El día en que me robé a la Hija del Rey Demonio - Capítulo 30
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- Capítulo 30 - 30 Capítulo 30 Ojos Grandes Problemas Más Grandes Y un Huevo Invencible
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30: Capítulo 30: Ojos Grandes, Problemas Más Grandes (Y un Huevo Invencible) 30: Capítulo 30: Ojos Grandes, Problemas Más Grandes (Y un Huevo Invencible) Regresar a Ciudad Ilustre fue como respirar tranquilo después de sobrevivir a una semana atrapado con tu familia, tus suegros, y tu ex en la misma casa con solo un baño.
Todo se sentía más liviano, más normal, demasiado normal.
Y como dicta la maldición del aventurero: cuando todo está en calma… se viene la desgracia.
Mientras paseábamos por el mercado disfrutando de no estar huyendo, luchando o accidentalmente provocando un pandemonium, una voz estruendosa rompió la paz: —¡¡UN CÍCLOPE SE DIRIGE A LA CIUDAD!!
Gritos, pánico, gente desmayándose.
Un tipo vomitó en su propio casco.
Azreth se metió dentro de mi camisa sin pedir permiso.
Yo solo alcé la ceja.
—¿Cíclope?
¿Qué sigue?
¿Un dragón con patines?
Fuimos directo a la posada por nuestras cosas.
La idea era sencilla: huir discretamente como cobardes con estilo.
Pero al llegar, nos esperaba el elfo fisicoculturista, el director del gremio, bloqueando la puerta como una estatua de mármol viva con abdominales de muerte.
—Grupo de Víctor —dijo con voz que hacía eco—.
El cíclope ha devorado a todos los aventureros que enviamos.
Es su turno.
—¿Y si no queremos?
—pregunté con una sonrisa amable.
—Entonces su próxima misión será limpiar intestinos de cíclope.
Desde adentro.
—¿Eso cuenta como trabajo oficial del gremio?
—Veinte monedas de oro y panqueques.
—Estoy dentro.
El cíclope era enorme.
Su ojo parecía una luna de sangre con conjuntivitis.
Caminaba entre árboles como si fueran briznas de césped, gruñendo y babeando.
Traía un garrote que, sin duda, había sido una torre de vigilancia en otra vida.
Alice se lanzó con su espada como toda una heroína, Ahyeli brillaba como luciérnaga en esteroides lanzando hechizos, y yo me dedicaba a lanzar cosas desde los arbustos.
(Primero piedras, luego una salchicha, luego a Azreth, él volvió, ofendido.) A pesar de todos nuestros ataques, el cíclope no caía.
Resistía espadazos, bolas de fuego, gritos de Ahyeli diciéndole “¡Eres un niño malo!” sin contexto alguno.
Era invencible.
Hasta que… —¡¿Qué está haciendo?!
—gritó Alice.
El cíclope, en medio de un rugido, se llevó ambas manos al cuello.
Tosió.
Tosió más fuerte.
Babas volaban por todos lados.
Luego espuma.
Mucha espuma.
Se estaba ahogando.
—¿Le dimos algo?
—pregunté.
—¡No!
—dijo Ahyeli, flotando confundida.
—¿Se atragantó con el orgullo?
—preguntó Azreth.
Con un último quejido de ultra grave, el cíclope cayó de rodillas, se tambaleó como torre borracha… y colapsó como un árbol podrido.
Muerto.
Silencio.
Y luego… espuma.
Mucha, el tamaño de una fuente de algún parque.
De entre esa espuma, como un héroe de otro mundo emergiendo de una nube de leyenda, apareció el huevo.
Sí.
El huevo.
Nuestro huevo.
Ese huevo que no ha eclosionado en semanas pero que Ahyeli cuida como si fuera su hijo.
Estaba ahí.
Iluminado por el atardecer, cubierto de baba cíclope, brillando ligeramente como si dijera: “Yo lo maté.” —¿QUÉ…?
—logré decir.
—¡ES UN MILAGRO!
—gritó Ahyeli levantando el huevo como si fuera la espada de un rey perdido.
—¿Cómo demonios llegó ahí?
—preguntó Alice.
—¿Y por qué parece orgulloso?
—agregó Azreth.
Y lo peor de todo… ¡Lo estábamos creyendo!
El elfo fisicoculturista llegó al lugar justo a tiempo para ver el cadáver del cíclope y al huevo sobre su pecho, como una ofrenda al sinsentido.
—Impresionante —dijo, con una reverencia hacia el huevo—.
Su criatura es formidable.
—Gracias —respondió Ahyeli, más seria de lo habitual—.
Es que tiene a quién salir.
Yo solo me tapé la cara.
—Mi vida ha sido secuestrada por un chiste con cáscara.
Esa noche, comimos panqueques, cobramos nuestra recompensa, y nadie supo jamás cómo demonios terminó el huevo dentro del cíclope.
Pero desde ese día, la leyenda del huevo asesino de cíclopes comenzó a circular por las tabernas de Ciudad Ilustre.
Y así terminó otro capítulo en la historia de nosotros, los aventureros del caos.
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