El día que me echaron de la familia rica, tuve un matrimonio relámpago con un magnate - Capítulo 6
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- Capítulo 6 - 6 Verdaderamente diabólico
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6: Verdaderamente diabólico 6: Verdaderamente diabólico Chloe sintió que se le saltaba el corazón.
Luchó por mantener la calma y dijo: —No soy muy silenciosa al dormir.
Si alguna vez te molesto, puedes despertarme.
Jasper se acercó a ella, con una sonrisa maliciosa dibujada en su rostro increíblemente apuesto.
—¿Cómo de poco silenciosa?
Pues…
—¿Tanto como para que puedas aprovecharte de mí?
Chloe lo miró fijamente durante un momento.
—¡Doy puñetazos!
Si te molesta, puedes pedir a los sirvientes que me preparen otra habitación.
—Oh —Jasper soltó una risita grave y seductora—.
No te preocupes.
Aguanto bien los golpes.
Chloe apretó los labios sin decir nada.
No era de las que se alteraban con facilidad, pero parecía que nunca podía mantener la compostura cerca de Jasper Lockwood.
«Este hombre es ridículamente encantador».
—Vete a dormir primero.
Todavía tengo trabajo que hacer —añadió Jasper.
Al oír esto, Chloe suspiró aliviada para sus adentros.
«Tengo que dormirme antes de que Jasper termine de trabajar».
«De lo contrario, con ese hombre tan endemoniadamente apuesto cerca, quizá no pueda pegar ojo».
Jasper se fue al estudio.
Tras ducharse, Chloe se dispuso a irse a dormir.
Se quedó mirando la enorme cama, aquella en la que Jasper dormía cada noche, y dudó un buen rato antes de acabar por tumbarse.
Su aroma limpio y singularmente masculino la envolvió, y el corazón de Chloe se agitó de una forma extraña.
Cerró los ojos, intentando dormirse rápido.
Pero el sueño no llegaba.
Pasó un tiempo indeterminado antes de que la puerta se abriera de repente.
Jasper entró a grandes zancadas.
Chloe mantuvo los ojos cerrados y se quedó completamente inmóvil, como si estuviera profundamente dormida.
Jasper contempló su deslumbrante rostro dormido, y su mirada se intensificó.
De repente, se inclinó y se acercó a sus suaves labios rosados.
Su intención era besarla apasionadamente, pero se detuvo en seco al ver cómo le temblaban ligeramente las pestañas.
En lugar de eso, se limitó a susurrar: —Buenas noches.
Dicho esto, se enderezó y salió de la habitación.
Cuando oyó cerrarse la puerta, Chloe abrió los ojos.
El aroma fresco y limpio del hombre aún flotaba en el aire, y su corazón seguía palpitando con fuerza.
«Me resulta muy difícil de entender.
No creo que se haya enamorado de mí en una sola noche.
Está claro que se casó conmigo por las acciones de la empresa, así que, ¿a qué viene todo esto?».
Iba a ser una noche en vela.
Jasper se fue a la habitación de invitados de al lado.
Él tampoco podía dormir y tuvo que darse un par de duchas de agua fría antes de poder calmarse por fin.
A la mañana siguiente…
La falta de sueño hizo que ambos parecieran algo cansados.
Pero eso no disminuía en absoluto su deslumbrante belleza.
Henry evaluó sus expresiones con disimulo, diciéndose a sí mismo: «¿Será que el Segundo Maestro y la Señora han estado dale que te pego toda la noche?».
«Aunque, pensándolo bien, sería lo normal.
Después de todo, él se ha estado conteniendo durante mucho tiempo».
En la mesa, Chloe comía de manera lenta y deliberada.
De repente, Jasper dijo: —Chloe, ¿por qué no vuelves a dormir un rato?
Los palillos de Chloe se quedaron suspendidos en el aire.
Tras una pausa de dos o tres segundos, dijo: —No hace falta.
—Anoche no dormiste bien.
Chloe lo miró a la cara.
—¿Tú tampoco dormiste bien anoche, verdad?
Jasper soltó una risita.
—Entonces, ¿qué te parece si…
vamos a dormir juntos?
—…
Tras un momento de silencio, un brillo de astucia destelló en los hermosos ojos de Chloe.
Las comisuras de sus labios se curvaron en una media sonrisa y, de repente, dijo: —Está bien.
«Anoche ni siquiera se quedó en la misma habitación que yo.
Es imposible que Jasper falte al trabajo para dormir conmigo a plena luz del día».
Ahora le tocó a Jasper quedarse boquiabierto.
Tras unos segundos, volvió a reírse.
