Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

El día en que me robé a la Hija del Rey Demonio - Capítulo 65

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. El día en que me robé a la Hija del Rey Demonio
  4. Capítulo 65 - 65 Capítulo 65 Al calor de las copas
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

65: Capítulo 65: Al calor de las copas 65: Capítulo 65: Al calor de las copas Breve explicación de las razas capítulo…

no sé.

según yo, Víctor: Bueno, mientras seguimos con este viaje lleno de locuras, quizá te estés preguntando: “Oye, ¿qué demonios es un draconiano?” Pues bien, te lo voy a contar… más porque Alice insiste en que “debo culturizarme” y porque Maelon me prestó un bestiario que, por cierto, tenía más letras pequeñas que contrato de préstamo.

Los draconianos son básicamente humanos con un bonus de dragón: escamas en algunas partes del cuerpo, cuernos, alas o cola (depende de la genética) y, para rematar, la habilidad de transformarse en un dragón completo: fuego, garras, alas y todo el paquete.

Importante: no confundir con los Dragonewts, esos son dragones mucho mas pequeños con forma humanoide, personalmente nunca he visto uno, pero espero que no sean tan orgullosos como los dragones normales.

Ahora, seguro estás pensando: “Bien, ¿pero de dónde salieron?” Pues la respuesta es tan obvia que duele: un dragón y un humano se enamoraron, y ¡pum!, nació el primer draconiano.

(No quieres los detalles.

Créeme.

Yo tuve que leerlos en el libro, y todavía estoy perturbado).

De ahí en adelante, la cosa se fue repitiendo hasta que se convirtieron en una raza establecida.

Por cierto, dato curioso: ese primer draconiano terminó siendo un fundador de la Iglesia de la Iluminación.

Sí, así como lo oyes.

En cuanto a su carácter, a diferencia de lo que uno esperaría, los draconianos no son gente belicosa ni nada de eso.

Son más bien tranquilos, les gusta la música, el baile y la vida en comunidad.

La mayoría son puros, pero también se han mezclado con otras razas.

La única que yo conozco así es Alice: mitad draconiana, mitad demonio… un cóctel explosivo, literalmente.

¿Quieres saber más de los demonios?

Pues tendrás que esperar, porque eso da para otro capítulo entero y, sinceramente, prefiero no ganarme otra patada de Alice por andar metiendome dónde no me llaman.

Ahora el viaje: Llevábamos días caminando como burros de carga, sorteando caminos polvorientos y evitando posibles puestos de guardia de la Orden de los Lamentos (no nos detuvimos a averiguar).

Así que, cuando por fin encontramos un claro tranquilo y sin bichos gigantes queriendo comernos, sacamos las provisiones y, bueno… también la botella de licor barato que Azreth había escondido.

—Por el viaje —dijo, levantando su jarra improvisada.

—Por el futuro del equipo —respondió Alice, con ese tono de princesa seria, aunque ya tenía las mejillas un poco coloradas.

—Por que no falte el desayuno mañana —grité yo, porque alguien tenía que ser honesto.

Ahyeli solo se rió, con esa risita angelical, y bebió de golpe.

Gran error: dos tragos después, ya estaba desparramada contra Lunito, abrazada como si el pobre cachorro fuera su peluche personal.

Lunito, noble como siempre, solo suspiró y cerró los ojos.

Yo, en cambio, empecé a sentir el calor del licor subir como fuego de dragón por la garganta.

Azreth reía de cualquier cosa y Alice… Alice me miraba más de la cuenta.

La conversación, inevitablemente, se puso profunda.

—¿Y tú, Víctor?

—preguntó Alice, con esa mirada que siempre parece que me está evaluando—.

¿Qué esperas del futuro?

Yo, que nunca pienso demasiado en esas cosas porque vivo al día (y porque cada vez que pienso en el futuro termino con miedo de arruinarlo), me encogí de hombros.

—Supongo que… quiero una familia.

Algún día.

Una vida tranquila.

Sin dragones, sin demonios, sin gente tratando de matarme cada semana.

¿Es mucho pedir?

Tragué saliva.

Con alcohol en el cuerpo todo se siente el doble: la vergüenza, los nervios, la necesidad de huir corriendo.

Ella se quedó en silencio, mirándome fijamente, como si buscara en mi cara alguna respuesta que yo mismo no sabía dar.

Y entonces pasó.

Un instante.

Un parpadeo.

Alice se inclinó y me besó.

Sí, me…

besó Fue rápido, inesperado,Duró poco, pero suficiente para que mi cerebro se reiniciara tres veces y mi corazón pensara que acababa de correr una maratón y me dejó el corazón martillando como si alguien me hubiera lanzado un rayo de frente.

Cuando se separó, abrió mucho los ojos, como si recién hubiera despertado de un sueño.

—¡I-idiota!

—exclamó, y me abofeteó antes de darse la vuelta y correr hacia su manta para acostarse.

Yo me quedé sentado, con la mejilla ardiendo y la cabeza dándome vueltas.

—…vale, eso definitivamente fue el alcohol —murmuré.

No dormí nada esa noche.

Y al amanecer, cuando nos levantamos con la resaca golpeándonos como ogros enojados, nadie dijo una palabra del asunto.

Alice actuaba como si nada hubiera pasado, Azreth silbaba con cara de “yo no vi nada” y Ahyeli, bendita inocente, preparaba el desayuno mientras me abrazaba toda emocionada por la aventura que nos esperaba.

Yo, por mi parte, solo quería que el desayuno de Ahyeli incluyera algo fuerte para olvidar…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo