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El diario de samantha - Capítulo 15

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15: El diario de samantha 15: El diario de samantha Capítulo – 15: El encuentro   Lunes – 19 de octubre de 1998  Querida Aylin, Al llegar al departamento, me recosté en el sofá para descansar un rato.

La noche seguía adelante, así que programé la alarma para su hora habitual y, en poco tiempo, me quedé profundamente dormida, sin darme cuenta de cuándo llegó el sueño.

Cuando la alarma me despertó, me levanté y me di un baño rápido.

Necesitaba conseguir un poco más de dinero; creía que mi período estaba a punto de llegar, ya sentía los cólicos con más intensidad, lo que quería decir que tendría que dejar de trabajar durante unos días.

Espero que esta noche consiga algunos clientes potenciales.

Cuando terminé de bañarme, salí del baño y me vestí con una minifalda roja y medías negras.

Al mirar mis zapatillas, vi que la suela ya se estaba desprendiendo por un lado, así que tuve que agarrar otros zapatos.

Después salí del departamento; al llegar a la esquina, solo vi a Tatiana, me resultó algo extraño no encontrar a kim.

Entonces Tatiana se acercó hasta mí para comunicarme las malas noticias de su ausencia.

— Hola, samantha.

¿te enteraste de lo que le pasó a kim?

—dijo tatiana  — ¿Por qué no está aquí esa perra de kim?

—le dije  Al mirar a.

Tatiana, se le notaba la tristeza en el rostro; yo quise aligerar el momento y le hice un comentario humorístico, llamándola así.

Entonces Tatiana, con la voz entrecortada, me respondió: — Kim falleció ayer, desgraciadamente —dijo tatiana  — ¿No será el mismo asesino que estaba matando a las sexoservidoras?

—le pregunté  — No.

murió de sobredosis.

su mamá la encontró en su habitación ya sin vida, y los paramédicos confirmaron que esa fue la causa —dijo tatiana Me quedé callada, sin saber qué decir.

La conocía de poco tiempo, no llevaba años como tatiana lo hacía, ni como kitty.

De repente se acercó un vehículo hasta donde estaba yo.

La ventanilla bajó lentamente y un señor salió, preguntándome si podía contratar mis servicios.

Al mirarlo, no tenía ganas de ir con él en absoluto, pero la necesidad me terminó venciendo.

Entonces me subí a su vehículo.

Al llegar al motel, observé que ese hombre se ponía doble condon seguidos.

Sentí una ligera incomodidad, como si me tratara como si tuviera alguna enfermedad.

Sexual entonces le pregunté: — ¿De qué manera lo prefieres?

boca abajo, boca arriba, de rodillas o encima de mí?

—le dije.

— Pero antes de tener intimidad, ¿me puedes hacer un favor?

ve a lavarte la zona íntima.

necesito comprobar que lo haces, porque no sé con quién te has estado antes que yo —dijo el hombre  — Mira, no hace falta que lo haga, no te preocupes.

estoy sana, no tengo ninguna ETS, y eres mi primer cliente esta noche.

¿qué tal si en lugar de eso nos ponemos a divertirnos ya mismo?

—le respondí  — Si no lo haces, te pediré amablemente que te retires.

es por mi seguridad personal; no sé quién te has, acostado antes de mí ni quién lo hará después….

y no te creo.

hasta verte que te lo laves tu partes íntima te lo digo con respeto: eres una cualquiera, una prostituta.

y como estoy pagando por tus servicios, quiero que cumplas con lo que te pido, no te estoy exigiendo nada fuera de lo comú —dijo ese hombre Entonces me fui hacia el baño y cumplí con lo que pedía, no tenía más remedio, él estaba pagando por mis servicios.

Empecé a lavarme con un poco de jabón, pero ese hombre tomó el envase y me echó una cantidad excesiva, mientras me decía: — Muy bien, incluye tus pechos y el ano, por favor.

si lo haces como te digo, te daré un dinero extra.

solo quiero que lo hagas completo.

si quieres lavarte la boca también está bien; si no, te pediré amablemente que no me beses ni tampoco toques mi cuello con tus labios —dijo ese hombre  — Está bien —le respondí.

Solo quería terminar con el servicio y marcharme de allí.

