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El diario de samantha - Capítulo 16

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16: El diario de samantha 16: El diario de samantha Capítulo – 16: Tatiana Martes – 20 de octubre de 1998  Querida aylin, Me desperté un poco más tarde de lo habitual.

Esta vez, había amanecido más relajada que el día anterior; sin embargo, experimentaba cierta frustración conmigo misma.

Había visto a christopher de nuevo, pero no me atreví a dirigirme a él, debido a la vergüenza que me produjo encontrarlo.

Me alegró volver a verlo, aunque no conversara con él.

Enseguida me levanté de la cama; debía preparar un café y tomar algo ligero para desayunar.

Al observar por la ventana, comprobé que el cielo estaba algo nublado y parecía probable que lloviera esta noche.

Una vez terminado el desayuno y la taza de café, tuve que ir al baño.

Los cólicos eran bastante fuertes, y al verificar me di cuenta de que había comenzado mi periodo.

Y al ver que manché mi ropa interior un poco de sangre.

No disponía de toallas femeninas, así que fue necesario salir del departamento para comprar.

Al salir del departamento, el aire fresco y helado empezó a acariciar mi rostro.

Tras comprar lo necesario en el supermercado y estar de regreso camino al departamento, ya que realmente no me encontraba bien por los cólicos, de repente se apareció tatiana y se me acercó.

—Hola, samantha.

me da gusto verte.

quería pedirte un favor: ¿podrías dejarme quedarme en tu departamento solo esta noche?

porque mañana por la mañana me iré hacia nueva york —dijo tatiana —Entonces es cierto, que te vas de aquí, tatiana —respondí De repente agaché la mirada, pero tatiana se me acercó y me dio un abrazo.

Me dijo que me dejaría el dinero para el boleto, y que cuando yo tomara la decisión de irme, debía ir a nueva york; ella se comunicaría conmigo una vez que llegara allí.

No sabía cómo sería el camino, pero me aseguró que se pondría en contacto conmigo —¡Sí, tatiana!

por supuesto que puedes quedarte conmigo—le dije Pero la voz de tatiana sonaba cargada de tristeza, y en su mirada se leía una inmensa pena.

Entonces las dos caminamos hasta mi departamento.

En lo más profundo de mí no quería que se fuera; ella me había demostrado ser una amiga de verdad, nada como kitty y rogué, esa perra.

Al llegar, al departamento la acomodé en la habitación que fue de kitty.

De repente tatiana se acomodó en la cama y se recostó, empezando a conversar conmigo; yo también me recosté a su lado.

Ella colocó las piernas apoyadas en la pared, la cabeza en el borde de la cama y casi colgando fuera, mientras yo estaba en el rincón boca arriba, fijándome en el techo.

Entonces tatiana me dijo: — Oye sam, ¿y qué pasó con kitty y rogué?

pensé que vivían aquí contigo —mencionó tatiana  — Kitty se marchó con un cliente, la muy perra.

me dejó una carta de despedida diciendo que se iba con él.

y la otra estúpida me intentó besar una vez, además de ponerme las manos encima —respondí  —¿En serio?

había escuchado un rumor de que rogué tenía preferencias por mujeres, pero nunca lo creí.

¡qué asqueroso!

y entonces kitty se fue con ese desconocido…

¡realmente se puso en peligro!—dijo tatiana  —¿Y a ti qué, tati?

¿nunca te ha pasado nada fuera de lo común en tu vida?

—le pregunté  —Se podría decir que me enamoré de un hombre prohibido.

para mí fue alguien muy importante; pero lo tengo muy presente —dijo tatiana  —¿Qué fue de él, tatiana?

si puedes contarlo, claro —le respondí.

De repente tatiana se levantó de la cama y se volvió hacia mí, con los ojos empañados en lágrimas.

Intentó hablar con compostura y me comentó que tenía hambre.

Entonces me levanté de la cama y las dos nos dirigimos a la cocina para preparar algo para comer.

Al verla así, sentía ganas de soltar el llanto, pero tatiana notó que mi voz comenzaba a quebrarse y se acercó para abrazarme, diciéndome que no llorara, porque ella también acabaría llorando conmigo.

Al llegar a la cocina, tatiana se puso a preparar la cena y yo empecé con el café.

Al ver su expresión, se notaba que estaba cayendo en tristeza.

De repente, ella habló.

— Gracias, samantha.

no sabes cuánto agradezco tu amistad.

podrías decir que eres la única persona con la que puedo compartir mis secretos más ocultos —dijo tatiana — Gracias por verme como una de tus amigas, tatiana.

para mí también eres una de las mejores —respondí.

De repente, tatiana mostró una sonrisa forzada.

Después, iniciamos la cena.

La verdad es que detestaba los días del periodo, ya que me causaban cólicos muy intensos.

Al verme así, tatiana me dirigió la palabra.

— ¿Qué te pasa, samantha?

—dijo tatiana — Son los cólicos del periodo.

¡los odio muchísimo en estas fechas!

—le respondí.

— Así es.

sin embargo, existen personas con fetiches específicos: les interesa tener sexo con mujeres que están en su periodo.

lo sé porque en mi experiencia, cuando me contactan para unos encuentros íntimos, algunas personas me preguntan directamente si estoy menstruando —dijo tatiana  — ¡Qué asqueroso, verdad, tatiana!

—le respondí Tatiana sonrió y reconoció que ella también se sentía mal cómoda al pensar en tener intimidad en esos días.

Después, me preguntó cuál era el motivo de quedarme aquí en chicago, en lugar de acompañarla a nueva york para continuar trabajando como sexo servidora — Hace pocos días conocí a un hombre que me ayuda en una situación complicada: me ofreció su saco de vestir y actuó sin dudarlo, sin esperar nada a cambio.

ayer lo volví a encontrar; intenté acercarme, pero la vergüenza me lo impidió hacerlo.

no tenía idea de qué decirle —le contesté  — Pero samantha, ¿lo conoces lo bastante como para decidirte a quedarte aquí?

¿al menos sabes dónde vive?

—respondió tatiana  — No.

solo sé que se llama christopher, nada más que eso.

ni siquiera sé su apellido, ni si es casado o tiene pareja.

pero la verdad es que no logro sacarlo de mi cabeza, tatiana —le respondí  — Al fin y al cabo, la decisión de quedarte aquí es tuya, samantha.

no puedo obligarte a irte conmigo mañana, y lo único que sé es que espero que tengas suerte para encontrarlo de nuevo —dijo tatiana  — Gracias por entenderme, tatiana —dije.

Tatiana se levantó de la mesa, y se alejó se dirigió hacia la ventana.

Allí encendió un cigarro y comenzó a fumar, luego me invitó un cigarrillo, y acepté su oferta.

En ese momento, tatiana me habló con un tono serio.

— Samantha, ¿nunca te has sentido enamorada de alguien a quien no deberías, donde todos lo pueden ver mal?

—preguntó tatiana  — Claro que sí, pero esos desgraciados me traicionaron —le respondí Después de terminar de fumar, miré al reloj de la pared: apenas eran las 7:25 de la tarde.

La mirada de tatiana era clara y perdida, sus ojos se posaban en un punto fijo del espacio sin enfocar nada.

Le pregunté si se encontraba bien, con una voz baja y calmada.

Su respuesta me dejó impactada.

— Tengo un pasado oscuro, samantha.

un gran pecado que cometí.

por mi culpa, una persona se suicidó.

—dijo tatiana  — ¿Quieres hablarme de ese pecado?

no te juzgaré.

puedes desahogarte conmigo.—respondí  — Sabes por qué me involucré en la prostitución, samantha?

para castigarme.

sé que mi hermano se suicidó por mi culpa.

lo que te voy a contar puede parecer tabú.—dijo tatiana De repente, las palabras de tatiana llegaron casi ahogadas.

Inclinándome un poco hacia ella en señal de atención, observé cómo ella mantenía su mirada fija en lo lejos.

Luego, agachó la cabeza, encendió otro cigarrillo y tragó el humo con mucha profundidad.

Tras un instante de silencio, volvió a abrir la boca; su voz mostraba una señal de tratamudez.

— Puede parecer tabú, pero necesito sacarlo de mi pecho.

M-M-Me e-e-enamoré de él, de m-m-mi propio h-h-hermano.

no fue de la noche a la mañana; mis sentimientos fueron creciendo poco a poco.—dijo tatiana con los ojos fijos en la punta del cigarrillo, pero me había impactada, pero no la juzgué, como le había prometido.

Solo que nunca me había imaginado algo así.

Vi cómo sus ojos se iban llenando de lágrimas, hasta que comenzaron a desbordarse sin control.

Me quedé parada en el mismo lugar, fumando mi cigarrillo sin decir ninguna palabra.

— Voy a contarte la historia, como me fui enamorando de mi hermano.

el se llamaba edward, y nos quedamos muy jóvenes huérfanos de padres.

Todo empezó en el año 1989.

—dijo tatiana — Estoy escuchando, tatiana.—respondí — No éramos ricos, pero estábamos bien económicamente éramos una familia de clase media.

en aquel entonces yo acababa de cumplir diecisiete años, mientras que edward tenía quince.—dijo tatiana   :Flashback lunes – 28 agosto de 1989:”  percepción de tatiana  De repente, el timbre de la puerta comenzó a sonar sin cesar.

Al ir hacia ella, reconocí la voz de mi tía entre los gritos y los golpes ligeros en la madera.

Resultaba extraño que no dejaran de apretar el botón.

Al abrirla, lo primero que vi fue su rostro hecho un desastre: lloraba sin control, y a su lado había dos oficiales en uniforme; su indumentaria era impecable, con los distintivos de su corporación en el pecho.

Tras un breve silencio, uno de ellos habló: su voz era seria, y sus ojos se posaron directamente sobre mí.

—Debes ser fuerte.

la noticia que te transmito hoy es muy grave.

el día de hoy, tus padres sufrieron un accidente automovilístico.

lamento informarte que tu padre falleció en el acto, mientras que tu mamá se encuentra entre la vida y la muerte —dijo el oficial Al escuchar la noticia, me quedé paralizada de shock.

Lágrimas rodaron por mi rostro y no lograba encontrar la forma de reaccionar.

Me parecía una pesadilla de mal gusto: ¿cómo podía ser que esa mañana mis padres habían estado bien, y ahora mi madre luchaba entre la vida y la muerte?

Anhelaba despertar de aquello, pero al abrir la boca mi voz salió entrecortada; me apretaba los labios hasta sentir el sabor de la sangre en mis labios — Tía, dígame que es una broma de mal gusto, por favor —dijo tatiana Mi tía movió la cabeza en señal de negación, sin pronunciar palabra.

Entonces pregunté si mi hermano ya conocía la noticia.

Mi tía solo negó con la cabeza otra vez y me dijo que no.

—Mi hermano sigue en clases.

por favor tía, permíteme ser yo quien se lo cuente: me haré cargo de anunciarle lo ocurrido de la situación de nuestros padres.

Lo único que necesito es ir al hospital a ver a mi madre —dijo tatiana Antes de partir, dejé una nota para edward.

Diciéndole que no debía preocuparse por mí, que había salido brevemente, que no intentara buscarme y que volvería en poco tiempo.

Entonces nos fuimos hacia el hospital; el tiempo se me hizo largo.

Al llegar, allí estaban mis abuelos y mi otra tía, esperando en el vestíbulo.

De repente, el médico se acercó con mis abuelos y con mi tía.

Yo apenas había llegado al hospital y acababa de entrar por la puerta cuando los vi.

En ese instante, mi tía sally rompió a gritar.

Sabía con certeza que mi madre había fallecido.

Me quedé en shock: no había tenido la oportunidad de despedirme de ella.

El médico nos explicó que mi madre había sufrido una hemorragia cerebral, la cual le causó la muerte.

Con ello, me di cuenta de que había perdido a mis dos padres.

Al regresar a casa, encontré a edward concentrado en sus videojuegos.

Me detuve frente a él y le dije que necesitaba hablar con él, que debía ponerse muy atento a lo que le iba a comunicarle.

— Edward, necesito que seas fuerte.

nuestros padres…

murieron hoy —dijo tatiana  — No, no, no.

eso no puede ser cierto, tatiana.

¡dime que es una tontería!

—dijo edward  — No es ninguna tontería, edward.

es la verdad —dijo tatiana  — No puedo creerlo…

¿y ahora qué hacemos?

qué vamos hacer tatiana, estoy tan asustado —dijo edward Pasaron unos cuantos días y aún no sabíamos qué camino tomar.

Mis padres no habían dejado testamento, y yo no tenía experiencia laboral, nunca antes había trabajado.

Lo único que poseía era una tarjeta con ahorros que había guardado para las vacaciones de fin de curso.

Decidimos ir a vivir con mi tía alice temporalmente.

Pero una noche, mientras pasaba cerca de la sala, los escuché: mi tía conversaba con su marido sobre llevarnos a nosotros a un orfanato.

Me invadió el miedo; más que nada, temía que me separaran de edward, ya que era mi único familiar cercano.

Después, volví a la habitación que compartíamos y desperté a edward para contarle lo que había escuchado: teníamos que huir esa noche, alejarnos de ese lugar lo antes posible.

edward se puso a llorar y me estrechó en un abrazo.

— ¿Por qué nos pasa esto, tatiana?

¿qué hicimos para merecerlo?

Y…

¿adónde iremos ahora?

—preguntó edward — Aún no tengo un lugar definido, pero una cosa está clara: como hermanos, siempre estaremos juntos.

nunca te olvides de eso —dijo tatiana.

Lo único que pude hacer fue cantarle su melodía favorita, tratando de que se calmara un poco hasta que finalmente se durmió apoyando su cabeza en mis piernas.

Al día siguiente, antes del amanecer, nos fuimos de la casa de mi tía sin hacer ruido.

Subimos a un camión que hacía ruta hasta san francisco.

Al llegar a la ciudad de san francisco, unos días después logramos encontrar empleo en un restaurante donde yo trabajaba de recepcionista y encargada de tomar reservaciones, mientras edward se desempeñaba como ayudante de mesero.

Con Cariño Samantha “Hola mis queridos lectores!

Antes de empezar, quiero aclarar que esta historia es COMPLETAMENTE DE FICCIÓN —nada de lo que sucede aquí representa hechos reales, personas reales, ni busca promover o normalizar conductas que puedan ser dañinas o contrarias a la ley y los valores éticos.

Solo es una creación de mi imaginación.

También quiero decir que me inspiré en obras como ‘Flores en el ático’ para explorar temas de dolor, supervivencia y las complejidades de las relaciones humanas en situaciones extremas.

Mi objetivo es contar una historia que hable sobre la resiliencia del ser humano y cómo las personas enfrentan el trauma del pasado.

Muchísimas gracias por leer y acompañar esta historia ❤️”

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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