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El día en que me robé a la Hija del Rey Demonio - Capítulo 32

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  4. Capítulo 32 - 32 Capítulo 32 El ex la farsa y el trío improvisado
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32: Capítulo 32: El ex, la farsa y el trío improvisado 32: Capítulo 32: El ex, la farsa y el trío improvisado Hay mañanas en las que uno se despierta y sabe que algo va a salir mal.

Y luego están las mañanas como esta, en las que te despiertas, te sientes bien, desayunas tranquilo… y justo cuando crees que todo va a salir perfecto, aparece él.

El pasado encarnado, un espíritu maligno con gel para el cabello y sonrisa de “nadie me pidió venir, pero igual vine”.

Estábamos en el gremio, entregando informes, charlando con el elfo fisicoculturista (como uno hace cualquier martes de reportes), cuando la recepcionista elfa dijo con su voz monótona de siempre: —Alice, te busca un sujeto con un ramo de flores y una actitud insoportablemente romántica.

—No puede ser… —susurró Alice, tan pálida que parecía un hechizo de invisibilidad mal hecho.

Entonces entró él, Nérick.

Cabello perfecto, sonrisa resplandeciente, ropa sin una arruga… y la presencia de alguien que aún vive creyendo que los gestos dramáticos son lo mejor para conquistar a una chica.

Sostenía un ramo de rosas con glitter y un estuche pequeño que solo podía ser dos cosas: un anillo o veneno.

Aunque conociendo a Nérick, tal vez ambas.

—¡Alice!

¡Mi flor de invierno, mi luz perdida, mi destino incierto!

Yo escupí mi té, Alice sonrió, con esa sonrisa falsa que pone cuando está considerando si vale la pena prenderle fuego a alguien.

—Nérick…

Qué… inesperado.

—¡He vuelto para ti!

Me entrené, maduré, me deshice de mi dependencia emocional.

¡Y me hice amigo de un elfo que me dio este perfume exótico!

Sí, olía a canela con desesperación.

Yo di un paso adelante, porque sabía que esta clase de individuos se alimentan del espacio personal.

—Hola…

Víctor, compañero, aventurero, ladrón… y por cierto —le pasé un brazo por los hombros a Alice—, su novio.

—¿Novio?

—dijo Nérick, como si hubiera tragado algo muy ácido.

Alice, en su brillante momento de improvisación (y ligera sed de de ver al mundo arder), asintió.

—Y no solo eso… —giró hacia Ahyeli que justo entraba, con su huevo bajo el brazo y cara de “¿Qué dulce comeré ahora?”—.

Esta es Ahyeli.

Mi otra pareja.

Azreth literalmente se cayó del hombro al suelo.

—¿Tú… tienes una relación con los dos?

—preguntó Nérick, pestañeando tan rápido que parecía que iba aconvulsionar en cualquier momento .

—¡Sí!

—dije yo, porque ya estábamos montados en ese dragón—.

Es una relación no convencional, emocionalmente honesta, espiritual, legal en el Reino de las Nubes Altas (la verdad no sé si existe)… y completamente real.

—El amo y Alice me cuidan, me alimentan, y me dejan comer dulces—añadió Ahyeli, con orgullo.

—Y… ¿Ese es de ustedes?

—dijo Nérick, señalando el huevo con cautela.

—¡Es nuestro hijo!

—gritó Ahyeli.

Yo quise morirme, el rostro de Nérick pasó por todas las emociones posibles: tristeza, confusión, “¿es esto un culto?”, “¿puedo competir contra un ave?”, y por último, derrota dramática.

Se hincó con lágrimas contenidas.

—Alice… si algún día necesitas volver al amor de un solo hombre… yo estaré en las montañas del reino, esperando, con mi guitarra.

Y se fue.

Así, con el viento soplando su capa como si fuera parte de una novela barata.

Alice suspiró con alivio.

—Gracias por acarme del problema .

—Estoy acostumbrado —respondí—.

Y aún me estoy preguntando si esto cuenta como poliamor, circo o accidente social.

Ahí Ahyeli nos abrazó a los dos.

—Me encanta nuestra familia.

—No somos una familia, Ahyeli.

—¡Shhh!

Que el niño está escuchando —dijo, acariciando el huevo.

Y así terminó otro día normal, incómodo y absurdamente hilarante en nuestra vida.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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