El diario de samantha - Capítulo 17
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17: El diario de samantha 17: El diario de samantha Capítulo – 17: Tatiana parte – 02 Martes – 20 de octubre de 1998 Querida aylin, :En el presente:” 8:20 de la noche — Entonces, “¿qué más sucedió, tatiana…?”¿nunca te generó curiosidad saber qué pasó con la casa de tus padres?
—le pregunté — Honestamente, no, samantha.
teníamos miedo de volver a nueva jersey.
de hecho, estuvimos unos días viviendo en casas abandonadas, edward y yo.
cuando conseguimos el empleo, edward comenzó a madurar poco a poco; ya no era el mismo niño vulnerable que conocí —respondió tatiana — Entonces edward comenzó a madurar muy rápido.
ya no era el mismo niño vulnerable que conocías, tatiana —le respondí — Se podría decir que sí.
a veces lo escuchaba llorar, pero casi nunca lo hacía delante mío; tal vez le daba vergüenza que supiera que lloraba —dijo tatiana De repente hubo un silencio.
Miré las manos de.
Tatiana, que comenzaban a temblar, y sus ojos se llenaron de lágrimas.
Dio un suspiro y, finalmente, comenzó a hablar de nuevo.
— Tenía tanto miedo.
porque aún era muy joven y no sabía nada de la vida.
A la vez, sentí que me había convertido en una madre sustituta; así lo sentía.
pero cuando comenzamos a ganar nuestro propio dinero, nos fuimos a rentar un departamento: era un departamento pequeño pero: tenía sus cuartos y un baño.
entonces, sin darme cuenta, me estaba enamorando de edward —dijo tatiana — Entiendo completamente, tatiana.
pero ¿por que te enamoraste de tu propio hermano si tenía la posibilidad de enamorarte de otro hombre porque con él —le respondí.
—¿No lo sé, samantha?
—dijo tatiana — No te estoy juzgando, pero resulta un poco extraño que no hayas podido sentir amor por nadie más —dije — Sí claro, tuve oportunidades de enamorarme de otras personas.
pero el amor funciona así: llega a la persona que toca, sin importar quién sea.
a mí también me pasó; al principio me resistí mucho a lo que sentía—dijo tatiana — Entonces tatiana, oprimiste tus sentimientos hacia él.
¿durante cuánto tiempo aguantaste así?—le respondí — Me sentía bastante frustrada por lo que empezaba a experimentar hacia edward.
al principio, pensé que era algo común y que solo buscaba cuidarlo.
pasaron meses, tal vez incluso años; cada día que lo veía, mis sentimientos se fortalecían junto con él.
me imaginaba…
acostada en su cama, que él me hiciera suya.
creí que era un pensamiento normal, pero al mismo tiempo me sentía muy confundida y no sabía por dónde empezar a actuar—dijo tatiana Entonces tatiana encendió otro cigarrillo y comenzó a inhalarlo lentamente, un poco más tranquila.
De repente comenzó a llover; se podría decir que el cielo también se mostraba tristeza al escuchar la historia de tatiana.
Ella volvió a empezar a contarla, y sentí cómo me llevaba de nuevo a aquel período.
Con un cigarrillo en la mano, tatiana suspiró antes de sumergirse en los recuerdos que compartió con edward :Flashback jueves, 21 de septiembre de 1989:” Edward y yo habíamos recibido una noticia: el gerente nos había contratado.
Estábamos felices con la noticia, ya que así los dos lográbamos conservar nuestros empleos.
— Mil gracias por confiar en nosotros.
no lo vamos a decepcionar; le dedicaremos más empeño a nuestro trabajo.
—dijo edward — Estoy muy consciente de ello, muchachos.
sé que pondrán más ganas y espero que se sientan cómodos aquí.
—dijo el gerente — Le prometemos que haremos todo lo posible para que usted quede satisfecho con nuestro trabajo —dijo tatiana Luego de concluir la conversación, el gerente se retiró.
Me sentía emocionada, a pesar del cansancio que recorría mi cuerpo, pero siempre mantenía una sonrisa en el rostro.
Se trataba de una máscara que ocultaba mi tristeza; tenía que sonreír, aún cuando por dentro estaba completamente destrozada.
Pero ver la felicidad de edward era lo único que me hacía sentir mejor.
Cuando llegamos a casa para descansar, noté que Edward lucía más atractivo cada día; la admiración que siempre le había tenido comenzaba a convertirse en algo más especial.
Al notar mi mirada, él habló: — ¿Qué te pasa, tatiana?
¿todo está bien?
llevas varios minutos mirándome fijamente —preguntó edward — Sí, estoy bien.
solo te miraba porque en poco tiempo has madurado muchísimo; ya no eres el mismo jovencito vulnerable de antes….
además, te estás poniendo realmente atractivo —respondió tatiana — Gracias, tatiana.
tú también estás muy guapa.
ver a mi hermana así de linda me llena de orgullo; siempre te has comportado como una madre para mí —dijo edward Al escuchar esas palabras, una gran felicidad me invadió.
Su mirada transmitía mucha determinación y me había tomado por sorpresa; en su rostro se notaba un poco de esperanza.
Cuando llegamos a casa, edward fue a bañarse, pero yo decidí entrar con él.
edward se sintió incómodo.
— Tatiana, ¿qué estás haciendo?
estoy tratando de bañarme, ¿qué haces aquí?
—preguntó edward — Antes siempre nos bañábamos juntos.
¿por qué ahora sería malo hacerlo?
no estoy desnuda, llevo mi short y una blusa —dijo tatiana — Sí, pero tienes que entender que debo respetarte.
tu cuerpo es sagrado, un templo que no debería estar viendo —dijo edward — No te preocupes.
solo date vuelta, como siempre te voy a tallar la espalda.
déjame lavarte bien —respondió tatiana Mientras seguía lavándole la espalda, de edward mencionó que había estado pensando en ashley, en forma romántica quien también trabajaba como recepcionista.
Conmigo en ese momento, una mezcla de miedo y celos me invadió.
Me limité a cerrar los ojos, intentando dominar mis sentimientos.
No entendía por qué experimentaba esas emociones; sé muy bien que edward es mi hermano, así que no debería sentir nada de lo que estaba sintiendo.
Luego, edward se dio vuelta.
Me acerqué para lavarle el cabello, pero él volvió a iniciar una conversación.
—¿Qué opinas de ashley?
¿crees que es una buena persona, tatiana?
—preguntó edward.” — La verdad es que no la conozco mucho.
pero oye, ¿en serio te gusta ella, edward?
dímelo —dijo tatiana — Sinceramente, sí.
me parece muy atractiva y me interesa, tatiana —comentó edward Me volví hacia él y le pregunté si me ayudaría a lavar la espalda.
Él accedió.
Me acerqué hasta que mis caderas estuvieron cerca de su cuerpo; noté que se desvió un poco.
Después le hablé con un tono coqueto: — Gracias por ayudarme, edward.
pero si realmente te gusta ashley, deberías decírselo —mencionó tatiana — Tatiana, ¿te puedo hacer una pregunta?
—comentó edward — Claro, adelante, edward.
pregunta lo que quieras —respondió tatiana— ¿Nunca has besado a nadie, tatiana?
—preguntó edward — ¿Qué pregunta es esa, edward?
—dijo tatiana Una vez que salí del baño, me dirigí a mi habitación.
Tenía ganas de descansar, pero una sensación de celos me invadía: Edward empezaba a tener sentimientos por alguien que no era yo.
Al entrar a la habitación, supe que el sueño no vendría; no podía dejar de pensar en él.
Me puse a llorar, abrumada por lo que sentía por edward.
:Viernes, 22 de septiembre de 1989:” Cuando me desperté, llevaba una ligera tristeza en el corazón: sabía que edward empezaba a desarrollar sentimientos por alguien que no era yo.
me levanté de la cama y me fui hacia la cocina, donde ya estaba edward, despierto y preparando el café.
Me acerqué a él y simulé un tropiezo; edward me agarró rápidamente para sostenerme, y nos quedamos unos segundos mirándonos a los ojos.
—¿Estás bien, tatiana?
—preguntó edward Pero edward no me soltaba en sus brazos.
Me acerqué un poco más hacia su rostro, hasta que nuestras caras estaban muy cerca, como si un beso estuviera a punto de suceder.
Sin embargo, él se alejó suavemente y volvió a preguntarme por mi estado.
— Sí, muchas gracias.
me salvaste, edward; no sé qué haría sin ti….
ahora bien, ¿estás haciendo café?
—dijo tatiana De pronto, una expresión de tristeza se dibujó en el rostro de edward: decía que extrañaba mucho a nuestros padres.
En ese momento, una oleada de culpa me invadió al recordar que éramos hermanos.
Y había estado a punto de besarlo, y la noche anterior me había pegado tanto a él que mis caderas habían estado cerca de su cuerpo.
— Sé que es muy duro para ti vivir sin ellos.
pero tienes que recordar que siguen viviendo en ti, edward.
sé que no es lo que quisieras oír, pero esta es la realidad en la que vivimos ahora: tenemos que seguir adelante sin ellos —dijo tatiana — Gracias, tatiana —dijo edward — Y ahora tenemos que desayunar para irnos a trabajar.
tenemos que hacer todo lo posible, edward.
sé que en este momento no quieras pensar en el trabajo, pero necesitamos cubrir nuestros gastos —dijo tatiana —¿Y tú no los extrañas a nuestros padres, tatiana?
como yo los extraño…
—dijo edward — Claro que sí, pero debemos ser fuertes.
aunque suene cruel, es necesario—dijo tatiana Lo que más me preocupaba olvidarme de las voces de mis padres hasta sus risas, y que con el tiempo sus voces dejarían de estar presentes en mi mente.
Pero al verlo a edward así, sentí frustración; lo único que hice fue extender los brazos para abrazarlo.
En mi garganta se había formado un nudo al recordar las voces de mis padres.
Al seguir abrazándolo, me preguntaba a mí misma qué estaba haciendo y por qué experimentaba esos sentimientos.
Hacia mi hermano…
No, no podía permitir que esos sentimientos continuaran.
Más que nunca, él necesitaba alguien que le brindara un apoyo maternal.
Finalmente, le di un beso en la frente.
Nos sentamos a desayunar; después de la comida, debíamos dirigirnos al trabajo.
Una vez terminado, nos pusimos en marcha.
Justo cuando yo iba a girarme para seguir adelante, “edward me detuvo y me agarró del brazo”Al volverme hacia él, me envolvió en un abrazo firme.
Yo le correspondí el gesto, y en ese instante se me escaparon algunas lágrimas.
No eran de tristeza, sino porque mis emociones parecían salirse de control.
No lograba mantenerlas a raya.
Por un lado, “necesitaba que alguien me consolara” y me diera cariño.
Por otro lado me estaba enamorando de mi hermano.
Sabía que no era correcto, pero parecía inevitable haberme sentido así por él.
“una vez terminado, al llegar al restaurante” empecé a preparar las mesas del comedor principal mientras edward subía a la palapa del terraza para ayudar a ashley con los arreglos.
La palapa estaba justo encima del área donde yo trabajaba, así que cualquier voz alta se escuchaba perfectamente abajo.
Mientras limpiaba las mesas y las sillas, oí sus risas llegar hasta mí y el nudo en mi garganta se volvió insoportable.
Me costó mucho contenerme, pero cuando bajaron de nuevo aproveché para hablarle a erik — ¡Erick!
¡después de pensarlo, tanto sí, acepto salir contigo!
—dijo tatiana — ¿De verdad, tatiana?
no puedo creer que finalmente digas que sí…
¿estás completamente segura?
—respondió erick En ese instante.
Edward apareció en el borde del balcón de madera, apoyándose en la barandilla.
Nos miró a los dos, luego me dirigió una sonrisa cortés y volvió a ayudar a ashley a colgar las flores decorativas.
Mientras los veía trabajar juntos, una voz interior me golpeaba: ¿Qué habías hecho?
Habías usado a alguien bueno solo porque no podías soportar verlo con ella, y ahora tendrías que cumplir con lo que habías dicho.
Después de lo de erick, no pude evitar dirigirme hacia la palapa, dije que iba a revisar si faltaba algo para la apertura, pero en realidad quería ver qué pasaba entre ellos.
Al subir, el sonido de las hojas del palmeral y el mar se desvaneció: Los vi, edward y ashley estaban abrazados, besándose con mucha pasión, como si el mundo no existiera.
Un escalofrío de rabia y dolor me recorrió el cuerpo; las manos me temblaron tanto que tuve que agarrarme de la barandilla de bambú para no hacer nada estúpido.
Me imaginé que empujaba a ashley hacia el vacío de la terraza, viéndola caer entre las mesas de abajo…
pero justo en ese momento edward levantó la cabeza y me vio.
y me contestó —¿Tatiana?
¿qué estás haciendo aquí?
—dijo edward — Nada…
solo venía a dejar estas servilletas decorativas.
ustedes pueden continuar, no les molesto —respondió tatiana dejando el paquete sobre una mesa mientras mi voz se quebraba ligeramente.
“Ashley se puso roja; no sabía qué contestar” ajustó su delantal y no dijo ni una palabra, solamente se bajó hacia la escalera rápidamente hacia la caja registradora.
Y nos quedamos los dos solos bajo la sombra de la palapa.
Edward movió los labios como si quisiera explicar algo, pero se calló de golpe, mirando hacia cualquier lado menos hacia mí.De repente, una lágrima recorrió su camino por mi rostro, trazándose suavemente desde el ojo hasta la barbilla.
Al verme en esa situación, edward se quedó sorprendido; nunca antes me había visto en esas condiciones.
No deseaba permanecer más tiempo en el lugar, así que me di la vuelta y lo dejé solo en la palapa.
No quería verlo en ese momento, ya que me sentía enojada con él.
Con Cariño Samantha
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