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El día en que me robé a la Hija del Rey Demonio - Capítulo 86

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  4. Capítulo 86 - 86 Capítulo 86 Cómo un rayo
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86: Capítulo 86: Cómo un rayo 86: Capítulo 86: Cómo un rayo Vale… llegó el momento.

Lunito está fuera de combate, Ahyeli también… y yo estoy aquí, en medio de una arena contra el mismísimo Rey Demonio.

Claramente, he tomado todas las malas decisiones posibles para llegar hasta este glorioso instante de mi vida.

El rey me mira cruzado de brazos, con esa sonrisa de “bueno, niño, tu turno”.

Y yo, como todo estratega nato, sonrío de vuelta y digo: —Todavía no he terminado… ¡Aún no me he quedado sin familiares!

La expresión del rey cambia.

Por primera vez en todo el combate, parece sorprendido.

Sí, señor Don Rey Demonio, no has visto todo todavía.

—¿Otro familiar?

—pregunta, alzando una ceja.

—Sí.

—Levanto mi cuarzo con dramatismo digno de una obra de teatro.

—¡Goldie, es tu turno!

Del cuarzo brota una pequeña bolita de luz dorada que desciende lentamente hasta tocar el suelo.

Y ahí está: Goldie.

Mi pequeña y adorable Nymphaya en forma de zorrito mágico Traída directamente desde la tierra de las hadas.

Con sus orejas peludas, colita esponjosa y mirada de “voy a electrocutarte y te va a gustar”.

—¿Eso es en serio?

—pregunta el rey, conteniendo la risa.

—Más de lo que cree, alteza.

Goldie… ¡ATAQUEEEEE!

Y entonces, mi pequeño bolita de ternura abre el hocico… y comienza a lanzar sus ataques.

¡Bum!

¡Bum!

¡ZAP!

Rayos globulares salen disparados como si fuera un festival electrizante de fuegos artificiales.

El rey intenta esquivar.

Lo hace bastante bien… para un señor mayor con capa.

Pero no lo suficientemente bien: dos rayos le impactan en el torso y lo obligan a retroceder un par de pasos.

¡Sí!

¡Punto para Goldie!

—Muy bien, pequeña… —gruñe el rey, sacudiéndose el polvo —Veo que sabes dar pelea.

Goldie sonríe y entonces se transforma en un rayo puro, zigzagueando por la arena como un relámpago travieso.

El rey intenta seguirle el paso, pero Goldie es rápida, brillante y eléctricamente molesta.

—¡Ve, Goldie!

¡Demuestra tu poder!

—le grito como entrenador de cierta franquicia de bolsillo de bajo presupuesto.

Pero el rey es… bueno, el rey demonio.

Golpea el suelo con el puño, y de la arena comienzan a surgir picos de roca afilados, uno tras otro.

Goldie esquiva algunos, pero un par la golpean en pleno vuelo, haciéndola girar y estrellarse contra el suelo.

—¡Goldie!

—grito, pero antes de que pueda entrar en pánico, el zorrito sacude la cabeza y lanza una mirada determinada.

El rey la agarra de un salto, sujetándolo con una sola mano como si fuera un peluche rebelde.

—Buen intento, enana… —dice el rey.

Pero Goldie no es cualquier bola de pelos.

Se convierte en relámpago puro otra vez, ¡y se le escapa de la mano!

Deja al rey con la mano chamuscada y una expresión de “esto se está volviendo irritante”.

Goldie vuelve a la carga, repitiendo su lluvia de rayos globulares.

El rey chasquea los dedos, y las rocas que había hecho surgir se cubren de cobre como si acabara de contratar a un electricista profesional.

Y claro… ahora son pararrayos, los hermosos rayos dorados se desvían todos hacia esas malditas columnas metálicas.

—¡Eso es trampa!

—mascullé indignado (obviamente no era trampa).

—No es trampa… es estrategia —responde el rey con esa sonrisa de “Creo que ya mejor termino con esto”.

Y entonces, se mueve.

No camina, no corre… desaparece y reaparece entre las rocas como si el suelo fuera parte de él.

En un parpadeo, aparece detrás de Goldie y… PAM.

Le da un golpe abierto, seco y preciso.

Mi zorrito cae dando vueltas en el aire y aterriza en el suelo con un pequeño “pip”.

Y luego termina inconsciente fuera de la arena.

—¡Goldie!

—corro unos pasos, pero me detengo.

No puedo salir del círculo mágico.

El rey sacude su capa, como si se hubiera quitado el polvo después de podar el jardín.

—Bueno, chico… parece que ya solo quedas tú —dice con tono de satisfacción.

Y sí… ya solo quedo yo.

Víctor.

El Ladrón, El turista, El idiota que firmó su sentencia de muerte frente a todo un reino.

—Perfecto… —resoplo mientras acomodo la espada con cero elegancia—.

Ahora sí… como dijo un sabio…

“¡Hoy no es un buen día para morir!” REFLEXIONES DE LOS CREADORES KuroUsagi89 No suelo escribir en esta parte de los capítulos, pero me complace saber que hay gente que los está leyendo.

Debo decir que esto aún no termina, aún faltan cosas por contar y el enfrentamiento contra el Rey no es el ni el principio de lo que se viene, a Víctor aún le faltan cosas por aprender y experiencias por vivir.

Gracias por leer mi historia y espero la disfrutesbal leerla como yo al escribirla, cuénteme que personaje es tu favorito y ¿porque?

te invito a leer mis demás historias (están en pausa para centrarme en ésta) y que las disfrutes.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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