Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

El día en que me robé a la Hija del Rey Demonio - Capítulo 29

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. El día en que me robé a la Hija del Rey Demonio
  4. Capítulo 29 - 29 Capítulo 29 “Familiares esposas y batallas de alto plumaje”
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

29: Capítulo 29: “Familiares, esposas y batallas de alto plumaje” 29: Capítulo 29: “Familiares, esposas y batallas de alto plumaje” —¿Entonces hoy también entrenamos en medio del bosque como si no importara incendiar un par de hectáreas de naturaleza?

—pregunté mientras Azreth perseguía una mariposa como si fuera un objetivo militar de alto riesgo.

Nos encontrábamos en el claro a las afueras del pueblo donde crecí, ese que ya de por sí tenía fama de ser tranquilo… hasta que nosotros llegamos y empezamos a lanzar hechizos como si fueran dulces en festival.

—Hoy verán algo especial —anunció Vireon, cruzando los brazos con esa cara de “estoy a punto de impresionar a todos sin mover un músculo”.

Nos miró con su típica expresión de sabiduría ancestral mezclada con “orgullo”.

Luego colocó sobre su pecho una piedra roja que latía como un corazón acelerado: su núcleo de dragón.

—¿Eso es…?

—murmuró Alice—.

¿El núcleo que tenemos junto al corazón?

Por alguna extraña razón él tenía la habilidad de extraer su propio núcleo.

—Exacto, y hoy… —hizo una pausa dramática, muy de teatro escolar— …les mostraré lo que guarda.

Una runa brilló en el aire.

El cristal latió más fuerte.

El suelo tembló ligeramente.

El cielo se oscureció por un instante, y de repente, una columna de fuego se elevó como si alguien hubiera activado el modo “¡sorpresa, magia!”.

Del fuego emergió una fénix, majestuosa, con alas doradas, plumas carmesí y una mirada capaz de asar pollo con solo parpadear.

—Salve, noble Fénix Lunar —dijo con voz melódica e imponente, haciendo una reverencia hacia Ahyeli.

Ahyeli parpadeó, visiblemente confundida.

—¿Eh… qué está pasando?

—Soy Mika, esposa de Vireon, su amiga de la infancia… y también su familiar.

Alice dejó caer su bloc de notas.

Yo dejé caer mi pan…

rayos y tenía crema.

—¿¡Tu esposa vive en tu núcleo!?

—dije, señalando a Vireon—.

Eso suena… incómodamente íntimo…

y raro…

—Es más seguro que un castillo —respondió con serenidad.

Pero Mika no había venido solo a saludarnos.

Se volvió hacia Ahyeli con respeto, aunque con brillo competitivo en los ojos.

—He oído hablar de ti.

Eres una Fénix Lunar… una variante superior.

Te lo suplico: pelea conmigo.

—¿Pelear?

¿Por qué siempre todos quieren pelear?

¿Nunca han intentado resolver las cosas con una canción, un pastel o comida?

—Es para saber si soy digna de proteger lo que amo.

Por favor.

Ahyeli suspiró y murmuró algo como “ni en mi día libre puedo tener paz”.

Pero al final, aceptó.

Y fue entonces cuando el verdadero espectáculo comenzó.

Ambas se enfrentaron en el cielo.

Primero en forma humana, luego cambiando a sus formas verdaderas a mitad de hechizos.

Fuego dorado y azul dibujaban patrones imposibles en el aire.

Sus alas cortaban el viento con cada giro, y cada impacto parecía el final de un capítulo.

Desde el pueblo, la gente vio el cielo arder… y como buenos aldeanos, reaccionaron así: —¡Fuego en el cielo!

¡Es el fin del mundo!

—No, seguro son los amigos del chico ese…

Víctor.

—Ah… sí, el que se fue con dos chicas raras y un zorro con alas.

—Bueno… mientras no hagan volar la taberna, todo bien.

Fin de la preocupación.

Mientras tanto, en nuestro claro, comíamos manzanas como si fuera un espectáculo pagado.

—¿Sabías que tu tío tenía esposa?

—le pregunté a Alice.

—No.

¿Tú sabías que los fénix pueden hacer giros mortales en el aire mientras gritan en latín?

—Tampoco.

Al final del combate, ambas aterrizaron, jadeando pero sonriendo.

Mika hizo una nueva reverencia.

—Gracias, ahora sé que me falta mucho para igualarte, pero también sé que soy lo suficientemente fuerte para ayudarle.

Ahyeli sonrió cansada.

—Tranquila, yo también me sorprendí, no incendiamos a nadie del grupo.

—¡Aún no termina el día!

—le recordé—.

Todavía podemos provocar una combustión espontánea.

Mika se rió, elegantemente, como si estuviera acostumbrada a estar en llamas.

—Son un grupo peculiar.

—Y eso que no has oído la historia del huevo —dijo Alice—.

Pero eso es otro cuento.

Así terminó el día: con una fénix enamorada, otra fénix confusa y poderosa, y un grupo de aldeanos que ya había decidido ignorar todo lo que hacemos, siempre y cuando no toquemos su granja, su panadería o la taberna.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo