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El diario de samantha - Capítulo 18

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18: El diario de samantha 18: El diario de samantha Capítulo – 18: Tatiana parte – 03  Martes – 20 de octubre de 1998  Querida aylin,  :En el presente:”  8:58 de la noche De repente, tatiana encendió otro cigarrillo y lo inhaló lentamente.

Su rostro mostraba una profunda tristeza mientras contaba su historia con edward.

Afuera, la lluvia seguía cayendo.

—¿Y qué sentiste cuando viste a edward besándose con ashley, tatiana?

—le pregunté.

— En ese instante sentí como si me fuera a morir.

al saber que edward había besado a ashley… imagínate ver a la persona que tanto amas estrechándose en un beso con otra mujer que no eres tú —dijo tatiana.

En aquel momento no lograba comprender del todo sus sentimientos.

Para mí era algo inesperado que ella se hubiera enamorado de su propio hermano; la noticia me resultaba impactante.

Sin embargo, no correspondía a mí emitir juicios.

—¿Entonces qué ocurrió justo en ese momento?

—le pregunté Ella permaneció en silencio por varios minutos.

El ambiente de la sala se había vuelto denso, cargado de una melancolía que provenía de su relato.

Me levanté para preparar más café, con el fin de seguir escuchando su historia a pesar de la sorpresa que me causaba al escucharla.

De repente, tatiana retomó la palabra.

La observaba mientras consumía otro cigarrillo.

— Era la primera vez que experimentaba tanta frustración.

me dirigí hacia los baños para llorar, ya que no quería que nadie me viera en ese estado, tan vulnerable, samantha —dijo tatiana Permanecí en silencio.

Saber que se había enamorado de su propio hermano era algo completamente inesperado; aún no podía creérmelo.

En ese momento tomé un sorbo de la taza de café, y poco a poco mi cuerpo empezó a sentirse más cómodo.

:Viernes, 22 de septiembre de 1989:” Al entrar al baño, comencé a llorar a solas.

Me tapé la boca con las manos para que nadie oyera mis llantos, pero en mi interior no paraba de preguntarme: ¿Por qué lo hiciste, edward?

¿Por qué te besaste con ella?

Cuando finalmente pude contenerme, salí del baño y allí estaba él.

—Tatiana, necesito hablar contigo —dijo edward Lo dejé de lado, pero él me tomó del brazo para detenerme.

Al volver la mirada hacia él, mis ojos mostraban una clara ira.

Hacia edward.

“Él soltó mi brazo al instante” y le respondí con voz entrecortada y labios que temblaban por la decepción que sentía.

— No es el momento adecuado.

tenemos que concentrarnos en el trabajo, por favor.

Déjame en paz —dijo tatiana.

— Pero tatiana, debo explicártelo.

me di cuenta de que te enojaste conmigo y la verdad me pesa mucho.

eres mi hermana, pero también me has sido como una madre para mi —dijo edward  — No soy tu madre, edward, solo soy tu hermana mayor.

y está bien, tú puedes hacer lo que te parezca bien.

aunque te advierta que no deberías estar con ella, sé que no me vas a escuchar.

¿de qué sirve hablar entonces?

haz lo que quieras, lo que te plazca —dijo tatiana Tatiana… murmuró edward.

En ese momento me alejé de él.

Sentía que mi corazón se rompía en pedazos al imaginar que aquella mujer podría tenerlo y yo no.

Me dolía profundamente darme cuenta de que para edward yo solo era como una madre para él.

¿Por qué no podía verme como yo lo veo a él?

¿Por qué tenía que ser su hermana?

En ocasiones, deseaba con todas mis fuerzas no serlo.

Luego de terminar la jornada laboral, nos dirigimos a casa.

Iba muy callada durante el trayecto, manteniéndome distante y sin decir palabra.

Edward intentó acercarse en varias ocasiones para iniciar una conversación, pero cada vez yo me alejaba un poco más.

Al fin, me detuvo antes de llegar a la puerta.

— Tatiana, ¿qué sucede contigo?

¿por qué me ignoras?

¿qué te hice?

dímelo.

¿no te alegra saber que puedo ser feliz?

—dijo edward En ese instante, se me quedó la palabra en la garganta.

Tenía ganas de gritarle que lo amaba con locura, que soñaba con ser su pareja y la madre de sus hijos.

Las lágrimas comenzaron a rodar por mis mejillas.

Edward se acercó despacio, me limpió las lágrimas con sus dedos y me envolvió en un abrazo fuerte, igual de seguro que siempre lo había sido.

— Tatiana, tú eres mi hermana.

siempre te voy a querer, siempre te voy a amar.

no te preocupes, nunca te dejaré sola —dijo edward.

Él no comprendía mis sentimientos.

Yo lo amaba, pero no como a un hermano.

Había dejado de verlo de esa manera hacía tiempo; ahora lo veía como un hombre, y sentía ganas de besarlo, de que me hiciera suya.

Me obligué a respirar profundamente y logré controlarme.

:En el presente:” — Entonces, ¿qué más pasó, tatiana?

—le pregunté  — Entonces, pasan semanas enteras.

los celos iban creciendo poco a poco, hasta que una noche simplemente explotó —contestó tatiana.

—¿Explotaste?

¿cómo fue eso?

¿qué sucedió?

—respondí De repente, tatiana se acercó el cigarrillo a sus labios, inhaló profundamente; su expresión mostraba que estaba reteniendo las lágrimas.

Deja escapar el humo en un suspiro largo y vuelve a contar su historia.

:Flashback: viernes 10 de noviembre de 1989:” — Al fin llegas, edward.

ya es muy tarde.

déjame adivinar: estabas con ella, ¿verdad?

al fin te acostaste con aquella zorrita —dijo tatiana.

— ¡Basta ya, tatiana!

no voy a dejar que hables así de mi novia.

¿qué te pasa?

desde hace meses solo me cuentas cosas malas de ella.

quiero que me des una respuesta inmediata —dijo edward Entonces me giré y caminé hacia mi habitación; la cerré con seguro con fuerza.

Una vez dentro, me arrojo sobre la cama y comencé a llorar por edward.

De repente se escucharon en la puerta unos golpes suaves, llamándome por mi nombre.

— Tatiana, abre la puerta.

por favor, hablemos —dijo edward Le respondí que se vaya, que no quería hablarle.

Pero él no se dio por vencido y siguió insistiendo hasta que logró abrir la puerta, forzando el cerrojo.

En ese instante, sentí cómo el despecho se apoderaba completamente de mí.

Aún seguía recostada en la cama, llorando a solas, cuando sentí que edward cruzaba la puerta de la habitación.

Me sentía profundamente frustrada por mi estado; no quería en absoluto que me vea así y le respondí con voz rasposa e irritada.

—¿Quién te da el maldito derecho de entrar así?

edward, ¿qué es lo que quieres de mí?

—dijo tatiana.

De repente, edward se acercó rápidamente, me tomó de los hombros y me levantó bruscamente de la cama; me sacudió con fuerza mientras gritaba que ya estaba harto de esa situación.

Yo me quedé callada y desvié la mirada hacia la ventana, tratando de ocultar mis ojos llorosos.

Pero edward observó mis ojos.

En ese momento, edward me soltó despacio y bajó la voz para pedirme disculpas.

— Tatiana, por favor… ¿qué te pasa?

¿por qué te comportas de esta manera?

un día me tratas con cariño, pero al siguiente eres tan distante.

¿ya no me quieres más, hermanita?

—dijo edward — Solo vete de aquí, edward.

no me siento bien, por favor, vete —dijo tatiana  —¿Ves?

siempre lo mismo.

un día estás bien conmigo, pero al siguiente actúas como una imbécil, tatiana —comentó edward — ¡No me vuelvas a llamar así, edward!

no te atrevas a pasar tus límites conmigo —dijo tatiana  — Entonces dime, ¿por qué te comportas así ¿Qué hicimos yo y ashley para que nos trates con tanta rabia?

—dijo edward.

—¿Quieres que te hable claro, edward?

¿en serio eso es lo que quieres?

porque si lo hago, ya no podré estar cerca de ti —dijo tatiana.

—¿Qué estás diciendo, tatiana?

no entiendo nada.

¿a qué te refieres con eso?

—dijo edward Entonces intenté alejarme de edward, pero él siguió acercándose hasta que mis piernas chocaron con la cama y me senté sin poder retroceder más.

Se inclinó sobre mí, apoyando sus manos en el colchón a ambos lados de mi cuerpo, y me pregunt.

ó qué fue de la persona que conocía antes.