—Entonces, vayamos justo después de desayunar.
Al escuchar la conversación, Henry sintió que sus sospechas se confirmaban.
«Realmente estuvieron dale que te pego hasta bien entrada la noche.
Pero ¿seguir a plena luz del día no es pasarse un poco?».
«¡El Maestro tiene una reunión importante esta mañana!».
«¿Debería recordárselo?».
Después del desayuno, Chloe subió primero las escaleras.
«Solo era una broma».
No se lo había tomado en serio y pensaba coger sus cosas e irse.
Justo cuando salía de la habitación, Jasper se acercó.
Casi chocaron y ella, por instinto, dio un paso atrás, con la espalda pegada a la puerta.
El hombre alto se inclinó, sus finos labios se separaron ligeramente.
—¿No íbamos a dormir juntos?
¿Por qué has salido?
«Este tipo no puede estar hablando en serio, ¿o sí?».
Jasper la miraba con intensidad.
Chloe, incómoda bajo su mirada, se aclaró la garganta.
—Tengo trabajo que hacer.
No tengo tiempo.
El rostro increíblemente apuesto de Jasper se acercó de repente al de ella mientras volvía a hablar.
—¿Piensas echarte atrás?
Al mirar aquel rostro a escasos centímetros del suyo, ciertas imágenes acudieron a la mente de Chloe sin ser invitadas.
Su cara se sonrojó.
—¡Jasper, deja de hacer el tonto!
Jasper se rio por lo bajo.
—Entonces, vuelve pronto cuando termines.
Chloe respondió sin la más mínima vacilación: —De acuerdo.
Hizo ademán de irse, pero Jasper no mostró ninguna intención de apartarse de su camino.
Aunque era una luchadora experta, no era rival para él.
Se sorprendió la primera vez que lo descubrió.
¿Cómo podía un heredero rico y mimado como él haber soportado las penurias necesarias para dominar semejantes técnicas de combate?
Los cautivadores ojos de Jasper estaban fijos en ella mientras hablaba con su seductora voz: —Chloe, ahora estamos casados.
¿No crees que deberías cambiar la forma en que te diriges a mí?
Por ejemplo…
llámame «maridito».
—Aunque no me llames «maridito», llamarme por mi nombre completo es demasiado formal, ¿no crees?
Chloe lo miró fijamente, en silencio.
No se atrevía a decir la palabra «maridito».
Y llamarlo solo «Jasper», sin el apellido, tampoco le parecía mucho mejor.
«Daba demasiada grima».
Ambos se quedaron en un punto muerto.
Los segundos pasaron.
Al final, fue Chloe quien rompió el silencio.
Incapaz de sostenerle la mirada, que se volvía cada vez más intensa, giró ligeramente la cabeza hacia la escalera.
—Vale, déjalo.
Tengo que irme.
Un atisbo de algo complejo —resignación, quizá— cruzó las profundidades de los oscuros ojos de Jasper, y fue rápidamente reemplazado por una determinación inquebrantable.
Levantó una mano y sus largos dedos acariciaron la delicada y pálida mejilla de ella mientras murmuraba: —Puesto que no estás dispuesta, lo haremos de otro modo.
En cuanto las palabras salieron de su boca, sus largos dedos le alzaron la barbilla y sus labios se posaron sobre los de ella.
Chloe abrió los ojos de par en par.
La había pillado completamente por sorpresa.
Para cuando pudo reaccionar, Jasper ya se había apartado.
Las mejillas de Chloe estaban ligeramente sonrojadas.
Abrió los labios, pero no pronunció palabra.
Su tacto no le resultó repulsivo.
De hecho…, sintió una lenta corriente recorrer su cuerpo, una sensación de hormigueo que hizo que su corazón se acelerara.
—¿Quieres decir algo?
—preguntó Jasper al verla dudar.
Chloe lo apartó de un empujón y caminó hacia el ascensor.
Dio unos pasos, se detuvo de repente y se giró para mirarlo.
—¿A cuántas mujeres les has tirado los tejos?
«¡Vaya labia tiene!».
Jasper se sorprendió por un segundo, y luego sonrió.
—Solo a ti.
En la planta baja, las puertas del ascensor se abrieron y Chloe salió.
Al verla allí sola, Henry preguntó de inmediato: —Señora, ¿dónde está el Maestro?
¿Por qué no la acompaña?
Chloe le lanzó una mirada, pero no dijo nada.
Henry se preguntó: «¿He dicho algo que no debía?».
Justo cuando estaba sumido en sus pensamientos, por fin le llegó la voz de Chloe.
—Debería bajar enseguida.
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