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El diario de samantha - Capítulo 19

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19: El diario de samantha 19: El diario de samantha Capítulo – 19: Tatiana parte – 04 Martes – 20 de octubre de 1998 Querida aylin, :En el presente:” 9:30 de la noche Cada palabra de tatiana era un peso para ella.

Se notaba que seguía afectada por lo sucedido con su hermano.

Intenté servirle una taza de café, pero tatiana negó con la cabeza.

En lugar de tomar la bebida, encendió otro cigarrillo, lo inhaló con profundidad y luego volvió a hablar.

— Intenté enamorarme de otros hombres, pero no lograba sacar a edward de mi mente.

samantha, él fue mi primer hombre; fue quien me inició en la intimidad.

con el tiempo, se volvió habitual que, cuando llegábamos del trabajo, pasáramos toda la noche haciendo el amor.

no dejaba de tenerme cerca, de hacerme suya.

poco a poco, me fui convirtiendo en una marioneta sexual para edward…

¡qué ironía!: terminé siendo la amante de mi propio hermano —dijo tatiana De repente, tatiana se puso en pie y abrió la ventana.

Hacía unos minutos que la lluvia había dejado de caer.

Sacó otro cigarrillo, se acercó hasta donde estaba y me rogó que no la dejara sola en aquel instante tan vulnerable.

Me dirigí hacia ella; lo único que se me ocurrió fue estrecharla en un fuerte abrazo.

—Lo único que queda es seguir viviendo, nada más, samantha —dijo tatiana.

— No cabe duda de que las mujeres nacemos para sufrir en la vida que nos asigna el destino.

¿Sabes lo que más me duele, tatiana?

mujeres como nosotras nunca alcanzamos un final feliz.— respondí.

Al encender mi cigarrillo, realicé una inhalación profunda.

tatiana me miró, sonrió brevemente y luego soltó una carcajada; después se secó las lágrimas y me formuló una pregunta que no resultaba sencilla.

Le respondí con honestidad: era la primera vez que alguien me la hacía, pero no dudé en contestarle.

— Samantha, te pregunto: ¿no tienes ganas de venir conmigo?

no deseo caer en el pesimismo contigo, pero ¿cómo puedes estar segura de volver a ver a ese señor christopher?

¿no sueñas con salir adelante, dejar…

la prostitución, alejarte de este mundo tan duro?

¿no deseas algún día formar una familia, tener tus propios hijos?

todavía eres muy joven, eres atractiva y tienes buena salud; podrías tener una descendencia sana.— dijo tatiana  — Yo sé, llámame loca si quieres, pero tengo el presentimiento de volver a ver a christopher.

esta vez pienso tener el valor de hablarle.

me gustaría formar una familia, eso es cierto, pero ese sueño desapareció hace años…

hazme caso, tatiana: ¿qué hombre se fijaría en una mujer que ejerce la prostitución?

esos hombres no consideran a una prostituta como esposa.

no busco ser pesimista, pero esta es la realidad—respondí De repente se instaló un silencio denso.

Había acertado en lo que decía, pero ella no respondió.

Siguió tragándose el humo de su cigarrillo, me tendió otro y yo lo acepté.

Luego continuó contando su historia, con la mirada puesta hacia la ventana.

— Me convertí en la amante de mi propio hermano.

eso es la verdad, no existe otra forma de decirlo.

él no dejaba a su novia: cuando estábamos solos en casa, teníamos relaciones con mucha energía.

después de cada encuentro, se dirigía a la casa de su novia; quizás llevaba a cabo lo mismo con ella.

esa situación me consumía día a día —dijo tatiana Un hombre machista, típico: tener dos mujeres a la vez.

Eso es egoísmo puro.

Lo pensé, pero no se lo dije a tatiana.

Ya había pasado por demasiado y se veía tan frágil en esos momentos.

Entonces ella siguió contando.

