceño.

—Apuesto diez mil a que mamá ya decidió algo —soltó Lira, divertida.

—Que sean quince mil —replicó Lila, rodando los ojos—.

Decidió algo sin preguntar a quienes participarán… Esto huele a ceremonia de apareamiento.

Algo andaba mal con mi princesa pequeña oh algo quería —Cariño, ¿pasa algo?

—pregunté al verla con el rostro cansado—.

Te ves agotada.

Estefi suspiró.

—De hecho sí… me siento un poco cansada hoy.

Quisiera ir a descansar.

Erick la miró con suavidad.

—Chocolatito, sube.

No hay problema, nosotros nos quedamos con la familia.

—Yo… —titubeó Estefi, bajando la mirada.

Sonreí con complicidad.

—Nuestra niña, ya no tan niña, intenta decirnos que se va a su casa con sus compañeros.

¿Cierto?

-Cierto., dijo Estefi con cautela.

—Alfa Erick —intervino Iván con respeto—, sabemos que habíamos hablado de una transición.

—Exacto —replicó Erick con voz firme—.

Aún no se ha realizado la ceremonia, así que espero que respeten a mi hija.

—Papá, recuerda que cumplí dieciocho hoy —dijo Estefi, enderezando el pecho—.

Y mi lugar es con mis compañeros.

Aiden se inclinó hacia él, sin perder la seriedad.

—Alfa Erick, lo hemos respetado desde siempre, más aún siendo el padre de nuestra compañera.

Pero si ella ya decidió, apoyaremos su decisión como tal.

Selene se cruzó de brazos con una sonrisa divertida.

—Esto es interesante de ver… Vamos, Iván, Aiden, Paula ayudemos con las porras.

Las risas estallaron, y un suspiro rendido escapó de los labios de Erick.

—Querida —le dije con ternura—, ve con tus compañeros.

Yo me encargo del mío.

Por favor, vuelvan mañana temprano al desayuno; queremos conversar algunas cosas con ustedes.

—Claro, mamá.

Gracias por todo, estaba todo tan bello… y por este vestido.

Lira carraspeó con aire orgulloso.

—El color fue idea mía, hermanita.

—Y el diseño, de estas manitos —añadió Lila, con una sonrisa pícara—.

Modestia aparte, los zapatos los elegí yo: cómodos pero bellos.

Estefi no pudo contenerse.

Corrió a abrazarme con fuerza y luego hizo lo mismo con sus hermanas.

—Gracias a todos… fue el mejor cumpleaños que he tenido.

Lunas, alfas, familia… nos vemos mañana en el desayuno.

—Cuídense, chicos —dije, sintiendo un nudo en la garganta—.

Los queremos.

Y así, mi pequeña princesa se fue, tomada de las mano de sus compañeros.

Mientras los miraba, Erick me rodeó por la cintura, atrayéndome hacia él con esa fuerza que nunca perdía, aunque en sus ojos quedaba la preocupación marcada.

—Esto, Eva… tendrá una gran consecuencia para ti—murmuró, grave.

Alcé la ceja con ironía, apoyando mi mano en su pecho.

—¿Algo así como un castigo?

Mmm… casi me da miedo.

Él soltó un resoplido, mitad sonrisa, mitad advertencia.

Le di un golpecito juguetón.

—Ahora vamos, grandulón.

Debes preparar el coctel que prometiste… o Selene te lo sacará en cara toda la vida.

Las lunas rieron, los alfas intercambiaron miradas cómplices, y por un momento, la pesada tensión de la profecía se deshizo en carcajadas.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo