El día en que me robé a la Hija del Rey Demonio - Capítulo 53
- Inicio
- Todas las novelas
- El día en que me robé a la Hija del Rey Demonio
- Capítulo 53 - 53 Capítulo 53 Fuerza sobrehumana
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
53: Capítulo 53: Fuerza sobrehumana 53: Capítulo 53: Fuerza sobrehumana Esa noche, llegamos a la posada y nos topamos con Ariane cargando un equipaje que parecía haber sido diseñado por un gigante loco.
No podía dejar que lo llevara sola, así que me lancé al rescate mientras las chicas apartaban una mesa y pedían la comida.
—¿Necesitas ayuda con eso?
—pregunté, mientras mis brazos empezaban a temblar y Ariane pedia su habitación.
—Si crees poder, adelante —respondió con esa sonrisa burlona que me hacía querer gritarle y abrazarla al mismo tiempo.
La enorme maleta era imposible.
Cada intento mío era un espectáculo de debilidad absoluta, y justo cuando pensaba que iba a caer de bruces al suelo, Ahyeli simplemente lo levantó como si fuera una almohada.
Lunito me miró con horror y un poco de incredulidad, mientras Azreth se dedicaba a devorar todo lo que tenía en el plato que le acababan de servir, como si nada de esto le importara.
Alice solo se rió, disfrutando mi sufrimiento.
—¿Por qué no mejor dejas que te ayude?
—dijo Ahyeli mientras subía con facilidad las cosas por las escaleras, haciendo que me sintiera como un simple muñeco de trapo.
Finalmente, logramos subir todo y nos unimos a Ariane en la cena.
Nos contó sobre su negocio ambulante: amuletos, lecturas de la suerte… y de paso, me lanzó coqueteos como si fueran proyectiles con esos ojos que parecian hipnotizar.
Lunito gruñó un poco y subió a mis piernas como un pequeño torbellino de indignación, mientras Ahyeli se cruzaba de brazos, roja como un tomate hacindo pucheros.
Alice, por supuesto, no pudo contener la risa.
—Si no me sigues el juego, Víctor, prepárate para caer rendido ante mi encanto —dijo Ariane, meneando las cejas de manera exagerada.
Intenté concentrarme en la comida, pero entre Lunito lanzándome miradas asesinas y Ahyeli lanzándome dagas con la mirada, fue imposible.
Después de la cena, todos nos retiramos a dormir.
Mientras me acomodaba y Ahyeli me abrazaba, no podía dejar de preguntarme cómo alguien podía tener tanta fuerza sin siquiera parecer entrenada… como si mi dulce fénix tuviera un clon con tacones y sonrisa burlona.
A la mañana siguiente, mientras desayunábamos rápido, Ariane se despidió con esa reverencia elegante que parecía salida de un cuento de vampiros, y nos dejó con la cabeza llena de preguntas: —Me dirijo a otra ciudad, pero volveré —dijo, guiñándome un ojo, dejando claro que había disfrutado cada segundo de mi sufrimiento.
La vimos irse y todos nos miramos.
Lunito bufó, Ahyeli cruzó los brazos y Alice se rió tanto de ella que casi se atraganta.
Yo solo podía pensar: “Bueno, la hemos conocido… y estoy seguro de que volveremos a ver su sonrisa irritante, sin importar lo que digan Lunito o Ahyeli”
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com