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El día en que me robé a la Hija del Rey Demonio - Capítulo 6

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  4. Capítulo 6 - 6 Capítulo 6 Dos semanas mazmorras y bandidos torpes
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6: Capítulo 6: Dos semanas, mazmorras y bandidos torpes 6: Capítulo 6: Dos semanas, mazmorras y bandidos torpes Dos semanas habían pasado desde que comencé el entrenamiento formal con Alice y, para ser honestos, los avances eran mejores de lo que esperaba.

No es que hubiera dejado de ser un desastre, pero al menos ahora el desastre tenía un poco más de estilo (o eso me gusta pensar).

Nuestra rutina consistía en cazar monstruos en la mazmorra para principiantes, que, por cierto, no era más que una cueva oscura y polvorienta con algunas trampas anticuadas y criaturas que parecían sacadas de una convención de bichos ridículos.

Ahí nos topamos con monstruos de lo más “inofensivo”: Slimes pegajosos: parecían gelatinas malvadas que más bien daban ganas de hacerles un flan.

Goblin torpes: si ser pequeño e incompetente fuera un talento, estos chicos serían los reyes.

Murciélagos chillones: básicamente pájaros que no sabían volar y hacían más ruido que daño.

Ratas gigantes: que, por supuesto, tenían más carisma que nosotros.

La cacería había sido un éxito inesperado, y el botín acumulado (unas cuantas monedas, hierbas raras y armas básicas que probablemente nadie usaría) era suficiente para preparar otro viaje cuando decidamos.

Sin embargo, la noticia de que la hija del Rey Demonio había desaparecido (por mi culpa, en caso de que lo olvidaran) ya había corrido por todo el reino humano como pólvora.

Y como era de esperarse, me topé con los bandidos que nos habían dado problemas antes, esa “banda” de inútiles que parecía más un grupo de turistas perdidos que una amenaza real.

>¿Qué hacen ustedes por aquí?

—les preguntó Alice con una sonrisa que olía a problemas.

>Nada, solo…

explorando —respondió el líder bandido, con cara de niño que ha sido pillado robando galletas.

Nos adentramos en la mazmorra juntos, o mejor dicho, ellos nos siguieron a regañadientes y con muchas miradas de “esto va a salir mal”.

Pero sorpresa: esta vez, la salida no estaba donde la recordábamos.

Nos habíamos perdido, y en una mazmorra sin señal de celular, eso no es bueno.

>Perfecto —comenté—.

Ahora estamos atrapados con un grupo de inútiles armados con nada más que mala actitud.

Y ahí comenzó la pelea épica (en teoría): Espadas chocaban con más ruido que fuerza, patadas que parecían bailes mal coordinados y golpes con objetos al azar: un barril voló, una lámpara se rompió y un goblin gritó algo que parecía una disculpa.

>¿En serio creen que pueden con nosotros?

—gritó uno de los bandidos, resbalando y cayendo al suelo con la gracia de un saco de papas.

Alice y yo nos miramos, sin decir palabra, y atacamos coordinados.

Mi bola de fuego, aunque aún rudimentaria, hizo un buen trabajo en intimidarlos (o al menos en hacerlos correr como si hubieran visto un dragón).

Alice, con su agilidad y magia controlada, no les dio oportunidad.

En menos de lo que pensé, la mazmorra quedó en silencio, salvo por los jadeos de los bandidos derrotados.

>Creo que deberían considerar un cambio de carrera —dije mientras los empujaba hacia la salida—.

Sugiero algo sin riesgo, como…

ser jardineros.

Los llevamos al alguacil de la ciudad, quien nos miró con cara de “por fin alguien hace algo útil”.

>Gracias por traer a estos torpes —dijo—.

Como recompensa, pueden quedarse con sus pertenencias.

Alice y yo nos miramos.

El botín no era gran cosa, pero para mí, que apenas estaba aprendiendo a no quemar mis dedos, fue una victoria importante.

Mientras cargábamos las “riquezas” de los bandidos (un saco de monedas oxidadas, una espada que apenas servía para cortar pan y un montón de ropas malolientes), no pude evitar sonreír.

>Bueno, al menos esta vez no incendiamos nada —comenté, tratando de sonar orgulloso.

>Por ahora —respondió Alice con una sonrisa sarcástica—.

Pero no te emociones demasiado.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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