En ese momento, giré la cabeza hacia la ventana, no pude sostener su mirada.

Una lágrima rodó por mi mejilla y cayó sobre la sábana, pero edward no se detuvo y siguió hablando con firmeza.

— ¿Cuál es tu problema de verdad, tatiana?

no entiendo cómo puedes tener tanto odio hacia ashley.

ella nunca te ha hecho nada malo.

no comprendo por qué la tratas como si fuera tu peor enemiga, y encima andas diciendo cosas de nosotros dos.

¿acaso crees de verdad que ya tuvimos intimidad?

¿por qué la odias tanto así, si antes incluso se llevaban bien, las dos hablabas con amabilidad?

—dijo edward.

Las palabras de edward atravesaron mi pecho como una navaja.

Me volví de golpe, intentando alejar mi mirada de él, pero sus manos se posaron en mis mejillas con firmeza, obligándome a mirarlo a los ojos.

Le susurré que se fuera, que dejara mi habitación, pero él me sostuvo la mirada y dijo que no podía irse antes de hablar conmigo.

— No tienes ni la más mínima idea de lo que siento, edward.

no sabes nada de lo que guardo dentro de mí todos los días.

claro que la odio… ¡porque ella tiene lo que yo nunca podré alcanzar!

a ti —dijo tatiana  —¿De qué hablas, tatiana?

realmente no te entiendo.

solo sé que desde hace meses ya no eres la misma conmigo: estás siempre alterada, te mantienes alejada y casi no me hablas.

¿también me odias a mí?

Porque la verdad es que pareces evitarme a propósito en todo momento —dijo edward.

—¿Por qué me lastimas, edward?

¿No lo ves?

¿Acaso no te das cuenta de nada?

—dijo tatiana.

De repente, mi voz se hizo aún más entrecortada mientras susurré, tapándome la boca con la mano como si intentara callar lo que estaba a punto de escaparme.

En un impulso, mis manos se enroscaron alrededor del cuello de edward, sujetándolo con fuerza pero sin hacerle daño.

— No, tatiana, realmente no lo veo… solo sé que te quiero más que a nadie, que eres todo lo que tengo de familia.

y últimamente me siento como si te estuviera perdiendo poco a poco.

pensé que te alejabas porque estabas bien con tu novio, que habías encontrado a alguien que te hiciera la persona feliz que yo siempre quise que fueras —dijo edward — Mi novio… por favor, edward.

erick y yo nos separamos hace tiempo, y el motivo eres tú.

no lo entiendes, ¿verdad?

—dijo tatiana Extendí mi mano hasta su rostro y lo toqué suavemente; su expresión se llenó de sorpresa al escuchar mis palabras.

Me dejé caer sobre la cama, y sin darme cuenta, mi mano siguió sosteniendo su mejilla, jalando ligeramente para que se inclinara hacia mí.

Él apoyó sus manos en el colchón a ambos lados de mi cuerpo, como buscando equilibrio, y movió los hombros como si quisiera ponerse de pie.

Pero yo pasé mi otra mano por su pelo, acariciándolo con ternura.

— Erick llegó a mi vida solo para tratar de olvidarte.

no tienes idea de lo que siento por ti, edward.

no eres solo mi hermano para mí es un amor que va más allá de cualquier regla, de cualquier límite.

con él solo pensaba en ti, intenté entregarme, pero no pude.

y ahora vienes preguntándome por qué he cambiado… ¡porque te amo!

dios mío, edward, ¡te amo!

—contestó tatiana Edward permaneció en silencio por un instante.

Extendí mis manos hasta su cuello y las rodeé; su expresión reflejaba nerviosismo.

Nos miramos fijamente, los ojos bien abiertos entre los dos.

En ese momento, intentó alejarse, pero yo no lo dejé.

