Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

El día en que me robé a la Hija del Rey Demonio - Capítulo 66

  1. Inicio
  2. El día en que me robé a la Hija del Rey Demonio
  3. Capítulo 66 - 66 Capítulo 66 El puente de las sombras Parte 1
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

66: Capítulo 66: El puente de las sombras Parte 1.

Víctor 66: Capítulo 66: El puente de las sombras Parte 1.

Víctor Nunca pensé que un simple puente pudiera causarme tanto estrés, y créanme, después de todo lo que hemos pasado, uno ya espera explosiones, ladrones y monstruos de tres cabezas… pero un puente maldito que te muestra tus peores miedos… eso sí que es raro.

Ahí estaba, colgando sobre un abismo que parecía querer tragarnos a todos, con tablas viejas crujientes y cuerdas que más parecían hechas con hilitos de araña que con fibra resistente.

Alice me miraba, con sus ojos enormes, tratando de disimular la preocupación que claramente sentía.

Ahyeli estaba tranquila… demasiado tranquila para mi gusto.

Lunito, por supuesto, brincaba arriba de la cuerda como si fuera un simple columpio.

Y Azreth… bueno, Azreth simplemente estaba ahí, con esa expresión de “yo soy un Luzdrake, nada me asusta” que me sacaba de quicio.

—Bueno, chicos —dije, intentando sonar confiado—, no veo nada que pueda ir mal.

Es solo un puente.

Sólo un puente colgante con un abismo debajo y maldición incluida… El puente se extendía frente a nosotros colgando en el abismo, cada tablón parecía estar a punto de quebrarse, y más abajo no había nada.

Nada de nada.

Solo oscuridad.

—Genial, seguro es un puente encantado para turistas —murmuré, intentando sonar gracioso.

Nadie rió.

La voz del guardián del puente aún resonaba en mi cabeza: “Para cruzar, deben enfrentar el miedo que llevan dentro.

Si logran resistirlo, podrán seguir.

Si caen, sus mentes quedarán atrapadas en la sombra para siempre”.

Perfecto.

Lo único mejor que una caminata nocturna es una caminata nocturna con riesgo de quedar como verdura.

—Yo cruzo primero —dije, con más valor en la boca que en el pecho.

Alice alzó una ceja, como siempre.

Azreth suspiró.

Ahyeli me miró con esos ojos de cachorro preocupado.

Lunito solo se sentó a mirar, como si esto fuera un espectáculo de circo.

Di el primer paso.

El puente crujió.

El aire se volvió pesado, casi sólido, como si quisiera aplastarme.

Y entonces lo vi.

No era el puente.

Era yo.

Un reflejo de mí, en el otro extremo.

El otro Víctor estaba más delgado, con ropa rota, con el cubo mágico en la mano… pero vacío.

Sus ojos no tenían brillo, como si todo lo que hacía no sirviera de nada.

A su lado estaban mis compañeros.

Alice, Azreth, Ahyeli… pero no estaban conmigo.

Estaban con él.

—Nunca fuiste suficiente —dijo mi reflejo, con mi voz, pero más cruel.

—Solo un ladrón de poca monta jugando a ser héroe.

Tus amigos te siguen porque no tienen alternativa.

El día que encuentren a alguien mejor, te dejarán.

Tragué saliva.

El reflejo cambió.

Vi a mi padre, mirándome con la misma expresión decepcionada que recordaba de niño cuando metía la pata en un robo.

“No tienes madera, Víctor.

Nunca serás como yo”.

El piso tembló.

El abismo me llamaba.

Y por un segundo… quise soltarme.

Pero entonces recordé algo.

Alice gritando porque había monstruos.

Azreth dándome palmaditas en el hombro cuando las cosas se ponían feas.

Ahyeli pegada a mí como si no hubiera un mañana.

Incluso Lunito, cuando apenas hablaba, siempre buscándome con la mirada.

Sí, soy un ladrón.

Sí, soy un desastre.

Pero soy su desastre.

Apreté los puños.

—¿Sabes qué, reflejito deprimente?

—le dije a mi sombra—.

Tal vez no soy suficiente para el mundo, pero lo soy para ellos.

Y eso me basta.

El reflejo gritó, se quebró como vidrio y se deshizo en humo.

El aire volvió a fluir.

El puente dejó de crujir.

Y de pronto, estaba al otro lado.

Me giré y grité: —¡Siguiente!

Por dentro me temblaban las piernas, una lagrima caía por mi rostro.

Por fuera… bueno, fingí que todo estaba bajo control.

Como siempre

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo