El día en que me robé a la Hija del Rey Demonio - Capítulo 106
- Inicio
- Todas las novelas
- El día en que me robé a la Hija del Rey Demonio
- Capítulo 106 - 106 Capítulo 106 Nuestra segunda primera misión
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
106: Capítulo 106: Nuestra segunda primera misión.
106: Capítulo 106: Nuestra segunda primera misión.
Boris y sus “elfos de imitación” se despidieron temprano esa mañana.
Nos dejaron una mansión, una factura emocional imposible de pagar y una nota que decía: “Si algo se rompe, no nos llames.
Garantía no incluida.” Qué detalle.
Con ellos partiendo de vuelta al Reino Demoníaco, la vida volvió (más o menos) a la normalidad… o lo más cercano a normal cuando compartes casa con una fénix vuelta humana, una princesa demonio, una niña medio humana y un cachorro manticora que puede conjurar raíces mágicas y otra magia elemental.
El día empezó con una idea sencilla: llevar a Laila a comprar una armadura ligera.
Una actividad inocente tomando en cuenta que ahora vive con nosotros.
Una actividad pacífica,sin peligro.
Sí, claro.
Ahyeli, Alice y yo acompañamos a la pequeña como si fuéramos sus tres padres sobreprotectores.
La gente en el mercado nos miraba raro, y no los culpo: éramos literalmente una familia de manual de aventuras mal dibujado, basándome en un dibujo que Laila hizo de nosotros, ¿Porqué el dibujo que hizo de mí tiene una cabezota?
¿Y desde cuándo tengo tres brazos?
Debo hablar con esa niña para llevarla a la escuela, aunque Alice insiste en que su hermana estudie en casa…
Yo digo que no.
Volviendo a lo de la armadura, Ahyeli medía los cascos con entusiasmo maternal, Alice regateaba como si estuviera negociando dulces, y yo solo trataba de evitar que Laila eligiera algo que costara más que mi casa (la nueva, no la anterior, que en paz descanse).
—¿Y esta?
—preguntó Laila señalando una armadura ligera con adornos dorados y gemas brillantes.
—Esa cuesta más que todo lo que llevo puesto, incluyendo mi dignidad —le respondí.
Terminamos eligiendo una armadura de cuero flexible, resistente y con un toque mágico de defensa contra flechas.
Laila se veía increíble.
Una mini aventurera lista para conquistar el mundo… o al menos para no romperse la nariz en la primera misión.
Después fuimos al gremio de aventureros.
Ahí registramos oficialmente a Laila, que, para sorpresa de todos, pasó la prueba de poder mágico con una puntuación casi perfecta.
La recepcionista nos miró con una sonrisa forzada, como si estuviera preguntándose qué clase de familia de circo habíamos llevado.
—Nivel principiante —dijo entregándole su placa —pero con potencial para llegar muy lejos.
Y no mentía.
Nuestra primera misión fue sencilla… en teoría.
“Detener a un gólem fuera de control sin destruirlo.” ¿Sencilla?
Sí, como pedirle a un volcán que se calme con diplomacia.
Cuando llegamos, la criatura era una mole de piedra del tamaño de una casa, aplastando todo a su paso como si jugara al “A ver qué rompo ahora.” Ahyeli quiso hablarle.
Alice quería destruirlo.
Yo solo quería volver a casa con todos los huesos en su sitio.
El combate empezó rápido.
Lunito, nuestro cachorro manticora con complejo de héroe, saltó al frente y conjuró raíces que brotaron del suelo, inmovilizando parcialmente al gólem.
—¡Buen chico!
—grité, justo antes de que casi me cayera una roca del tamaño de una carreta.
Alice usó su magia para revelar el núcleo del gólem, una esfera brillante que pulsaba en su pecho como un corazón.
Ahyeli, con su fuego azul, lo cegó temporalmente, lanzando una llamarada que iluminó todo el lugar.
—¡Víctor!
—gritó Laila, con el arco temblándole en las manos —¡No sé si puedo hacerlo!
—Claro que puedes —le dije, colocándome detrás de ella —solo respira, apunta y confía.
—¿Y si fallo?
—Entonces corramos muy rápido, que para eso sí soy bueno.
Ella soltó la cuerda, y la flecha mágica salió disparada como un rayo.
Impactó justo en el núcleo, rompiéndolo en mil pedazos.
El gólem se detuvo… y cayó de rodillas con un estruendo que hizo vibrar el suelo.
Silencio.
Solo se oía el eco del viento.
Luego, todos suspiramos a la vez.
—Buen tiro, peque —le dije, sonriendo.
Laila sonrió de oreja a oreja y abrazó a Lunito, que gritaba orgulloso.
La misión fue un éxito, sin bajas (sorprendentemente).
El gremio nos felicitó por resolverlo sin dañar al gólem, y Laila recibió su primera paga de aventurera.
Mientras tanto, mis padres habían regresado a nuestro pueblo, Rocks, a recoger sus cosas.
Decidieron mudarse a Ciudad Ilustre, cerca de nosotros.
Supongo que querían “estar más cerca de la familia”.
O tal vez no confían en que no incendiemos la casa en menos de una semana.
Esa noche, mientras volvíamos a casa con la luna reflejándose en las flores azules del jardín, no pude evitar pensar que todo en nuestras vidas se estaba acomodando.
Y si había algo que aprender de detener gólems, criar mantícoras y remodelar casas, era esto: Nada en mi vida era normal.
Y ya ni quería que lo fuera.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES KuroUsagi89 Perdón por tardar tanto en subir capítulos, pero mis deberes me tienen muy ocupado, las matemáticas no son tan agradables como las pintan…
pero seguiré subiendo, eso no hay duda, podré tardarme una semana pero siempre encontraré un espacio de mi tiempo para preparar y escribir uno o dos capítulos, tal vez más.
Ya comenzé la historia de Damian así que espero la disfruten, por el momento es tranquila pues es el inicio, solo esperen a que La orden de los Lamentos tome más relevancia en la historia.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com