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El día en que me robé a la Hija del Rey Demonio - Capítulo 83

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  4. Capítulo 83 - 83 Capítulo 83 Un pedacito de tí
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83: Capítulo 83: Un pedacito de tí 83: Capítulo 83: Un pedacito de tí Es el sexto día, uno antes del enfrentamiento contra el padre de Alice, me duele hasta el cabello y estoy tan cansado que no quise salir a explorar la capital.

Ahyeli y Lunito jugaban con Lana, a ella le encantan mucho los animales así que no es de extrañar que juegue con un fénix lunar y con un cachorro de manticora, además de su enorme serpiente de jungla y el dragón de tierra, además son tan amigables que la serpiente resultó ser vegetariana, Lana la rescató hace tiempo y la convirtió en su familiar, la alimenta con las sobras de las ensaladas y los vegetales que no se venden de los mercados.

Yo en cambio decidí mejor conocer el castillo, no porque fuera a robar algo, está vez solo en plan turista.

Alice se ofreció a darme el recorrido comenzando desde la cocina.

Alice me llevó de sala en sala, como si quisiera mostrarme cada rincón del castillo.

Sus pasos resonaban suaves contra el mármol, y yo iba detrás, sintiéndome como si estuviera en otro mundo.

Había cuadros de paisajes lejanos, esculturas tan perfectas que parecía que respiraban, vitrinas llenas de reliquias… y yo, que no podía dejar de pensar que un estornudo mal colocado me condenaría a trabajos forzados de por vida.

—¿Por qué me muestras todo esto?

—pregunté al fin, intentando disimular mi incomodidad.

Ella se detuvo frente a un ventanal, y la luz que entraba iluminó sus ojos de una forma que me hizo olvidar por un segundo dónde estaba.

—Porque confío en ti más que en cualquier otra persona.

No supe qué contestar.

Confiar en mí era como confiar en un candado oxidado, que tal si en verdad recaía y robaba algo, sin embargo, en su voz no había duda.

Me llevó a una sala distinta, más pequeña, íntima.

Los cuadros de aquí no tenían marcos lujosos ni eran obras famosas; eran más… personales.

Pinturas de paisajes tranquilos, flores, escenas sencillas.

El aire olía a madera vieja y pintura seca, como si todo el lugar guardara un pedazo de ella misma.

—Elige uno —dijo de repente.

—¿Qué elija?

—Sí.

Esta colección es mía, y no tengo con quién presumirla.

Elige uno, anda.

Te prometí una recompensa si me traías a casa.

Me quedé mirando las paredes, con esa sensación de que cualquier decisión podía romper algo.

Al final, me acerqué a un cuadro sencillo: un campo de flores en tonos cálidos, bañado por el sol.

No tenía dragones, ni demonios, ni paisajes grandiosos.

Solo paz.

—Ese —dije.

—Puedes venderlo si quieres.

Ahora es tuyo.

Negué con la cabeza.

—No.

Lo voy a conservar.

Es bonito.

Se verá bien en la sala de la casa… además, servirá para que Ahyeli y Lunito no te extrañen tanto.

Sentí un silencio pesado después de decirlo, como si mis palabras hubieran golpeado demasiado fuerte.

—Víctor… —murmuró.

Me forcé a sonreír, aunque el nudo en mi garganta no me dejaba.

—Sabemos que no le puedo ganar a tu padre.

Nos vas a hacer mucha falta… Ella me tomó de la mano, despacio, como si temiera que me apartara.

Y luego me abrazó.

No fue un gesto impulsivo ni una formalidad; fue un abrazo verdadero, cálido, tembloroso.

—Eres mi mejor amigo, Víctor.

Con ustedes sentí la libertad.

Por fin pude ser yo misma.

Y aunque realmente era yo quien a veces cuidaba tu espalda junto con Ahyeli… fui feliz con ustedes.

Yo también la abracé, sin decir nada.

Qué podía responder a eso.

Me limité a quedarme allí, con la cabeza apoyada en su hombro, como dos amigos que saben que se están despidiendo.

Afuera el viento golpeaba contra las ventanas, y dentro de mí algo gritaba que esta sería la última vez que sentiría ese calor.

Pero mientras la tenía en mis brazos, entendí una cosa: aunque ella dijera que era feliz conmigo, era yo el que se sentía afortunado.

Porque Alice, la princesa demonio, me estaba regalando lo único que jamás había esperado de alguien como ella: su verdadero yo.

Y, en ese instante, la idea de perderla se volvió insoportable.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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