El día en que me robé a la Hija del Rey Demonio - Capítulo 16
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- Capítulo 16 - 16 Capítulo 16 Alas de fuego y puños de leyenda
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16: Capítulo 16: Alas de fuego y puños de leyenda 16: Capítulo 16: Alas de fuego y puños de leyenda —¡Vamos, otra vez!
¡Concéntrate, y esta vez no te reprimas!
—rugió Vireon, el tío draconiano de Alice, mientras bloqueaba con sus antebrazos un ataque directo de Ahyeli.
Nos encontrábamos en el claro del bosque.
Sí, el mismo claro donde todo empezó, donde entrenamos hechizos, invocamos familiares y casi activamos un rayo láser sobre un familiar.
Ah, recuerdos.
Esta vez, sin embargo, el claro tenía un ambiente…
diferente.
Por un lado, el aire estaba cargado de tensión, por el otro, había una pequeña ardilla tomando notas desde una rama, probablemente apostando a quién ganaría.
La pelea entre un dragón veterano y una Fénix pacifista había comenzado.
Y déjame decirlo: no era lo que esperaba.
—¡Ataque giratorio con impulso de alas!
—gritó Ahyeli mientras daba un salto mortal hacia atrás, impulsándose con una ráfaga de energía lunar.
—¡Eso ni siquiera es una técnica real!
—protestó Vireon, bloqueando por los pelos un talonazo que casi le vuela los dientes.
—¡Pues parece que funciona!
—¿Desde cuándo una criatura pacifista debe saber técnicas de artes marciales dracónicas?
—pregunté en voz baja, comiéndome una manzana mientras Azreth me hacía sombra con una sombrilla mágica.
Alice, a mi lado, sonrió.
—Desde que esa pacifista ha estado absorbiendo conocimiento mágico por resonancia con los lugares que visitamos, entrenando en secreto por las noches y observando absolutamente todo.
Ahyeli es una Fénix Lunar, no solo aprende rápido, tiene un alma milenaria.
—¿Y ahora pelea como un héroe de leyenda?
—No, pelea como alguien que está cansada de que intenten matar a su amo cada tres días.
En el centro del claro, la batalla seguía.
Vireon retrocedía poco a poco, sus brazos cubiertos de escamas brillaban por el impacto de los golpes de Ahyeli.
Sus alas parcialmente desplegadas creaban ráfagas de viento cada vez que intentaba ganar distancia.
—¡Toma esto!
¡Ráfaga lunar descendente!
—gritó Ahyeli con el entusiasmo de quien juega en una competencia escolar.
Y con eso, dio un salto tan alto que por un momento pareció volar, giró en el aire y descendió en picada con el puño cubierto de energía plateada, directo hacia la posición de su oponente.
—¡No!
¡Espera, esa técnica es—!
¡BOOM!
Una nube de humo, hojas volando por todas partes, el suelo temblando y una señal clara: le dio.
Cuando el polvo se disipó, Vireon estaba enterrado de cabeza en la tierra, solo se le veían las piernas.
Ahyeli flotaba suavemente mientras aterrizaba, peinándose el cabello como si nada.
—¿Estás bien, tío?
—preguntó Alice, conteniendo la risa.
Desde el suelo, se escuchó un quejido apagado: —Ah…
ugh…
ay…
Estoy bien… solo… necesito reevaluar mi existencia… y tal vez… una bolsa de hielo.
Ahyeli dio un pequeño salto de felicidad y corrió hacia mí.
—¡Amo!
¿Lo hice bien?
—Perfectamente, aunque tal vez la próxima vez podrías no incrustarlo en el subsuelo.
—¡Prometo intentarlo!
Más tarde, con Vireon recostado en una manta, cubierto de compresas mágicas y tomando sopa con un mucha precaución, finalmente dijo: —Debí usar más fuerza…
jamás en mi vida había perdido un combate así.
Tu familiar es… una joya peligrosa.
—No soy peligrosa.
—respondió Ahyeli con dulzura— Solo me gusta proteger a quienes amo.
Y si eso significa usar técnicas prohibidas de cinco estilos distintos de combate ancestral… lo haré con una sonrisa.
—…Ay.
—dijo el tío, mientras una compresa se le escurría por el costado.
—Entonces… —intervine—.
¿Estamos todos de acuerdo en que Ahyeli es básicamente una diosa con forma de ave adorable?
—Sí.
—dijeron Alice y Vireon al unísono.
Azreth alzó la garra, como si también votara.
—Bien.
—concluí— Entonces, próxima misión: evitar que el mundo descubra esto y trate de capturarla para rituales arcanos de inmortalidad.
Ahyeli parpadeó.
—Eso pasa mucho, más de lo que uno quisiera.
Alice suspiró, se recostó en el césped y miró al cielo.
—Una Fénix Lunar con forma humana, un ladrón mágico, un Luzdrake glotón y la hija del Rey Demonio caminando por el mundo…
¿qué podría salir mal?
Azreth eructó una pluma.
Fin del entrenamiento.
Por ahora.
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