— ¿Dirás por qué no lo dejé?

¿por qué me inventaba en la cabeza que él me quería, que algún día nos iríamos lejos de esta ciudad y empezaríamos de cero?

pero cada día las cosas empeoraban: a veces se quedaba a dormir en la casa de ella.

yo lloraba toda la noche.

cuando llegaba por la mañana, teníamos intimidad, y en esos instantes yo era feliz.

sentirlo cerca, poder acariciarlo… para mí era amor.

pero demasiado tarde entendí que no lo era—dijo tatiana  — Era toda una joyita—le respondí  — Lo sé, samantha, pero prefería recibir las sobras antes que perderlo… era una estúpida.

solo recibía las migajas de edward, pero cada día sentía más cariño por él.

entonces llegó el momento en que me quedé embarazada de… —dijo tatiana Al percibir cómo alteraba su voz, me quedé inmóvil al saber que se había quedado embarazada de su propio hermano.

Aunque la noticia me sorprendió, animé a tatiana a seguir contando su historia.

— Te quedaste embarazada de edward —respondí Ella solo inclinó la cabeza.

De repente, se tapó el rostro con las manos.

Entonces escuché cómo el sollozo iba creciendo hasta que comenzó a llorar a gritos, una señal de que iba a referirse al final de edward: que este se suicidaría, como había mencionado al principio.

Me acerqué y la abracé.

:Flashback -Lunes 01 de abril de 1991:”  Habían transcurrido varios meses.

Me sentía agotada, con demasiadas náuseas y un dolor de cabeza intenso, como si se fuera a abrir por la mitad.

Me había levantado de la cama para dirigirme al baño, pensando que iba a vomitar.

Me preocupé mucho; me decía a mí misma que debía haber algo que me estuviera pasando, ya que así me encontraba todo el día: con náuseas, dolor de cabeza y entonces una compañera del trabajo me animó, que convendría comprarme una prueba de embarazo.

Fui a una farmacia, la adquirí y la realicé.

El resultado fue positivo.

En ese momento, no sabía qué decisión tomar.

Después, tuve que contarle a edward lo ocurrido: que íbamos a ser padres.

Él se quedó helado en su sitio, los ojos abiertos de par en par, hasta que su rostro se contrajo en una mueca de rabia y nerviosismo.

— ¿En serio, tatiana?

¿cómo pudiste dejar que pasara esto?

¡me acabas de arruinar la vida!

tenía planes, cosas que hacer, metas que cumplir…

¿y ahora qué?

¿cómo vamos a aguantar un hijo?

¿no te importó nada?

¿no pensaste en nada más que en ti misma?

¡yo no quiero ser padre, nunca quise serlo!

—contestó edward  — ¿Cómo te atreves?

¿solo soy yo la culpable?

tú también sabías lo que pasaba, y nunca, nunca quisiste usar protección.

siempre decías que ‘no era necesario’, que ‘no pasaría nada’…

ahora te echas todo encima de mí y me acusas de pensar solo en mí.

¡eres un cobarde que no sabe asumir sus responsabilidades!

—dijo tatiana No podía creerme lo que salía de la boca de edward.

Me tapé la cara con las manos, apoyando los talones de los dedos en los párpados para contener las lágrimas; nunca imaginé que así sería su manera de afrontar lo que había pasado.

—¿Pero qué hacemos?

¿cómo le cuento esto a ashley?

¿qué le digo?

que dejé embarazada a mi propia hermana.

sería mejor que interrumpieras el embarazo.

es la opción más sensata; no puedo soportar la idea de que continúes con él embarazo —dijo edward  —¿Estás hablando en serio?

