El diario de samantha - Capítulo 14
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14: El diario de samantha 14: El diario de samantha Capítulo – 14 Triste soledad Lunes -19 de octubre de 1998 Querida Aylin, Me desperté un poco tarde, eso no me pasaba con frecuencia.
Al mirar el reloj, eran apenas las 10:30 de la mañana.
Un dolor de jaqueca me apremiaba; quizás era por el hambre que empezaba a notar en el estómago, y tenía ganas de desayunar algo sabroso.
Me levanté de la cama, sin ánimo de arreglarme ni cambiarme, y salí de la habitación con el pijama todavía puesto.
En la mesa había un cuchillo: lo observé con atención, lo tomé entre mis manos y, de repente, una sensación intensa apareció: la imagen de cortarme las venas de las muñecas, de cómo sería sentir morir así, de ver tu propia sangre y dejar de existir y fallecer ensangrentado.
Solté el cuchillo y di un fuerte suspiro.
En ese instante pensé; “Qué era, una imbécil por meterme esas ideas en mi cabeza”.
Al salir del departamento, escuché unos gritos, a mí alrededor estaban unos vecinos observando la situación, los gritos venían del piso de arriba.
Era la primera vez de que una persona estuviera discutiendo así tan fuerte; los vecinos estaban a fuera de sus departamentos escuchando la discusión.
Pero de repente, la voz feminida que vivía ahí le decía al hombre: “Eres un bastardo y poco hombre, si fueras la mitad de el no te hubiera engañado, maldito bastardo”.
Él se defendió, gritando con toda su fuerza: “Cállate, puta” de repente la voz de , la mujer intentó.
De hablar pero y en ese mismo instante, su voz se cortó de golpe, luego se escuchó a la mujer gritar de dolor.
De repente, la mujer le suplicaba a su pareja que dejara de agredirla.
Pero ese hombre le respondió que le iba a enseñar a respetarlo Entonces llegó el administrador, acompañado de unos oficiales, y todos subieron al piso de arriba.
Poco después se tranquilizaron los gritos; los oficiales bajaron con el hombre esposado.
Cuando la mujer descendió, su rostro estaba ensangrentado estaba en shock y lloraba por lo sucedido.
De repente, la mujer se volteó hacia mí y me miró fijamente, en sus ojos se le notaba un miedo que la invadía, y esa misma situación yo la conocía perfectamente.
Pero me di la vuelta y salí del edificio; sentía que no era mi lugar involucrarme.
Al llegar a un diner, pedí un desayuno y una taza de café, pero no podía concentrarme.
Realmente deseaba ir al mismo restaurante donde conocí a christopher, buscar algo de información sobre él dónde vivía, cualquier cosa para poderle devolver su saco de vestir.
Después de desayunar, tomé una decisión: debía ir al restaurante donde conocí a christopher.
Necesitaba saber algo más.
Pero en el momento de irme, me detuve un par de minutos.
Quizás ni el local lo conocía, tan solo era un cliente cualquiera.
No me quedó más que regresar a mi departamento.
¿Qué más podía hacer?
Me sentía muy frustrada.
Pero a la vez, no quería llegar a mi departamento todavía.
Así que me dirigí al parque para pensar en lo que estaba pasando.
Al llegar, encendí un cigarrillo y lo inhalé con calma.
Me sentía mal; tenía la sensación de que mi vida no tenía ningún sentido.
Había fracasado como hija.
Pero muy en el fondo, deseaba una vida completamente diferente: dejar la prostitución.
Pero a la vez, algo me impedía hacerlo.
Quería aceptar la propuesta de.
Tatiana: viajar a nueva york, empezar de nuevo.
comenzar a vivir entonces recuerdo una fecha, de.Treinta de septiembre de 1991.
Un día que nunca podré olvidar: el día en que una jovencita de dieciocho años tuvo que madurar de golpe.
me decía a misma que había escapado de san francisco para empezar una nueva vida en.
Chicago.
Pero todo se fue a la mierda.
“Había tenido una pareja antes de jeremy, y antes de que entrara en la prostitución.
Él era mi pareja en ese momento, pero solo me usó para tener relaciones sexuales conmigo.””Pero no podía olvidar olvidara lo que me había pasado, que el dolor se desvaneciera solo por unos instantes.
Me repetía a mí misma: ‘Esta vez tiene que ser diferente’.
Cómo era ingenua…
Cómo era estúpida al creer las palabras de un manipulador.
¡Qué ingenuidad la mía!” :Flashback: Sábado, 28 de septiembre de 1991:” — Buenos días, mi amor.
¿cómo amaneciste?