— Celos, tatiana.

no sé qué responder porque… ashley es mi novia, y tú eres mi hermana.

quizás te encuentres confundida, no sabes lo que estás diciendo.—dijo edward — Sí lo sé perfectamente.

lo que siento por ti es real: sé que te amo, sé que quiero que seas el hombre que me pertenezca.

me quiero entregar a ti, aún soy virgen.

deseo que seas el primer hombre en mi vida.—dijo tatiana — Tatiana, ¿entiendes lo que me pides?

soy tu hermano.

quiero que tengas felicidad, que estés con alguien que te valore como te mereces.

eso entre nosotros no puede ser.—dijo edward — No es justo callar mis sentimientos; no me comprendes.

estoy enamorada de ti, ¿no te das cuenta?

cuando estás a su lado, cuando hablas de ella, cuando llegas tarde porque la….

acompañaste a ver películas o a hacer dios sabe qué… me destrozas por dentro.

yo te entregué todo lo que tenía, y ahora me dejas por esa chica.

edward, lo único que deseo eres tú.

no importa lo demás, solo quiero estar contigo.—dijo tatiana — ¿Abandonarte a ti….

tatiana?

no, pero tampoco puedo hacer lo que me pides: somos hermanos.

no voy a decir que no eres atractiva, porque lo eres mucho, pero eso no cambia nada.

eres mi hermana, mi única familia en este mundo.

lo único que deseo es que construyas tu propia vida, que formes la familia que mereces.

pero para mí, solo eres mi hermana.—dijo edward En ese momento, intentó alejarse de nuevo, pero yo me aferré.

Con mis piernas le rodeé la cintura, acercándome más a él.

De repente, nuestros rostros estaban tan cerca que casi sentía su aliento.

La mano de edward se acercó a mi rostro y comenzó a acariciarla; su dedo pulgar se deslizó Suavemente rozó mis labios.

Sin pensar demasiado, como impulsado por un fuerte instinto, solté.

mis manos de su cuello, tomé sus dedos entre las mías y los introduje en mi boca.

Edward cerró los ojos de inmediato.

La piel de sus dedos era cálida y lisa; sentí cómo su respiración se modulaba en un suspiro casi imperceptible.

Al mismo tiempo, mis dedos se aferraron ligeramente a su muñeca, buscando un punto de apoyo mientras mantenía la posición.

— Tatiana, ¿qué estás haciendo?

por favor, detente ahora mismo.—dijo edward  —¿De verdad quieres que pare?

sé que sientes algo por mí, no puedes negarlo.

déjate llevar por el momento.—dijo tatiana De repente, Edward agarró mi blusa sin querer con demasiada fuerza, rasgándola ligeramente en un hombro y dejando al descubierto mi clavícula.

Lo único que cubría mi pecho era el sostén que llevaba.

En ese instante, él se inclinó y comenzó a besar mi cuello con suavidad, pero luego se detuvo de golpe.

Mientras yo intentaba desabrocharle el pantalón, edward me apartó suavemente, pero me quitó mi sostén, y luego comenzó a besar mis hombros con cuidado.

Sentía una mezcla de emociones intensas dentro de mí: estaba cerca del hombre que amaba, pero algo en su mirada mostraba que luchaba consigo mismo.

— Sabes perfectamente lo que estamos a punto de hacer, ¿verdad?

—dijo edward instante, nuestros labios se encontraron en un beso apasionado.

Sentí las manos de edward recorrer mi espalda y luego descender por mi cuerpo.

Después, fue deslizando mis pantalones y la ropa interior hasta el suelo.

Cuando se acercó más, sentí cómo me penetraba; combinación de emoción e intensidad me hizo soltar un sonido entre un suspiro y un grito.

Pero en ese mismo momento, edward se detuvo de golpe, cerró los ojos y sus manos temblaron sobre mí.

No puedo seguir, murmuró, separándose suavemente.

No importa cuánto me cueste, no podemos seguir así.

Entonces moví mis caderas mientras él permanecía dentro de mí.

Al final, la tentación lo venció: tuvimos intimidad.

Cuando terminamos, edward se apoyó sobre mi pecho, temblando, quizás por el nerviosismo de aquella noche, o por el peso de lo que habían hecho.

Yo solo acaricié su rostro con suavidad, sin decir palabra.

:En el presente:”  No conseguía creerme lo que estaba oyendo.

Si no fuera por el lazo de sangre que los unía, sería una historia llena de belleza y tristeza, como las leyendas griegas que tanto me gustan.

Pero en realidad, me quedé muda de impacto al escuchar su relato, de tatiana  — Sé que para ti, samantha, puede ser algo difícil de entender, y te comprendo.

pero en aquel momento, para mí fue una experiencia única.—dijo tatiana  — Para nada es difícil.

solo me ha dejado muy pensativa al escuchar tu historia.—respondió Con Cariño  Samantha 

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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