Me sentía que me habían humillado: era la primera vez en mi trabajo que un cliente me solicitaba cosas así.

Entonces me vi obligada a quitarme la ropa delante suyo y me lavé mis partes privadas.

Me sentía profundamente humillada porque él se quedaba mirando todo el tiempo; además, me insistía en que introdujera mis dedos en mi vagina para asegurarme de lavarla bien.

Con un suspiro de molestia, pensé en marcharme en ese momento, pero recordé que necesitaba ese dinero y que me había dicho que me daría un dinero extra.

Me sentía muy enojada con ese hombre; en mi interior pensaba: “Está siendo demasiado exagerado.

Debería evitar contratar a alguien que hace este trabajo si va a comportarse así”.

Solo lo aguantaba por necesidad, porque de lo contrario me habría ido de la habitación de inmediato.

Una vez que terminé de lavarme la zona íntima que ese hombre me había pedido, salí del baño y lo vi con una linterna encendida en la mano.

Me dijo: — Acuéstate en la cama y abre las piernas, quiero revisar si tienes alguna verruga o algo raro en tu vagina o en tu ano —dijo ese hombre  — Sabes qué?

prefiero retirarme.

realmente te entiendo, sé que es importante cuidarte a ti mismo y a los demás, pero ya te aseguré que estoy sana.

para mí esto es muy humillante, así que no hace falta que me pagues nada —le dije  — Te daré incluso un dinero extra más.

no te estoy tratando mal ni pidiendo nada indebido, solo estoy comprobando que no haya nada anormal….

tienes que entender que eres una prostituta…

si realmente estás tan segura de estar limpia, ¿por qué te molesta tanto?

Te lo digo con todo el respeto del mundo —dijo ese hombre No pude aguantarlo más.

Me puse de pie y empecé a vestirme con las manos temblando de rabia.

mientras guardaba mis cosas en mi bolso.

Y le contesté tan enojada ese hombre se quedó callado por un instante, con la linterna aún en la mano.

Parecía sorprendido de que alguien se opusiera a él — No necesito tu dinero extra ni tus “cuidados”.

soy una persona, no un objeto que revisas como si fuera mercancía en mal estado —le respondí — Pero yo te estaba ofreciendo más dinero…

—dijo el hombre   — No todo se compra con dinero —le dije y sin esperar más, me dirigí a la puerta.

Al salir del motel, el frío de la noche me golpeó mi rostro y sentí las lágrimas que llevaba acumuladas bajar por mis mejillas.

No era por el hombre, sino por todo lo que representaba: el desprecio, la falta de respeto, y recordar que kim ya no estaría más para hablar de estas cosas.

Caminé hasta la esquina de nuevo donde siempre esperábamos, y ahí estaba tatiana fumando un cigarrillo.

Al verme llegar sola y con la cara roja de tanto llorar, se acercó y me dio un abrazo fuerte.

Me sentía tan vulnerable, en es momento  — Ya vi que volviste tan rápido y tienes ojitos llenos de lágrimas te hizo algo ese desgraciado —dijo tatiana  — Me siento tan cansada, tati…

y tan harta de esa vida que, llevo —le respondí — Yo sé, mija…

yo sé —respondió tatiana  de repente senti de que tatiana me estaba acariciando mi cabello.

En ese momento pensé en la propuesta de ir a nueva york.

quizás era hora de dejar todo esto atrás, de intentar ese nuevo comienzo que siempre había deseado.

Pero ¿sería posible realmente escapar de mi pasado?….

Pero ¿sería posible realmente escapar de mi pasado?

Tatiana siguió acariciándome mi cabello, sin decir nada por un rato.

Sabía que pensaba lo mismo, que también llevaba años cargando con su propia historia.

A veces murmuró tatiana con voz baja, — El pasado no se escapa…

pero se puede dejar de llevarlo como un peso.

ya pensé en lo de nueva york, samantha.

tengo un poco de dinero guardado y podemos comenzar de nuevo, una vida….

alejada de la prostitución podemos conseguir empleo de limpieza o cuidado de niños.

—dijo tatiana  Levanté mi rostro para mirarla a los ojos.

En su mirada había tristeza, pero también una chispa de esperanza que yo creía haber perdido hace mucho tiempo.

