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El día en que me robé a la Hija del Rey Demonio - Capítulo 101

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  4. Capítulo 101 - 101 Capítulo 101 La fiesta de la boda
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101: Capítulo 101: La fiesta de la boda 101: Capítulo 101: La fiesta de la boda Si alguien me hubiera dicho hace un año que encontraría a mi padre, terminaría casado, con mi madre llorando de alegría, rodeado de aventureros borrachos y elfos falsos bailando sobre una mesa… le habría robado la cartera por mentiroso, y con esta ya serían dos las que le robaría.

Pero aquí estoy.

Casado, feliz, y según Ahyeli, con prohibición oficial de tocar la cocina “por el bien del futuro de la especie humana” (lo que sea que eso signifique).

El banquete fue un caos encantador.

La dueña de la posada y su esposo se lucieron con la comida: carnes asadas, ensaladas, pan recién horneado, y un pastel tan grande que merecía su propio código postal.

Los niños de los vecinos corrían por todos lados con Lunito, que intentaba mantener el orden… sin éxito.

Una niña le tiró de la melena, un niño le robó la corona de flores, y cuando quise intervenir, Lunito me gritó: —¡Papá, esto es un entrenamiento de supervivencia!

Sí, definitivamente es mi hijo.

La música llenaba todo.

Los bardos tocaban y los aventureros brindaban.

Hasta el elfo fisicoculturista había subido al escenario a cantar una balada sobre “los músculos del amor”.

Céfira lo observaba desde la mesa con una mezcla entre orgullo y vergüenza ajena.

Mi madre… Mi madre no dejaba de sonreír.

Desde el momento de la boda, cuando vio llegar a mi padre, se quedó sin palabras.

Él se le acercó, con ese aire de culpa y cansancio que solo los años traen, y la abrazó.

Fue un abrazo largo, de esos que curan un pasado entero.

Yo fingí mirar hacia otro lado, pero no podía.

Era demasiado bonito.

—Ya no me marcharé, Mariel —le dijo él, mientras ella lloraba contra su hombro —he reunido suficiente dinero para que vivamos tranquilos, quizá en Rocks o tal vez aquí en la ciudad.

Ya no quiero más viajes ni escondites.

Solo quiero estar contigo… y con él.

—Me miró.

Y no voy a mentir: sentí que el pecho me dolía, pero en el buen sentido.

Ahyeli, por su parte, se movía de un lado a otro asegurándose de que todos comieran bien.

Y de pronto me tomó del brazo y me arrastró al centro de la pista.

—¡Alice!

—gritó ella —¡Ven aquí!

Alice se acercó, con esa sonrisa tranquila que pone cuando todo parece perfecto.

—¿Qué pasa?

—Quiero que bailes con Víctor.

—¿Qué?

—dije yo, sorprendido.

—Sí —respondió Ahyeli con una sonrisa traviesa —Es mi regalo para ti, y también para ella.

No entiendo porqué le daría en ese momento un regalo a Alice pero no tuve tiempo de discutir.

Alice me tomó de la mano y comenzamos a bailar.

La música bajó el ritmo, y por un momento solo éramos dos viejos cómplices girando bajo las luces.

—Felicidades, Víctor —dijo ella, con esa voz suave que siempre parece esconder algo más.

—Gracias, Alice.

Y… gracias por todo lo que hiciste por nosotros.

Ella asintió.

—Solo cuídala.

De esos amores no quedan muchos.

Supongo que le recordaba el momento a sus planes con Nérick, al parecer ella si quería casarse con él.

Cuando terminó la canción, Ahyeli nos abrazó a ambos.

—Te quiero, Alice.

Eres como una hermana para mí.

Y Alice, pareció emocionarse de verdad.

—Yo también, Ahyeli… yo también.

Todo era felicidad.

Risas, música, promesas, luces.

Y justo cuando pensaba que nada podía arruinar ese momento perfecto… Un silencio extraño se extendió por el lugar.

La entrada principal al lugar se abrió con un chirrido.

Diez figuras entraron, vestidas como elfos, escoltando a un hombre que reconocí al instante: Boris.

El ex general del Reino Demoníaco.

Mi corazón se tensó, pero su expresión no era hostil.

Venía serio… y detrás de él, una niña pequeña, de no más de diez años, caminaba con paso firme.

Todos guardaron silencio mientras ella avanzaba hasta el centro de la fiesta.

Su cabello oscuro brillaba con un tono rojizo bajo las luces, y su mirada… era la misma que la de Alice.

—¿Pariente tuya?

—le pregunté.

—No lo creo, no la conozco —me respondió como si viera un bicho raro.

La niña alzó la voz, clara, firme, temblorosa: —¿Alguien ha visto a mi hermana?

—… ¿A quién buscas, pequeña?

—preguntó el sacerdote.

Ella respiró hondo, miró directamente a Alice y gritó: —¡Quiero que venga aquí mi hermana y lo quiero ahora!

Y así, en medio de risas congeladas y copas a medio brindar, el aire se volvió tan denso que ni la música se atrevió a seguir sonando.

REFLEXIONES DE LOS CREADORES KuroUsagi89 Aquí termina el primer tomo (versión física) con el arco del viaje al reino demoniaco y la boda, solamente voy a borrar el primer capítulo y lo sustituire por la versión corregida, pronto estará disponible la versión física en línea, avisaré cuando esté listo, seguiré subiendo capítulos pero va a ser menos seguido pues le dedicaré tiempo a la historia de Damian.

espero estén disfrutando esta historia.

En el siguiente capítulo en la parte de pensamientos verán el título de la otra novela.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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