—contesté — Bien.
pero lo de anoche fue el mejor sexo que he podido tener.
a pesar de que eres más joven que yo, te mueves como una profesional —dijo Tobey — “Cuando me voy a mudar contigo”… me dijiste que querías vivir conmigo, pero ya llevamos más del año saliendo juntos.
me gustaría vivir contigo —le dije, mientras veía la luz del sol entrar por la ventana.
Inclinándose un poco hacia el.
De repente, Tobey se levantó de la cama.
Me quedé acostada, y él se paró al lado, me miró fijamente con una sonrisa sin mucho entusiasmo y respondió tobey: — Pronto será, samantha.
no te desesperes, cariño.
solo necesito que seas paciente y arreglar unas cosas de mi vida.
te prometo que nos iremos juntos a vivir —dijo tobey — Pero lo dices enserio de que nos vamos a vivir juntos, verdad?
no me estás engañando, verdad?—dije — Claro que no, en verdad nos vamos a mudar juntos.
pero solo dame un poco más de tiempo, samantha —respondió tobey mientras me acomodaba mi cabello con la mano alcance, a ver de que tobey se ponía los calcetines.
Y cuando tobey ya estaba empezando a vestirse, me levanté de la cama y me acerqué a él para preguntarle si esa noche el se iba quedar a dormir conmigo.
Pero se le notaba algo tenso a tobey, seguramente por lo que le había dicho de la mudanza.
— Estás molesto conmigo, tobey?
—le pregunté — Claro que no, pero ya me tengo que ir.
en la noche te veo.
me gustaría que usaras la lencería que te compré —dijo Luego de que tobey se fuera, empecé a organizar todo para la noche en que lo esperaría.
Fui a comprar incienso, velas y una botella de vino tinto, lo que necesitaba para crear el ambiente.
Mientras iba colocando las velas en las mesitas del salón, me sentía tan feliz de saber que tenía un buen hombre a mi lado.
Me imaginaba una vida entera a su lado, que él fuera el padre de mis hijos.
Me sentía tan ilusionada, tan feliz.
Había creído que jamás me volvería a enamorar de otro hombre, mientras oía el ruido del viento por la ventana.
Después de que llegara tobey, ni siquiera miró lo que le había preparado para cenar, nos dirigimos enseguida a la habitación y comenzamos a besarnos con intensidad.
Me recosté en la cama, él se colocó encima de mí, y cada solo sentía de que me levantaba mi vestido, y luego sentía cada movimiento que tobey me daba, y me hacía gemir era algo mágico para mí.
Al sentirlo dentro de mí, seguí besándolo, clavando mis uñas con ligereza en su espalda.
Cuando terminó el momento íntimo, me quedé profundamente dormida a su lado, acurrucada contra su cuerpo :En el presente:” Después de despertar sola en la cama, no lo volví a ver más hasta el treinta de septiembre.
Ese día estaba trabajando de mesera cuando lo veo llegar con su familia, fue un momento que me hace quedarme quieta, mientras llevaba platos a una mesa del fondo.
:Flashback: lunes 30 de septiembre 1991:” Cuando me mira, tobey se pone nervioso.
En ese instante tenía ganas de gritarle, pero al ver a su esposa, ella no tiene la culpa, y pensar que yo tampoco sabía que era casado, me limpié las lágrimas con la mano.
Le entrego el menú para que elijan lo que van a pedir.
De repente, él se levanta y se fue al baño; yo lo sigo.
Cuando lo tenía delante, de mile di una fuerte bofeteada y le digo que es un cobarde.
— Maldito cobarde… ¿cómo te atreviste a hacerme eso?
te conté lo que me hizo mi ex novio, y tú lo repetiste.
eres un cobarde desgraciado.
¡cómo te odio!
¡te odio!
—dije — Ahora que sabes la verdad… ¿crees que voy a abandonar a mi familia por ti?
¿crees que dejaré a mi esposa por ti?
lo siento mucho, samantha, pero es mejor que no nos volvamos a ver.
lo que tuvimos fue solo una aventura para mí —dijo tobey :En el presente:” Después de fumar unos cuantos cigarros, me levanto lentamente de la banca donde me he estado sentada.
Aún es temprano, apenas eran las once de la mañana la luz del sol es clara y suave, y las calles empiezan a llenarse poco a poco.
Necesito regresar al departamento para descansar un rato, porque la noche me llama a trabajar.
Otra jornada, otra noche que me espera con lo que tengo que hacer para sobrevivir.
Miro hacia el camino que me lleva a casa, hacia la gente que pasa con su propia vida, y siento cómo mis pensamientos siguen girando en lo mismo.
Solo sigo así, caminando con paso tranquilo, sin prisa, mientras el tiempo pasa y la hora de irme a trabajar todavía está lejos.
Agarro mi bolso y sigo adelante, con la cabeza alta pero con el corazón ocupado de lo que fue.
Con Cariño Samantha
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