Pero le contesté a tatiana  —¿De verdad crees que podemos hacerlo?

—le pregunté.

— No lo sé.

pero lo que sí sé es que aquí no hay nada más que nos quede.

kim kitty, ya no están, y cada día es más difícil seguir adelante.

al menos allá tendríamos una oportunidad.

de dejarnos de la prostitución  Asentí lentamente, sintiendo cómo la idea que antes parecía un sueño lejano empezaba a tomar forma en mi mente.

Tatiana soltó un suspiro suave y miró hacia la calle vacía: —¿Cuándo tendríamos que ir?

—pregunté — Dentro de unos días, y para juntar un poco más de dinero, y conseguir los pasaje barato.

si juntamos lo que pueda, tal vez alcance para el viaje y un par de días de alojamiento hasta encontrar trabajo.

—No tengo casi nada guardado.

la mayor parte se va en la renta y para comer —le contesté Mientras conversábamos, un viento frío azotó la esquina, agitando las ramas del árbol situado cerca del poste de luz.

Un ligero crujido se escuchaba de las ramas y el aire helado pegaba directamente en mi piel.

Me arrimé un poco más a tatiana, colocando mi mano sobre su brazo para buscar algún tipo de calor.

De repente, sentí un dolor en el vientre que me hizo agarrármelome fuerte.

Tatiana me observó con preocupación y me preguntó qué pasaba; con algo de vergüenza, le confesé que mi período estaba a punto de llegar.

Y ella me dijo.

— No te preocupes entre las dos, ya encontraremos la manera.

además, puedo hablarle a unos amigos que me deben un favor, quizás nos ayuden con lo que falte —dijo tatiana Miré de nuevo el lugar donde siempre esperábamos a los clientes, era la primera vez de que se encontraba, tan solo la esquina por primera vez en mucho tiempo.

Pensé irme a mi departamento y a la, sentía un nudo en mí garganta de saber de qué ya no volvería a ver a kim, nunca más.

Entonces, de repente, el recuerdo de christopher vino a mi mente.

No sabía qué hacer.

Desde hace días iba al parque y al restaurante; en algunas ocasiones acudía con la esperanza de verlo, pero nunca lo encontré.

Así que me quedé en la esquina, de pie.

De pronto, vi que tatiana se marchaba con un cliente.

Miré el reloj: eran casi las doce de la madrugada.

No había logrado encontrar ni un solo cliente en aquella noche helada, así que decidí irme.

Caminando hasta que llegue un diner que estaba cerca; sin saber muy bien por qué, mi vista se dirigió instintivamente a la ventana.

Y allí estaba él: Christopher.

Mi corazón se detuvo por un instante.

Después, entré.

Entonces cuando me acerqué cerca de la mesa donde estaba christopher, me detuve de golpe.

Me invadió la vergüenza de que me viera así, con la ropa que llevaba puesta y el rostro aún marcada por las lágrimas.

Sin pensarlo mucho, me di la vuelta y salí corriendo del lugar.

Solo antes de marcharme completamente, volteé por última vez para mirarlo a christopher.

Me sentía tan frustrada: tanto tiempo buscándolo, y ahora que lo tenía frente a mí, no pude encontrar el valor de acercarme.

¿Qué podría decirle?

¿”Te acuerdas de mí?

Fui yo a quien ayudaste de bajo de la lluvia”?

¿Qué pensaría al verme vestida de esa manera?

Caminé alejándome del diner, con las manos apretadas en puños, y me fui sin mirar atrás Con Cariño Samantha ✨ ¡FELIZ FIN DE AÑO, QUERIDOS LECTORES!

✨  Hola a todos!

🤗  Llegó el momento de cerrar este año y quería mandarles un abrazo enorme por todo el apoyo que me han dado.

Me hace muy feliz saber que están ahí, leyendo y acompañándome en esta aventura.

Les deseo que estas últimas semanas del año estén llenas de calidez, risas junto a quienes quieren y muchos momentos bonitos.

Que el próximo año les traiga muchas bendiciones, nuevos proyectos y todo lo que se propongan lograr.

Muchísimas gracias por estar ahí – no puedo estar más agradecido de cada uno de ustedes.

¡Un fuerte abrazo y feliz año nuevo!

❤️  Att.

Omar Martínez

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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