¿quieres que ponga fin a la vida de nuestro hijo?

no puedes pensar eso.

no lo haré: es un ser humano, no un asunto que se pueda resolver así.

es tu hijo también; no uses esas palabras, él nos está escuchando —dijo tatiana  — No me digas que piensas tener ese bebé.

yo no estoy listo para ser padre; quiero seguir viviendo mi vida como hasta ahora.

todavía soy demasiado joven para cargar con una responsabilidad así.

tú fuiste la que no se cuidó como debía ser—dijo edward  —¿Qué es lo que estás diciendo, edward?

¿qué quieres insinuar?

que la culpa fue mía sola.

esa noche que llegaste tan tarde y me pediste que tuviéramos relaciones, te advertí que no tenía anticonceptivos y no había condones.

me dijiste que no importaba, que te controlarías y no te ibas a venir dentro de mí… pero lo hiciste igual —dijo tatiana Con lágrimas rodando por mis mejillas, le respondí a edward que sí iba a tener a nuestro hijo, aunque no contara con su apoyo.

Que iba a darle vida a mi bebé, porque no era culpa de él que nosotros hubiéramos cometido ese grave error de tener relaciones sin ningún tipo de protección.

— Deberías abortarlo, tatiana.

piensa en lo que significa: si ese bebé llega al mundo, podría nacer enfermo… o incluso ser inservible.

¿qué harás con un bebé así?

¿qué le explicarás cuando sea mayor?

que yo soy tu hermano y también su padre, y tú eres mi hermana y también su madre —dijo edward.

— ¡Cobarde!

¿cómo te atreves a decir que nuestro hijo sería inservible o enfermo?

¡cobarde!

estás hablando de tu propia sangre, perro —dijo tatiana Después de darle la noticia a edward, me dirigí a casa con la intención de dormir un poco, ya que me sentía bastante cansada.

Al llegar a la puerta, entré directamente y me recosté en la cama.

Cuando desperté al día siguiente, observé que edward no estaba en la habitación.

Al girar mi cabeza, encontré una carta sobre la mesita de noche.

Al leer la carta, me di cuenta de que era una carta despedida.

Empecé a llorar sin poder controlarme, y un escalofrío recorrió mi cuerpo.

me preguntaba qué pasaría ahora: estaría sola, y además embarazada.

Un gran miedo se apoderó de mí; no sabía qué hacer, ni cómo enfrentar lo que venía, ni si sería capaz de hacerlo por mi cuenta.

:en el presente:” :9:50 de la noche:”  No sé qué responder, me quedo completamente impactada al escuchar a tatiana y descubrir que edward fue un cobarde al abandonarla en esa situación.

—¿Y luego qué pasó?

tatiana, dime qué hiciste con tu embarazo —le digo En ese momento, tatiana baja la vista, junta sus manos entre las piernas.

Se le nublan los ojos, empiezan a escaparle las lágrimas y se oyen sus sollozos.

Con la voz rota por el llanto, sigue hablando: — Así que acudí al médico para obtener información sobre mi estado.

tuve que contarle, con mucha vergüenza, que el padre del bebé es mi propio hermano.

el médico me advirtió que podría haber riesgos: que el bebé pudiera presentar malformaciones o que su vida no durara mucho, a causa del choque sanguíneo —contestó tatiana Tatiana prende otro cigarrillo, inhala el humo despacio y luego se vuelve hacia mí.

Me dice unas palabras que me dejan totalmente impactada.

No encuentro cómo responder; hasta ese instante no me había dado cuenta de lo profundo de su dolor, y sus palabras me alcanzan de golpe.

Siento un nudo apretado en la garganta que no me deja hablar.

— Mi hija nació muerta.

llegué al hospital con dolores fuertes, y cuando di luz a mi bebé…

ya no tenía vida en sus pequeños ojos.

eso fue el castigo divino por lo que hice con mi hermano, lo sé muy bien.

yo sabía que era un pecado desde el primer día, que tuve sexo con mi hermano, estábamos jugando con fuego.

pero igual seguí estando a su lado, permitiendo tener una relación incestosa —dijo tatiana  Con Cariño Samantha

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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